Traducción y Corrección: Tanis & Xoana
HOPE'S CHANCE
Autor: Jennifer Foor
Género: Romance
Sinopsis:
Cuando los padres de Hope se divorciaron hace dos años, su vida dio un vuelco. Para pasar el tiempo y evitar problemas familiares, tomó clases extras y se graduó seis meses antes de cumplir los dieciocho años. Después de haber estado lejos por más de un año, su padre regresa a su ciudad natal. Hope es reacia a visitarlo por primera vez, pero su madre insiste.
La visita a su nueva mansión no es lo que ella espera hasta que conoce a la persona que viven en la casa de la piscina.
Hace un año, Chance Avery estaba en camino de conseguir un título en Derecho en la universidad de Penn State, pero sucedió algo terrible. Chance ha perdido a todos en su vida, a excepción de su hermana. Cuando ella se traslada a Virginia, él no tiene más remedio que ir. Con un contrato para renovar la mansión, comienza a vivir en la casa de la piscina en la propiedad. Su vida es aburrida y sin sentido, hasta que un día alguien interrumpe en su puerta.
Cuando Hope y Chance se encuentran otra vez, terminan pasando la noche juntos, pensando que no se volverán a ver. Entonces Hope se entera de que tiene que irse a vivir con su padre, que ya le ha advertido a él que no tiene permitido tocar a su hija.
Mantenerse alejados es mucho más difícil de lo que cualquiera de ellos hubiera esperado, y pronto sus sentimientos se intensifican hasta el punto de ruptura, lo que los dejas sin poder hacer nada más que amarse el uno al otro. ¿Podrán ocultar su relación hasta que Hope cumpla dieciocho años?
Capítulo 1
CarpeDreams
Hope
Finalmente llegó el primer día de verano, oficialmente. No podía esperar a que la campana del instituto sonara. Todos en mi clase de química parecían estar mirando el reloj blanco y negro de la parte delantera del aula. Cuando el minutero hizo su camino hasta las doce, cogí mi mochila del suelo y me la colgué del hombro.
Los pasillos estaban llenos mientras mis compañeros corrían como locos. Papeles volando por el aire, como si los chicos los hubieran tirado nada más salir de las aulas. Era curioso como el último día de clases las aulas se quedaban vacías en cuestión de segundos. Pero yo me quedé un poco más en ellas, sabiendo que no iba a volver. Había doblado el número de clases y pasado los dos últimos veranos inscrita con chicos inadaptados que no podían realizar el año escolar normal sólo para graduarme un año antes. Mi cumpleaños era a finales de años, haciendo que siempre estuviera un año por detrás de todos mis amigos.
No era que me gustase la escuela, porque la odiaba, de hecho, lo único que quería era no tener que volver a hacer una tarea. Lo que me empujó a esa decisión fueron mis padres. Solían tener una gran relación, pero hace dos años, mi padre decidió comenzar a liarse con su secretaria. Poco después, decidió que no era suficiente para él. Ahora, el cabrón tenía la idea de volver a casarse. La mujer sólo tenía cinco años más que yo, y para empeorar las cosas, él no veía nada malo en sus acciones.
Al principio de separarse, mi padre se mudó a Pennsylvania para empezar de nuevo. Dejó a mi madre con una hipoteca que no podía permitirse, y finalmente, tuvimos que irnos a vivir con mis abuelos. Según mi madre, que por lo general no es una muy buena fuente de información, ni siquiera le pagó la manutención por casi un año.
Mi padre trabajaba en el sector inmobiliario y siempre estaba mudándose de lugar cuando el mercado de secaba. Para mi sorpresa, el pasado mes me llamó para decirme que él y Buffy volvían a Virginia de nuevo. Nunca me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi padre alrededor hasta que me llamó para decirme que volvía a casa. Mi madre no estaba muy emocionada, pero incluso a través de su animosidad hacia él, parecía feliz de que él quisiera intentar volver a tener una relación conmigo. Todos mis amigos tenían padres que hacían todo con ellos, mientras que yo era la chica cuyo padre la abandonó por una mujer que casi era de su misma edad.
Miré alrededor de la habitación preguntándome que debía ponerme para ir a ver a un padre que había estado ausente casi un año en mi vida. ¿Le importaría lo que me pusiera? ¿Acaso debía causarle buena impresión a su nueva “chica juguete”? Me sentía abrumada por ir a un Bruch con él. Finalmente, después de unas pocas horas, y un armario vacío, me decidí por un vestido de verano de color azul claro. Eso hizo que mi piel aceitunada y ojos azules destacaran. Iba a recogerme todo el pelo en un moño en lo alto de mi cabeza, pero me fijé en el reloj y decidí colocar mi cabello de color marrón claro en una cola suelta con un lazo azul que hacía juego con mi vestido. Tuve que sonreír cuando tomé una última mirada al espejo. Para alguien que ya tenía un diploma, me veía como una chica de doce años.
De mala gana, mi madre me dio la dirección de la nueva casa de mi padre. Me rodó los ojos como un millón de veces antes de darme un beso y decirme adiós. Ella odiaba la idea de que él fuera feliz, y tuve que admitir que yo también lo odiaba.
Cuando llegué a la calle, me di cuenta de lo grande que eran las casas. Largos caminos privados separaban cada patio. Giré después de mirar la dirección que mi madre me había escrito. Cuando vi los números escritos en un pilar de piedra que conducía a un camino de piedra a juego pensé que tenía que estar equivocada. Mi pequeño Volkswagen Jetta siguió por el sendero hasta pararse detrás de un Land Rover. La casa tenía una fachada de piedra y la hiedra crecía por sus lados. Las ventanas y las puertas eran de madera blanca con persianas negras.
Salí del coche y me aseguré de que el viento no me levantará el vestido por detrás antes de ir hacia la puerta. Ésta se abrió inesperadamente y una joven que se parecía mucho a una muñeca Barbie vino hacia mí. Ella llevaba puesto un vestido ajustado que podría estar hecho solo de spandex. Era de color rosa brillante con gigantescas flores amarillas. Su pelo rubio estaba recogido como si fuera a ser la próxima modelo de la revista Playboy, de hecho, ella se parecía un poco a Kendra, una de las ex compañeras de juegos del propio Hugh Hefner.
− ¡Ohh genial! Estoy tan contenta de que estés aquí. –Chilló la muñera Barbie. – Ven aquí, deja que te vea bien.
¡Oh Dios mío, eso fue una mala idea!
Me quedé quieta como una estatua mientras esa gran rubia tonta pechugona me revisaba y tocaba partes de mí que asumía eran lugares privados. Cuando finalmente pensé que había terminado, comencé a avanzar. Fue entonces cuando ella se acercó y agarró mis pechos.
−¡Oh!, ¡¿pero qué demonios?! –Le dije sorprendida.
− Tus pechos son tan alegres y naturales. Le dije al doctor que así era como quería los míos, pero él me entendió mal. –Admitió.
− Um, no sé qué decir a eso.
− ¡Oh cariño!, estoy bromeando. Vamos, entra, tu padre estará feliz de saber que finamente estás aquí. Ha estado hablando de ti sin parar. –Antes de que pudiera decir sí, o incluso diablos no, ella me agarró del brazo y me metió a la casa.
No me soltó el brazo mientras me llevaba a través del gran vestíbulo y la sala de estar. Mi padre estaba sentado en un sillón reclinable de cuero viendo un partido de golf en la televisión. No se giró hacia nosotras, ni siquiera cuando el volumen de su Barbie sonó más alto de lo que solía sonar mi radio.
– ¡Bebé, mira a quién me encontré afuera! –Dijo ella mientras me soltaba y se subía a su regazo. Antes de que él pudiera girarse en mi dirección, ella estaba aplastándolo con un beso que podía o no contener lengua.
Me estremecí ante esa imagen, pero recuperé rápidamente la compostura cuando mi padre la empujó a un lado y se puso de pie mirando en mi dirección.
--¡Bueno, mira a mi pequeña, qué grande está! –Él tomó mis manos entre las suyas. – ¡Estás muy guapa cariño! Ha pasado mucho tiempo. – Se inclinó para besarme en la frente. - ¿Ya has conocido a Buffy? – Preguntó mientras la miraba.
Puse una sonrisa casual, pero en el fondo de mi mente todo lo que estaba haciendo era cantar a todo pulmón la canción de la década de los ochentas “Angel is a Centerfold”.
− Nos encontramos afuera papá. –Fue todo lo que pude decir.
− Pasa y siéntete como en casa. Todavía no hemos tenido tiempo para amueblar toda la casa, pero la cocina está equipada y Buffy ha preparado una buena variedad de cosas para picar −, anunció.
Buffy me agarró del brazo y me arrastró a través de la casa. Me llevó al piso de arriba y me mostró los cuatros dormitorios grandes, cada uno con su propio baño. Dos de las habitaciones daban al patio trasero. Vi la piscina y me enamoré al instante, antes de que Buffy me arrastrara por el resto de la casa.
Cuando por fin llegamos a la cocina, la comida estaba lista para comer. – Hagamos un descanso para comer antes de que todo esto se enfríe. ¿Te gusta el té frío? –preguntó ella.
− Um, claro.
− ¡Muy bien! Toma, siéntate ahí, ahora nos uniremos a ti. –Buffy apuntó en la dirección de la salita de desayuno. Daba a la piscina, de dónde no podía quitar mis ojos.
La casa de mis abuelos era pequeña, por no decir enana. Ellos nunca habían esperado que mi madre y yo nos fuéramos a mudar con ellos por perder nuestra casa. Un pequeño despacho se había convertido en mi habitación, ni siquiera tenía un armario real. Tuve que usar uno que compramos en una tienda y que ocupaba la mitad de la habitación.
La comida era fantástica, pero mi padre apenas hablaba. Él le dejaba la conversación a su nuevo ligue. Ella intentó hablar conmigo sobre moda, música y finalmente la televisión, afirmando que su programa favorito era ese horrible espectáculo de la MTV llamado Teen Mom. Hizo su punto hablando sobre lo joven que había sido mi madre cuando se quedó embarazada de mí. Cuando dijo eso, pensé que me atragantaría con mi tostada. Mi padre parecía fascinado con todo lo que salía de su boca.
No sé si esa había sido su intención, pero perdí el apetito.
− Así que dime Hope, ¿qué hay para hacer en esta ciudad? Tu padre y yo tenemos que salir y conocer gente. Tenemos esta gran casa y a nadie a quién invitar. –Dijo Buffy.
Me aclaré la garganta y miré a mi padre, esperando que de alguna manera pudiera leer mi mente y alejara el hechizo que parecía que ella había puesto en él. − ¿Conoces algún bar o club a dónde Buffy yo podamos ir a bailar? –me preguntó.
¡¿Esto era una pesadilla?!
− No conozco ningún club o bar papá. En realidad no son lo mío, además sólo tengo diecisiete años. Ni siquiera se me permite entrar en ninguno de esos lugares hasta que tenga veintiuno −, confesé.
− Bueno, las cosas han cambiado mucho desde que yo era un adolescente. –Fue todo lo que dijo él.
Me fijé en mi padre mirando a Buffy mientras ella se inclinaba para recoger su plato de la mesa. La bilis se me subió a la garganta, necesitaba un poco de aire. − ¿Te importa si salgo al patio trasero? −, le pregunté.
− Claro, siéntete como en casa. –Dijo mi padre
¡Qué gran oportunidad!
Mi padre se quedó sentado mientras yo me levantaba y salía por las puertas francesas que conducían al patio, y a la piscina. Cuando cerré la puerta tras de mí, cerré los ojos y respiré profundamente, agradecida de haber pasado la comida sin matar a mi padre ni a la rubia tonta de su novia.
El patio de la piscina estaba ajardinado con pastos altos y un montón de rocas únicas. Había varias hamacas alrededor de la piscina, y toda la zona estaba cercada. Unido a un extremo de la piscina había un edificio. Dado que mi padre me había dado el visto bueno para mirar alrededor, me tomé la libertad de aventurarme dentro. Suponiendo que se trataba de una casa de piscina, irrumpí por la puerta.
Estaba equivocada.
El hombre más hermoso que había visto en mi vida estaba inclinado, quitándose el bañador. Cuando la puerta se cerró tras de mí, él se giró, sorprendido.
Capítulo 2
CarpeDreams
Chance
Me era difícil pensar en cómo el año pasado había arruinado mi vida y posiblemente mi futuro. Mi beca completa para la universidad estatal de Penn había sido revocada. Si mi madre aún estuviera viva, me estaría pateando el culo, incluso después de seis meses. Lo que pasó fue una tragedia horrible, y el decano de la universidad hizo lo que tenía que hacer. En una noche había logrado destruir todo por lo que había trabajado tan duro.
Ahora vivía con mi hermana, en la casa de la piscina de su patio trasero. Nosotros siempre habíamos estado unidos, y ella nunca me había cuestionado cuando le confesé lo que pasó esa noche. No podía mentir sobre algo así, pero el que ella me creyese no lo hacía más fácil. No cuando estaba en todos los canales de televisión y periódicos.
Así que mi hermana me había buscado un lugar para vivir y un trabajo que me iba a durar al menos un año. Su nuevo hombre rico había comprado una vieja casa que necesitaba reparaciones y ellos tenían grandes planes para lo que querían de esa casa, por dentro y por fuera.
Yo no había tocado un martillo desde el instituto, pero afortunadamente eso era como andar en bicicleta. Después de unos pocos días, lo tenía controlado. El plus de trabajar por mi cuenta, era que me daba un montón de tiempo para pensar sobre los errores que había cometido para llegar a la situación en la que me encontraba.
Mis amigos me habían repudiado, insistiendo en que no podían ser amigos de alguien como yo. Alguien que podía hacer cosas tan atroces y salirse con la suya durante tanto tiempo. Me dolió mucho. Con el tiempo, me di cuenta de que nunca fueron verdaderos amigos. Si así fuera, ellos habrían sabido que yo no era capaz de hacer esas cosas.
Incluso mi novia, con la que había salido desde mi primer año en la universidad me dejó, alegando que la presión de estar involucrada conmigo era demasiado y bla bla. La verdad era que sus padres le habían prohibido tener algo que ver conmigo. Tuvieron el descaro de llamarme matón callejero y criminal cuando intenté ponerme en contacto con ella en su casa. Finalmente, ella me había escrito una carta pidiéndome que no me volviera a poner en contacto con ella o se vería obligada a obtener una orden de alejamiento en mi contra. Su padre me había advertido de eso el mismo día.
Durante los primeros meses después del juicio, me encerré en el apartamento de mi hermana. Estaba en la parte superior del bar dónde ella bailaba, por lo que después del trabajo ella me traía botellas para que enterrara el dolor. Era el único momento en que de verdad podía dormir mientras aún vivía en Pennsylvania.
Después de que ella conociera a Mark Ryan, las cosas cambiaron. Ella dejó de trabajar en el bar, y pronto pasó todo su tiempo con él. A los seis meses ellos decidieron mudarse a Virginia. Gracias a ellos, tengo un nuevo comienzo aquí, en un nuevo estado. Con el tiempo, tal vez pueda hacer nuevos amigos y tener un futuro del que mi madre se habría sentido orgullosa, en lugar del que la había llevado a una muerte prematura.
Durante las últimas dos semanas he estado trabajando en el interior. La casa ha estado vacía por casi un año y el Sr. Ryan la consiguió como una ejecución hipotecaria. Él dijo que había sido por un robo, pero yo sólo tengo su palabra. Algo más de cinco de los grandes era demasiado caro para mí. Había quemado todo el dinero del seguro de vida de mi madre en abogados, intentando mantenerme fuera de la cárcel. Odiaba eso. El hecho de que mi madre hubiera luchado tan duro para que fuéramos independientes y exitosos y haberlo dañado todo, me hacía sentir como un fracasado.
Pero yo estaba intentando hacer que las cosas funcionasen. He hecho que las habitaciones más importantes estén habitables, e incluso tenía instalados los gabinetes de la cocina antes de que nos entregaran la encimera de granito. Tenía mucho que hacer, pero no tenía una fecha límite, lo que era bueno ya que no sabía lo que estaba haciendo sobre la mayoría de las cosas. Siempre miraba las páginas de “cómo se hace” antes de empezar un nuevo proyecto. Es una buena cosa que Internet haya evolucionado hasta convertirse en un lugar donde se puede aprender cualquier cosa.
Hoy había planeado fijar algunas tejas que faltaban en el techo, pero mi hermana y el Sr. Ryan me habían dicho que me tomara el día libre. Dijeron que “alguien muy especial” venía y no querían ser molestados con el sonido del martillo golpeando contra el techo. Estaba bien por mí. Nunca me relajaba los fines de semana. Sentado en la pequeña casa de la piscina sólo, me hacía pensar en lo que podría haber sido mi vida. La mayoría de las noches, bebía hasta emborracharme y perder el conocimiento. Mi hermana temía que una noche llegara borracho, me cayera en la piscina y muriera.
A pesar de que tenía el día libre, me desperté al rayar el alba. Quité las malezas del jardín delantero, al lado del camino de entrada y pinté el buzón. Ya que tenía la lata de pintura, me decidí a retocar las partes blancas de la valla alrededor de la piscina. El sol estaba caliente, incluso tan temprano, y me encontré sudando profundamente mientras terminaba con la valla. Me senté en una hamaca y absorbí los rayos, diciéndome que era demasiado pronto para abrir una cerveza. Tenía que esperar hasta las doce, al menos, eso es lo que dice todo el mundo.
Cuando sentí que mis bolas estaban, literalmente, pegadas a mis piernas, decidí ponerme un bañador y saltar a la piscina. Incluso si la visita ya estaba aquí, no los molestaría. Evité saltar y causar grandes sonidos de salpicaduras. En su lugar, floté alrededor de la piscina, en silencio.
Cuando mis manos empezaron a arrugarse, salí de la piscina. Al darme cuenta de que todas las toallas estaban o en la casa de la piscina o en la casa principal, me apresuré a entrar. La brisa de la mañana todavía era fresca, incluso con el sol brillando. Entré en la casa de la piscina en cuestión de segundos y de inmediato empecé a quitarme el bañador.
Cuando escuché la puerta, al principio pensé que sólo era mi hermana, pero cuando me di la vuelta, no podía estar más equivocado.
− ¡¿Qué demonios?! ¿Quién eres y qué estás haciendo aquí? –Le grité mientras intentaba cubrirme la parte delantera, pero era obvio que ella ya había visto todo lo que tenía.
Ella se llevó las manos a la cara. − ¡Oh dios mío, lo siento! No sabía que había alguien aquí. Mi padre me dijo que podía mirar donde quisiera. En serio, no tenía ni idea.
Giró su cuerpo a pesar de que sus manos ya estaban cubriendo su rostro. Agarré un par de bóxer secos del sofá y me los puse. – Ya puedes darte la vuelta, estoy decente.
Todavía me estaba poniendo un par de pantalones cortos de baloncesto, pero al menos estaba cubierto. –Entonces, ¿quién es tu padre?
Ella arqueó una ceja. − ¿Por qué? ¿Quién diablos eres tú? –Preguntó a la defensiva.
− Soy Chance, Chance Avery.
− ¿Y?
− ¿Y qué?
− ¿Y por qué estás en la casa de la piscina de mi padre? ¿Sabe que estás aquí o tengo que llamar a la policía? – Amenazó ella.
Lo último que necesitaba era un problema con la ley en mi primer mes aquí. − ¡No, no! Soy el hermano de Buffy. Estoy trabajando para el Sr. Ryan. No sabía que tenía una hija.
Ella suspiró y miró al suelo. – Supongo, teniendo en cuenta de que no ha sido parte de mi vida desde hace algún tiempo.
Estaba dispuesto a decirle que se fuera, pero había algo en ella que me hacía sentir lástima.
− ¿Por qué no te sientas por unos minutos? Estoy seguro que después de ver mi culo desnudo necesitas una copa. ¿Qué quieres?
− ¿Qué tienes? – preguntó.
− Bourbon y cola.
− Vaya, cuánta variedad. ¡Sorpréndeme!
Le di una media sonrisa y me dirigí a la pequeña cocina. Estaba bastante seguro de que la gente que vivía aquí antes alquilaba esta casa de la piscina. Tenía un dormitorio, una cocina, un pequeño cuarto de baño y una sala de estar, pero era perfecto para mí. No era como si yo fuera a tener invitados, ni siquiera tenía amigos.
Decidí llevarle una botella de agua que encontré en la puerta de la nevera. Mi hermana la había comprado insistiendo en que si bebía refresco todo el tiempo me daría un golpe de calor.
Cuando regresé a la sala, me senté en la silla frente a ella.
− Hope. –dijo.
− ¿Eh?
--Me llamo Hope, Hope Ryan. –Dijo mientras tomaba la botella de agua. –Gracias por esto. No estaba segura de poder manejar el Bourbon tras el desayuno que he tenido.
− Así de mal ¿Eh?
− Sin ánimo de ofender, pero tu hermana no es mucho mayor que yo. Supongo no estaba preparada, ¿entiendes? –Dijo ella mientras abría la botella de agua y se bebía la mitad de un trago.
Me había servido medio vaso de Bourbon y ya había tomado dos sorbos. El hielo cayó en la parte inferior del vaso, y lo hice girar alrededor. – No, está bien. Mi hermana puede ser difícil de entender al principio. Pero ella tiene un buen corazón.
Ella sonrió, pero no dijo nada. − ¿Qué? –No podía dejar de preguntar.
− ¡Nada! Bueno, iba a decir algo, pero probablemente te enfadarás.
− ¿Nunca te han dicho que no es de buena educación empezar algo y no terminarlo? –
Ella me miró. Sus ojos eran como cristales y brillaban contra su tez oscura. El verano acababa de empezar, pero ella ya estaba bronceada. Su pelo tenía vetas de diferentes marrones, pero no parecía como si fuera de bote, parecía ser atractivamente natural. Era sorprendente y hermosa.
− Bueno, iba a decir que a ella le gusta realmente el color rosa. No, no le gusta, LE ENCANTA el color rosa. –Dejó escapar.
Quería defender a mi hermana, pero había algo en esa chica que me hacía sentir como si ella sólo estuviera intentando romper el hielo. Yo no había tenido un amigo en tanto tiempo que no podía ser un idiota, necesitaba esto. – Nunca me di cuenta. A ella le gusta un montón de colores. Así que, ¿qué colores te gustan a ti?
¿De verdad había preguntado eso?
− El rosa no. Cualquier cosa menos rosa. –Declaró sin pensar en ello.
− Ok, ¿Eres siempre así?
− ¿Así como? –Preguntó inocentemente.
− No lo sé. Seria. Sarcástica.
− ¿Cómo te sentirías si no hubieras visto a tu padre o hablado con él en un año? ¿Cómo actuarías si te invitara a su casa y te ignorara porque está ocupado mirando las tetas falsas de su nuevo caramelito?
Estaba a medio camino de un trago de Bourbon cuando la palabra “tetas” salió de su linda boquita. El licor salió volando por todas partes. Una vez que dejé de toser, me di la vuelta para mirarla. Ella se había levantado del sofá y tenía las manos en las caderas.
– Mira, siento mucho haber irrumpido en la casa mientras te estabas cambiando. Si me hubieran dicho que había alguien viviendo aquí, nunca te habría molestado. Fue un placer conocerte Chance. Que tengas una buena vida. –Dijo ella mientras salía de la casa de la piscina.
Me levanté y me acerqué a la ventana, viéndola ir hacia la casa mientras terminaba mi bebida. Estaba bastante seguro de que iba a necesitar un par más después de nuestra inesperada reunión de hacía un momento, pero primero tenía que hablar con mi hermana.
Capítulo 3
CarpeDreams
Hope
Después de irrumpir de nuevo en la casa principal tras mi inesperado encuentro con Chance, lo único que quería hacer era volver a casa. Mi padre estaba de vuelta en su sillón viendo golf de nuevo, mientras que Buffy se pintaba las uñas de los pies sobre el filo del sofá. Tuve que reírme de eso. Mi padre y mi madre solían gritarme una y otra vez cuando me sentaba así en el sofá. ¿Cómo podía él haber cambiado tanto? ¿Y por qué no había ido a buscarme después de que almuerzo fue limpiado?
No dudé en dirigirme a la sala de estar y anunciar que me iba.
Mi padre se volvió y me dio una sonrisa, mientras que Buffy se me acercaba corriendo otra vez, dándome un gran abrazo. Le acaricié un par de veces en la espalda y me retiré de su abrazo. − Gracias por el almuerzo. Fue un placer conocerte.
¡En realidad no!
Tan pronto como estuve en la calzada, empecé a llorar. No podría haber frenado las lágrimas, incluso si quisiera. En un momento dado, tuve que apartarme a un lado en la carretera, no podía ver a través de las lágrimas que llenaban mis ojos.
No podía entender ni siquiera por qué había regresado. Estaba soñando o había sido la verdadera catástrofe que vi? Mientras estaba sentada en el borde de la carretera, sentí que mi estómago se anudaba. Con el tiempo justo, me las arreglé para desabrocharme el cinturón de seguridad, salir y correr hacia el lado de la carretera donde vomité todo lo que había comido. Me apoyé en el coche, intentando ganar un poco de compostura y asegurándome que había terminado por completo de vomitar.
Todo este tiempo había deseado tener a mi padre de vuelta en mi vida, y cuando por fin lo tenía, nada era como me había imaginado que sería. Quería meterme en un agujero y morir. No había manera de ir a mi casa como estaba y explicarle a mi madre lo que había pasado. Ella odiaba a ese tipo. Ella saldría a comprar un arma y luego la encerrarían por asesinarlo. Tenía que calmarme. Esa era mi única opción.
Cuando todavía estaba intentando sentirme mejor, me di cuenta de una furgoneta parándose a un lado de la carretera. Un hombre se bajó y comenzó a acercarse a mí. Yo siempre llevaba el spray de pimienta en mi llavero, pero estaba puesto en el contacto del coche. Mi corazón empezó a latir más rápido y empecé a entrar en pánico. No estaba en un camino muy transitado, de hecho, mientras vomitaba ningún coche había pasado en ninguna dirección.
La voz del hombre me sorprendió, lo que indicaba que se había acercado a un ritmo más rápido de lo que esperaba. − ¿Está bien señorita? ¿Necesita ayuda?
Llevaba una gorra de béisbol que le cubría el rostro, pero noté una cicatriz en su mejilla. Normalmente no soy una chica de estereotipos, pero él hacía que se me pusieran los bellos de puntas, era como si lo hubieran sacado de una película de terror. Se detuvo a un pie de distancia de mí y me tomó del brazo. − ¿Me escucha señorita? Puedo llevarla a dónde quiera ir. ¿Por qué no entra en mi camioneta? −, sugirió.
Tenía mi brazo agarrado y yo estaba congelada. No podía hablar, y claro que no podía gritar, en esta zona nadie me escucharía.
El hombre había tirado de mí más de un metro alejándome de mi coche antes de que una motocicleta se acercara por la carretera hacia nosotros. Al principio temí que siguiera, pero el conductor patinó entre nuestros coches y de inmediato se bajó. El hombre extraño había liberado su agarre mientras el otro se acercaba.
− ¿Estás bien? –Me preguntó sin quitarse el casco.
No podía responder. Sacudí la cabeza, ¡No!
Él se movió frente a mí, protegiéndome del tipo raro. – Creo que tiene que alejarse señor.
El hombre se alejó de él, asumiendo que me conocía. Cuando el hombre espeluznante finalmente se alejó, me di cuenta de que estaba en la carretera a solas con otro desconocido. Finalmente, recuperé mis sentidos y salí disparada hacia mi coche, hasta que el hombre me agarró de la parte posterior de mi vestido y me atrajo hacia él. No podía ver su rostro, y después de perder todos los fluidos de mi cuerpo, me encontraba aturdida por el miedo y la ansiedad. Entonces me sentí caer.
Chance
Después de mi encuentro con la hija del Sr. Ryan, necesitaba un paquete de cigarrillos. Por lo que decidí subir a mi moto y dirigirme a la tienda más cercana. Cuando estaba a unos tres kilómetros de la casa vi dos vehículos parados a un lado de la carretera, y uno de los coches era el mismo que había estado en mi casa hacía apenas media hora. Cuando me acerqué y me di cuenta de que el hombre tenía las manos sobre ella, ni siquiera lo pensé. Detuve la moto y me acerqué a Hope y al desconocido. Cuando el desconocido la dejó sin incidentes, supe que había llegado en el momento justo. Probablemente estaba siendo buscado por algún tipo de delito y no quería involucrarse con la policía. Sabía lo que se sentía.
Cuando Hope se derrumbó en mis brazos pensé en llevarla de nuevo con su padre, pero cuando la llevé hacia el lado del pasajero del coche, me di cuenta del vómito en la hierba. Cuando ella salió corriendo de la casa de la piscina, asumí que estaba frustrada y molesta, pero ver que había estado mal del estómago me confirmó que estaba teniendo un momento difícil con todo esto. Me las arreglé para reclinar su asiento y decidí esperar en el asiento del conductor. De ninguna manera me iba a marchar dejándola sola en esta carretera, y tampoco iba a dejar mi moto. Era lo único que tenía a mi nombre.
Busqué una buena emisora de radio y puse el aire acondicionado para que soplara sobre la piel de Hope. No podía creer que me hubiera metido en esta situación. Mi cabeza se encontraba en una posición cómoda semi apoyada en el volante mientras miraba a la chica a mi lado. Sus brazos estaban cubiertos de piel de gallina por el aire frío, y algunos mechones de su pelo caían sobre su cara. Su respiración se había calmado y su escote sobresalía del vestido de corte bajo.
No había estado tan cerca de otra chica que no fuera mi hermana en un tiempo muy largo, y me hacía sentir incómodo. Yo era un adulto, y no tenía ni idea de cuantos años tenía la chica que estaba a mi lado. Supuse que estaba cerca de la edad de mi hermana, pero el lazo en el pelo la hacía parecer una adolescente. Lo último que necesitaba era a alguien haciéndose una idea equivocada de por qué estábamos en este coche a un lado de la carretera.
Por mucho que no quisiera hacerlo, me incliné y le di un suave golpe en la mejilla de Hope.
− ¿Hope? Hey, despierta Hope. –Dije mientras le acariciaba el rostro.
Ella se despertó y comenzó a gritar sin darse cuenta de dónde estaba o qué estaba pasando. Levanté mis manos y las coloqué en el techo del coche. − Whoa, espera un minuto. Fuiste abordada por un desconocido, yo me paré y conseguí que se fuera. Te lo juro Hope.
Ella dejó de gritar y de intentar salir, me miró, por fin recordando lo que pasó.
− Te desmayaste en mis brazos. Todo lo que hice fue traerte al coche. No podía dejarte sola así, por lo que me quedé para asegurarme de que estabas bien. –Le expliqué.
Ella miró su ropa y luego sus brazos. − ¿Pasó algo más? − Preguntó.
Se sentía como si me hubiera dado una patada en las bolas. No quería ser acusado de nuevo de herir a otra persona. Bajé la cabeza y fruncí el ceño. –Te prometo que yo nunca haría eso. Si estás de acuerdo, creo que lo mejor es que me vaya.
Cuando fui a salir del coche, sentí su mano agarrando mi brazo. – Espera. Por favor.
Volví a sentarme en el coche y miré directamente sus ojos azules. − ¿Qué?
− Si no hubieras venido, no sé qué hubiera pasado hoy. Es posible que me hayas salvado la vida. – Me dijo todavía aferrándose a mi brazo.
Agarré sus dedos y saqué su dominio sobre mí. – No se trata de salvarte la vida, pero estoy feliz de que estés a salvo Hope. Supongo que te veré por ahí. – Le dije mientras me bajaba del coche y cogía mi casco.
Cuando me subí a la motocicleta me di cuenta que Hope se bajaba para ir al asiento del conductor. Se subió al coche y reajustó su espejo. La vi mirándome, pero decidí ignorarlo. Tal vez sólo era una coincidencia, o tal vez sólo era que estaba agradecida conmigo por estar ahí en el momento adecuado. Hubiera sido una pena si le hubiera sucedido algo en su vuelta a casa después de una mañana tan mala.
Decidí esperar hasta que Hope se alejara antes de irme, y mientras se alejaba me olvidé de querer ese paquete de cigarrillos.
Capítulo 4
CarpeDreams
Hope
Mi madre me ha estado persiguiendo desde el momento en que entré por la puerta. Juro que debe haber hecho una lista de preguntas para cuando llegara.
¿Qué tan grande es la casa?
¿Cómo luce esa zorra?
¿Tú padre tiene canas?
¿Ha aumentado de peso?
¿Qué tipo de coche utilizan?
¿Qué edad tiene la chica nueva?
¿Fue agradable contigo?
¿Vas a volver?
¿Te pidió que fueras a vivir con él?
Después de un rato no pude aguantar más y me encerré en mi habitación. La última cosa que quería hacer era hablar de la gran mañana que no había tenido con mi padre. De todos modos, todas sus otras preguntas eran completamente irrelevantes.
Una vez dentro de los confines de mi habitación, me coloqué mis auriculares y conecté la música. Mi cuerpo se dejó caer en la cama y me quedé mirando el techo. Mi día había empezado mal y, para rematarlo, se volvió una mierda. En cuestión de horas, estaba segura de que se había convertido en uno de los peores días de mi vida. La única cosa que había hecho el día más llevadero había sido el encuentro casual con Chance Avery.
Me hubiera gustado conocerlo oficialmente con la ropa puesta, pero ver su trasero desnudo me dejó con unas buenas imágenes para mi momento de depresión. Parecía tan musculoso que estaba segura de que debía ser un atleta. Cuando por fin se había dado la vuelta y mostrado su cara, me sorprendió lo guapo que era. Una parte de mí había asumido que tras conseguir un vistazo de lo que vi, su cara resultaría un desastre total, pero en cambio, sus ojos oscuros acentuaban su cabello oscuro. Cuando sonrió, detrás de ese vaso de licor, me dio un vistazo de cómo de blancos y perfectos eran sus dientes. Su sonrisa podía derretir el corazón de una chica.
Me sentí mal por cómo había actuado a su alrededor. No tenía ni idea de lo que se había apoderado de mí. La forma en que hablé de su hermana, había estado fuera de lugar. ¿Cómo pudo haberse quedado sentado allí y escucharme burlarme de ella de esa manera? Estaba claro que tenía mucha más paciencia que yo.
Seguramente me catalogó como una mocosa malcriada. No ayudó a que llevase ese estúpido lazo en mi pelo. Por lo menos, él sabía que tenía que tener cómo mínimo dieciséis años para poder conducir. No es que diecisiete estuviera mucho mejor. Odiaba que mi cumpleaños fuera el último día del año.
Cuando me marché de la casa pensé que sería la última vez que lo vería, pero cuando se detuvo en esa moto y me salvó del hombre espeluznante, me quedé atónita. Eso hablaba de un caballero de brillante armadura. O simplemente de estar en el lugar correcto en el momento adecuado.
Me pregunté cuántos años tendría. ¿Tenía una novia? ¿Quería una novia? Tal vez estaba comprometido. ¿Sería gay? Él era sin duda lo suficientemente caliente como para serlo. Quien quiera que fuera, tenía suerte de sentir sus labios tocando los suyos.
Yo estaba celosa.
Quería saber, pero hacerlo requeriría regresar a la casa de mi padre. Tenía todo el verano por delante y eso era lo último que quería hacer. No estaba dispuesta a decirle eso a mi madre, pero era la verdad. Mi padre no me había dado la atención o el afecto que se suponía tendría. ¿Qué había pasado con el hombre que solía levantarme en brazos y girarme alrededor todas las noches cuando llegaba a casa del trabajo? ¿No me había extrañado en absoluto?
Ahora mismo tengo ganas de gritar. Rompió mi corazón otra vez y probablemente ni siquiera se había dado cuenta.
Me puse a llorar sobre mi almohada. Las paredes eran finas y no quería que mi madre me escuchase. Lo último que necesitaba era su intento de iniciar una guerra con mi padre. Yo no estaba dispuesta a volver a verlo, pero no podía soportar que se marchara otra vez.
Cuando finalmente cerré los ojos, soñé con Chance Avery. Su piel bronceada y sus grandes músculos no dejaban mi mente, y no estaba segura de si quería que lo hiciera.
Desperté con el zumbido del despertador. Me había olvidado de apagarlo. Mis manos, finalmente entraron en contacto con el pequeño aparato y la alarma dejó de sonar. Sólo por costumbre, me estiré y cogí mi teléfono. Había recibido tres mensajes, ya fuera a última hora de la noche o a primeras de la mañana.
El primer mensaje era de Rylee.
Hey perra llámame.... Tenemos planes para mñn.
Los dos mensajes siguientes también eran de ella.
Llámame..... ¿Dónde estás?
Uno de los mensajes era de mi madre, preguntándome si había llegado bien a la casa de mi padre.
Los dos últimos eran de mi ex. Habíamos terminado nuestra relación de un año hacía más de un mes. Él se iba a la universidad y yo no quería ser esa chica que dejaba en casa mientras festejaba con otras. Él me había sido infiel ya dos veces y sabía que una relación a larga distancia sólo haría más fácil para que lo volviera a hacer. Para el final de la relación, incluso se había vuelto violento, asustándome un par de veces con su temperamento. Tal vez mi madre y yo teníamos algún tipo de gen hereditario que hacía que los hombres nos engañaran y nos trataran mal.
Aún así, Trevor no tenía claro el tema de nuestra ruptura. Dijo que era unilateral. Él me pidió que lo reconsiderara. Yo ya me había hecho a la idea, realmente, lo hice hace semanas, pero él lo seguía intentando. Ayer por la noche no había sido diferente.
Sus primeros mensajes eran los mismos que me había enviado durante días.
Te extraño nena. Por favor, llámame.
El segundo no era uno que hubiera querido recibir al despertar.
Te veré esta noche, te guste o no.
¡Wow! Parecía como una amenaza. Sin embargo, yo tenía una necesidad desesperada de darme una ducha, así que decidí hacer caso omiso de sus mensajes y sólo respondí al de Rylee.
Sorpréndeme. Llámame en un par de horas.
Chance
Pues bien, hoy ha sido muy interesante. Tuve el día libre. Fui visto desnudo. Conocí a una chica. Una chica salió de mi casa frustrada. Salvé a una chica de un desgraciado. Vi el coche de la chica alejarse.
Teniendo en cuenta que el último mes de mi vida ha consistido en estar con mí hermana y su paternal novio, fue un día lleno de acontecimientos. Sin embargo, no podía dejar de pensar en ella. ¿Estuve bien? ¿Fui lo suficiente agradable? ¿Podría haber sido mejor? ¿Volvería a verla alguna vez? ¿Hablaría conmigo si supiera la verdad?
Las preguntas quemaban en mi mente, como el cigarrillo que nunca llegue a fumarme. Cuando había llegado a casa, en lo único que podía pensar era en su dulce sonrisa y el miedo que se veía en su cara en ese lado de la carretera. Ni siquiera quiero pensar en lo que podría haber sucedido si yo no hubiera estado allí.
Tenía que tener más cuidado. El hecho de que hubiera un montón de carreteras secundarias en el país, no significaba que sean el lugar más seguro para estar. Ella podría estar muerta en una zanja en estos momentos.
Encendí el partido de béisbol local y me tumbé en el sofá. Había acabado con el bourbon hacía tres horas, y todo lo que quedaba en la nevera era un recipiente vacío de coca cola y dos botellas de agua. Tendría que ir a la ciudad mañana y coger algunas provisiones. No podía seguir confiando en mi hermana para todo. Tenía que meterme en la cabeza que mi pasado había quedado enterrado a dos estados de distancia. Nadie me conocía y finalmente, después de tanto tiempo, podía ser yo mismo.
El hecho de saber eso me asustaba y me excitaba al mismo tiempo. Tenía la esperanza de que éste fuera el nuevo comienzo que necesitaba, Dios sabe que había esperado el tiempo suficiente para ello.
Cuando me desperté a la mañana siguiente, no me sentía descansado. La mayor parte de la noche había estado llena de sueños con Hope. Antes de convertirme en un pedófilo, tenía que averiguar todo lo que mi hermana sabía de ella. No podía creer que me lo hubiera ocultado. ¿Por qué no había mencionado que el Sr. Ryan tenía una hija caliente? Ella, obviamente, sabía que iba a venir ayer, pero insistió en llamarla “una persona importante”. Me pregunté si mi querida hermana estaba, deliberadamente, manteniéndola lejos de mí. Probablemente porque era menor de edad. No conozco a ninguna chica de mi edad que lleve lazos en el pelo.
Ahora que lo pienso, no había visto ninguna foto de ella en ningún lugar de la casa. Buffy dijo que todavía tenían una unidad de almacenamiento enorme que debían descargar, así que tal vez estaban allí, pero aún así, era extraño. ¿Por qué mantenerlo en secreto? ¿De verdad pensaban que era necesario ocultarme su existencia?
Empecé a sentir que no confiaban en mí. Normalmente no me preocuparía, pero después de todo lo que me había pasado, no pude evitar sentirme un poco herido por eso.
Cuando escuché la puerta abrirse me enderecé, dándome cuenta de que todavía estaba en el sofá en lugar de mi cama. Tomé el móvil y me di cuenta de que ya eran las diez de la mañana. Mi hermana entró dado brinquitos, ya que ella había estado en funcionamiento desde hacía algunas horas. – Buenos días dormilón. Hora de levantarse. Mark y yo tenemos grandes planes para esta noche.
Me dio una taza de café y me di cuenta de que por el color, le había añadido crema y azúcar, tal como me gustaba. – Gracias por esto. – Le dije mientras me tomaba el primer trago.
Ella se sentó a mi lado y puso las manos sobre mis rodillas. Dejé escapar una risita cuando me di cuenta de que toda su ropa, de hecho, era de color rosa.
− ¿Qué es tan divertido hermanito?
− Oh, no es nada. Estaba pensando en algo que pasó ayer, en la televisión. –Añadí la última parte para que lo dejara estar.
− Así que, de todos modos… Mark y yo encontramos un pequeño gran lugar en la ciudad. Es un restaurante que tiene un bar con baile. Hemos decidido que esta noche vamos a salir. Estoy muy emocionada.
− Bien, eso es bueno hermana. Sé lo mucho que quieres salir y conocer gente nueva. –Dije entre sorbos.
− Oh, esa es la mejor parte. Mark insistió en que vengas con nosotros. ¡Eeeek! Estoy tan emocionada. Hablamos sobre ello anoche, pero no quería venir y despertarte. Además, en ese momento yo no llevaba ropa.
Puse el café en la mesa. − ¡Ugh! ¿En serio? Buff, no necesito esa imagen por la mañana. ¡Maldita sea!
Me golpeó en la pierna. − ¡Cállate Chance! No te quejarías si estuvieras en mi lugar.
− A veces creo que ese tinte te ha causado daños cerebrales permanentes. –Solté.
Ella rodó los ojos y comenzó a pasarse las manos por el pelo. – ¡Lo que sea! –Se puso de pie y se dirigió a la puerta. – Nos vamos a las ocho. Estate preparado, porque si no lo estás, vendremos y arrastraremos tu trasero con nosotros.
− ¡Oh, qué miedo!
− En serio Chance, por lo menos hazlo por mí. ¡Inténtalo!
− Bien Buff. Lo que sea. De todos modos no creo que tenga opción. Vivo bajo su techo, tengo que respetar las reglas.
Ella salió y volvió a asomar la cabeza por la puerta. – Sólo estate listo a la hora que te dije. –Se fue y yo volví a coger el café, pero en cuanto la puerta se cerró, se volvió a abrir. – Ah, y Chance, hoy no bebas. No puedo tener tu culo todo incoherente antes de salir a cenar.
Negué con la cabeza una vez que ella se fue. La última cosa que quería era salir a bailar con mi hermana y su nuevo novio. Odiaba bailar, y lo más importante, odiaba observar a mi hermana hacerlo. Todos los chicos en el bar tendrían en mente querer follarla. Eso era preocupante como el infierno.
Capítulo 5
CarpeDreams
Hope
Cuando Rylee finalmente me llamó, me dijo que esa noche íbamos a tener “pasarlo realmente bien. Rodé los ojos mientras hablaba por teléfono con ella y le hice prometer que no tenía nada que ver con Trevor. Él me estaba poniendo de los nervios y no podía sacudirme la forma en que había sonado su último mensaje. Tal vez sólo lo estaba interpretando mal, pero estaba preocupada.
Rylee finalmente llegó a mi casa a las 18:00. Llevaba un vestido de verano simple, muy parecido al azul que yo había utilizado ayer. Pero, una vez llegó a los confines de mi habitación, lo deslizó hacia abajo revelando el vestido más ajustado que jamás había visto. Era negro y se abría a los lados de su torso hasta las caderas. Grandes hebillas de metal sostenían los dos lados juntos.
Rylee era una chica preciosa. Tenía el pelo oscuro, casi negro y los ojos marrones oscuros. Su padre era de Pakistán y eso le daba su tez oscura. Nuestras amigas odiaban estar cerca de nosotras porque éramos mucho más morenas que todas ellas. Yo siempre estaría agradecida a mi madre por haberme dado ese rasgo. Su padre era de ascendencia Cherokee y había transmitido una piel de un color marrón cremosa que cualquier chica pudiera pedir. Ni siquiera había tenido que ir a broncearme para el baile, como habían hecho el resto de nuestras amigas. En cambio, Rylee y yo habíamos ido a la tienda de helados y conseguido unos batidos mientras esperábamos a las otras chicas.
− Entonces, ¿qué te parece? –Me preguntó Rylee mientras alisaba el vestido color plateado.
− Te ves caliente, pero no se nada acerca de eso. ¿Dónde lo compraste? –Le pregunté.
− En la tienda de mi madre. Chica, te sorprenderías de lo que la gente lleva a una tienda de segunda mano. De todos modos, la semana pasada estuve trabajando para mi madre en la trastienda. Cuando entraron estas bolsas, agarré tantos como pude y me los guardé en el bolso. – Explicó.
− ¿Hay más? Tienes que estar bromeando.
− Chica, no lo estoy haciendo. Había una bolsa entera. Algunos ni siquiera estaban usados.
Teniendo en cuenta como se veía ese, me daba miedo imaginar a la persona que habían pertenecido. –Entonces, ¿A dónde vamos? Porque no te puedo imaginar llevando eso a los cinco grandes.
Los cinco grandes era un grupo de restaurantes de comida rápida, uno al lado del otro en el centro de nuestro pequeño pueblecito. No tenían ningún sentido, pero permanecían abiertos de todos modos.
− Tonta, es un secreto. –Me lazó algunos vestidos. –Ahora escoge el que vas a esconder debajo de la ropa para poder empezar con tu cabello y maquillaje.
Sostuve la tela en la mano. − ¡Tienes que estar bromeando! No hay manera en el infierno de que utilice alguno de estos.
− Confía en mí. –Dice mientras se arregla en el espejo. –Vas a encajar perfectamente en el lugar al que vamos.
Estiré los dos vestidos sobre mi cama. Para mí, cualquiera de estos vestidos iba en contra de mi religión, y no me refiero de una manera bíblica.
El vestido verde lima era ajustado y corto, pero cubierto en la parte delantera. No estaba segura de tener algún sujetador que poder usar, y yo tengo demasiado como para no usarlo. – Este es un ¡No!
− Bien, descartado. Entonces utilizaras el negro y rosa. –Interrumpió Rylee.
− Sabes que odio el rosa.
− Demasiado tarde. Ahora, date prisa y póntelo para poder terminar de prepararnos. –Me ordenó.
Negué con la cabeza, cogí la pequeña tela en mi puño y fui en dirección al cuarto de baño. Una vez dentro lo sostuve contra mi cuerpo. Parecía muy pequeño, pero una vez lo tuve puesto, modelaba cada curva de mi cuerpo. Yo no era modesta, pero se necesitaba un nivel completo de confianza para llevar algo así. En la parte delantera tenía algunos cordones, la parte de atrás del vestido era negro y cada uno de los lados era de un color rosa brillante. Supongo que era para acentuar las curvas de la persona. Por la forma en cubría la parte delantera, hacia que mi pecho casi pareciera el doble de su tamaño. Por último, antes de ponerme el otro vestido para que mi madre no lo viera, me giré y para fijarme en el trasero. Por supuesto, al hacerlo, como me temía, pude ver mi ropa interior de encaje blanco.
Todavía no tenía ni idea de a dónde íbamos. No había nada que hacer en esta ciudad, y aún éramos demasiado jóvenes para entrar en cualquiera de los bares de aquí.
Cuando salí del cuarto de baño, llevaba un vestido de verano normal. Era de color amarillo con margaritas blancas por todas partes. Me dirigí a la habitación y le rodé los ojos a Rylee.
− ¿Qué?
− ¿No me vas a dejar verte?
− No quiero que me descubran. Mi madre me mataría si me ve usando algo como esto. ¿Vas a decirme a dónde vamos? −, le pregunté mientras me sentaba frente al espejo y ella empezaba a jugar con mi pelo.
− ¡No, es una sorpresa! Sólo cállate y déjame hacer mi magia.
− Está bien, pero mi madre va a sospechar si me llenas la cara de maquillaje. –No había manera de que pudiera salir de casa con tanto maquillaje como el que Rylee llevaba de forma habitual. Mi madre habría tenido un ataque al corazón.
− Te maquillaré después de salir, estúpida. Dame algo de crédito, tengo un diploma, ya lo sabes.
Rodé los ojos y dejé que Rylee me rizara el pelo. Cuando todo estuvo dicho y hecho, parecía que me dirigía a una sesión de fotos. Pude ver en el rostro de Rylee que estaba satisfecha con su trabajo.
Me puse un par de sandalias y ella rodó los ojos otra vez. Metió la mano en su bolso gigantesco y sacó un par de zapatos de tacón negros. –Usarás estos una vez que salgamos de esta casa religiosa.
− Cállate, ella no es tan mala.
− ¡Oh, sí que lo es!
Cuando salimos de casa mi madre estaba tomando una siesta. Apenas abrió los ojos y me dio un beso de despedida después de decirle que iba a pasar la noche en casa de Rylee. Salimos de allí sin recibir preguntas adicionales.
Chance
Mi hermana había irrumpido en mi casa tres veces durante el día. Algunas veces, lo único que quería era montarme en la moto y marcharme, pero realmente no tenía un lugar a donde ir. Ella sabía como me sentía sobre salir en público. No lo había hecho en mucho tiempo, supongo que ella pensaba que me iba a romper y volverme completamente loco.
Para ser honesto, no me gusta estar rodeado de gente. Después de lo que me pasó, no puedo confiar en nadie. Me lo habían demostrado mis amigos.
Miré a través de mi armario dándome cuenta de que ni siquiera había desempacado cualquiera de mis ropas bonitas. Antes de todo lo que pasó, iba a un montón de actividades divertidas en Penn State. Mi novia rica me había llevado de compras y me había dejado con un armario lleno de ropa de diseño. Agarré una de las cajas de la parte trasera del ropero y comencé a buscar en ella. Encontré unas camisetas con cuello en V que estaban muy dobladas. Me sorprendió pensar en todos los recuerdos que había tirado en esa caja cuando nos mudamos.
Elegí una camisa con cuello en V de color azul claro y unos pantalones cortos gris oscuro. Eran de lino. Lo recordaba porque Verónica, mi ex, había hecho una gran cosa sobre ser dueño de un par de pantalones de lino. Yo nunca me los hubiera comprado, pero cuando me los probé, entendí el bombo que tenían. Eran cómodos y ligeros. Yo no bailaba, pero en los bares podía hacer mucho calor, y yo no tenía ganas de tener el trasero sudado toda la noche. Mi hermana entró cuando me estaba poniendo mis Nike blancas.
− ¡Oh no! No vas a usar esos zapatos con esa ropa. Creía que Verónica te había enseñado mejor que eso.
− Para ser alguien que quiere que salga con ella, no estás siendo muy agradable. ¿Qué pasa con mis zapatos?
− ¡Chace, no puedes usar esos pantalones caros con un par de Nikes! Toma. –Me tiró un par de mocasines. Sé que su nombre sonaba a lujo, pero siempre he pensado que era algo que mi abuelo podría llevar. –Usa estos.
− Sip, de todos modos, esta noche estaba buscando el aspecto de viejo.
− ¡Cállate y póntelos! Mark y yo ya estamos listos para irnos.
Me puse los zapatos y la seguí hasta la puerta. Ella se detuvo de repente y me choque contra su espalda. – ¡Maldita sea Buffy, ten cuidado!
− Se te olvido el cabello. Menos mal que llevo gomina en el bolso. Apúrate, Mark está en el coche. Haré frente a la situación de tu pelo mientras él conduce hacia allí.
− ¡Espera! Creo que quiero conducir por mi mismo.
Ella se dio la vuelta para mirarme. Debido a la minifalda de cuero que llevaba y el top rosa que dejaba su vientre al descubierto, el brillante resplandor de su anillo en el ombligo brillaba en mi cara. Me tapé los ojos antes de volver a hablarle. –Maldita sea chica, ¿estás intentando cegarme?
− No vas a llevar la moto.
− Sí, lo voy a hacer. Escucha, te prometí que iba a ir, pero no puedo prometer que vaya a pasarlo bien. De hecho, cuento con que será horrible. Con eso quiero decir… quiero tener mi propia manera de volver. No quiero echaros a perder el momento a ti y a Mark. Te seguiré allí y prometo no beber más de dos cervezas. Si estoy demasiado borracho, puedo dejar la moto allí.
Ella parecía estar pensando en mi idea, Mark tocó la bocina impacientándose. –Está bien. ¡No hagas nada estúpido esta noche!
Gracias a Dios se había olvidado de mi pelo. Me puse el casco y los seguí fuera de la gran entrada en mi motocicleta. Yo ya había decidido que poco después de la cena me iba a volver a casa. Estar en un bar no era mi idea de pasar un gran rato. No después de todo lo que pasó.
Capítulo 6
CarpeDreams
Hope
Rylee esperó hasta que estuvimos a unas pocas metros de mi casa para aplicarme el maquillaje. Mientras la base de maquillaje llenaba mis poros, empecé a sentirme incómoda. Afuera hacía calor y la última cosa que quería era algo más que me hiciera sudar. Llevar dos vestidos ya era lo suficientemente malo, al igual que el paseo de diez minutos.
Odiaba que me maquillaran, especialmente el rímel. No podía dejar de parpadear, lo que lo hacía aún más difícil para Rylee. Después de al menos quince minutos, ella me dijo que me podía mirar en el espejo.
De primeras, ni siquiera me reconocí a mí misma. Entre el pelo y el maquillaje me veía mucho mayor.
− ¡Wow! Me veo diferente.
− ¿Te gusta?
− Es diferente. –Fue todo lo que pude balbucear.
Rylee rodó los ojos. – ¡Lo que sea! Te ves totalmente caliente. Si yo fuera un chico me lo haría contigo.
− ¡Oh Dios mío, cállate! No lo voy a hacer con nadie esta noche ni en un momento pronto.
− Uno nunca sabe lo que puede pasar. Puede que tú quieras ser la próxima reencarnación de la virgen María, pero yo quiero algo nuevo para empezar mi verano.
La interrumpí. − No hables así Rylee. Suenas como una puta. –Mi intención no era ser grosera, y ella lo sabía. Ella sólo había estado con una persona y había terminado el mes anterior. Desde entonces, lo único de lo que ella hablaba era de la soltería y de las “cosas nuevas que experimentaría” ese verano.
Condujimos en silencio durante unos minutos más, antes de parar junto a un bar local que estaba en medio de la nada. Si no vivieras en el área, nunca lo encontrarías.
El Cedar Shack Bar estaba a un lado de la carretera, y era un lugar popular para reuniones de la gente local. Durante el día era un restaurante, pero por la noche se convertía en un bar. Agarré a Rylee por el brazo antes de que pudiera salir del coche. − ¡Espera! No podemos entrar allí. Son más de las ocho.
− ¿De verdad crees que no vengo preparada? –Dijo mientras me entregaba una pequeña tarjeta que se asemejaba a una licencia de conducir.
Baje la mirada y vi la imagen de alguien que de alguna manera se parecía a mí. Sin duda tenía las mismas características. − ¿De dónde sacaste esto?
− ¡Duh! Hope, a veces me preguntó donde tienes la cabeza. Mi hermana está en una casa de fraternidad de la universidad este verano. En las vacaciones de primavera le di el dinero para que comprara a uno de sus amigos las identificaciones. Esta es tuya. Considéralo un regalo de graduación.
Miré de nuevo la licencia de conducir de Maryland. – Dice que mi nombre es Julie Staton.
− Bien, pues sácate ese vestido y quédate con el de Jules para que podamos ir a bailar. –Dijo ella sarcásticamente. – Y si alguien pregunta, mi nombre es Kara.
Kara era su hermana mayor, sólo por tres años, pero ya tenía veintiuno.
En cuanto salí del vestido “tapadera”, mis mejillas se volvieron rojas inmediatamente. No tenía ni idea de cómo entrar así en ese lugar. Rylee me entregó los tacones y me miró después de retocarse, dos veces, el brillo de labios en el espejo.
Salí y cogí mi pequeño bolso de mano. − ¿Cómo me veo?
− ¡Espectacular!
Rodé los ojos y la seguí hacia la puerta. Yo nunca había andado con tacones, y me costó caminar con ellos por el aparcamiento de grava. Para cuando llegamos a la puerta, estaba feliz de no haberme roto el tobillo en el camino. Me alisé el vestido y le entregué al gorila mi identificación.
Él la miró por un segundo antes de desviar su atención a mi vestido. Empezó por mi cara, siguiendo en línea recta hacia mis pechos y finalmente a mis piernas. − ¿Dónde has estado toda mi vida, preciosa?
− ¡Maryland! −, solté mientras Rylee me arrastraba hacia adentro.
− ¡Mierda Hope, estaba ligando contigo!
Miré alrededor del bar. Estaba lleno de gente, tanto jóvenes como mayores. El DJ estaba pinchando algún tipo de música hip hop, pero aún no bailaba nadie. En el exterior todavía había luz, y yo había escuchado que los bares no comenzaban hasta más tarde.
− Venga, vamos a tomarnos algo. –dijo Rylee mientras me llevaba hacia el bar. Encontramos un rincón dónde no había nadie sentado y ella llamó al camarero.
− Hey chicas, ¿qué puedo ponerles? −, preguntó.
Parecía tener unos veinte años y Rylee le dedicó una gran sonrisa mientras se inclina hacia delante. – Cuatro chupitos de Jager.
Le di un golpe en el costado. − Yo quería un refresco.
− ¡Relájate princesa! Si quieres seguir de mojigata, yo me beberé todos los chupitos.
Ella puso un billete de veinte en la barra mientras lo miraba preparando las bebidas. Otro hombre le hizo un pedido mientras terminaba lo nuestro. Cuando deslizó los tragos en nuestra dirección también lo hizo con el dinero de Rylee. – Ya están pagos. –Dijo mientras señalaba con la cabeza al hombre con el que había hablado hacía unos segundos.
Rylee se giró hacia el chico nuevo, mirándolo directamente a los ojos mientras se bebía el primer chupito. – Es un poco lindo, ¿no crees?
− Supongo. ¿Qué edad crees que tiene?
Ella agarró el segundo chupito y se lamió los labios antes de bebérselo. – No puede tener más de veinticinco. ¿Vas a beberte eso? –Señalo a los dos últimos chupitos.
Rodé los ojos y me tomé uno. Cuando ese horrible sabor golpeó mi boca quise vomitar. Sabiendo que estábamos en un bar lleno de adultos, me las arreglé para recuperar la compostura rápidamente. Rylee tenía una gran sonrisa en su rostro. – Ahora el otro y sígueme. –Me ordenó.
Odié el primero, pero el segundo no fue tan horrible. Posiblemente el shock del sabor sólo era la primera vez. Mientras me tragaba el último chupito, la vi caminando hacia el hombre que había pagado los tragos. El chico parecía bastante normal. Llevaba una camiseta negra y unos pantalones color caqui. Sonrió cuando ella se acercó y le sacó una silla para que se sentara. Miré alrededor buscando el baño de chicas con la esperanza de poder tener un momento de tranquilidad y volver a evaluar qué demonios estaba haciendo aquí
Le señalé a Rylee dónde iba y me sonrió antes de darle al chico nuevo toda su atención. Empujé más allá del grupo de personas que se mezclaban y me dirigí al baño. Cuando llegué, el licor estaba ardiendo en mi pecho. Me incliné sobre el lavabo y me miré en el espejo.
Había sentido como Rylee me ponía el maquillaje, pero realmente no llevaba mucho. Había acentuado mis ojos y planchado mi cabello, lo que lo dejaba mucho más liso. Era el vestido lo que no podía soportar. Era completamente pegado a mi piel, y aunque nunca había pensado en mi misma como gorda, tenía muchas curvas. Estaba acostumbrada a utilizar vestidos veraniegos sueltos que no hacían nada para realzar mi figura.
En el momento en que salí del cuarto de baño, la pista de baile se había llenado. Miré desde el centro y me fijé en Rylee muy pegada a su nuevo amigo. Rodé los ojos y me abrí paso entre la gente bailando. Dado que ella era mi viaje de vuelta a casa, tenía que calmarla. El tipo me dio una cerveza y observé que ellos también tenían una. No me gustó el sabor, pero después de los chupitos, me las arreglé para tomarme la mitad de la botella antes de que la primera canción terminara.
Ahora estaba tan lleno, que mi vestido era un tema inexistente. Estábamos rodeados por una multitud de personas y no había espacio para que alguien me mirara.
Rylee y yo habíamos estado bailando juntas desde hacía años. Nos gustaba bailar en pijama hasta que, literalmente, nos desmayábamos. A medida que fuimos creciendo, nuestras prácticas fueron dando sus frutos. Siempre fuimos admiradas en los bailes de la escuela, y a nuestros novios les encantaba. Este nuevo tipo podía ser añadido a la lista de admiradores que estaba claramente en la red de Rylee mientras ella movía su trasero sobre sus piernas.
Empecé a relajarme y dejar que la música tomara mis sentidos. Nos quedamos ahí y no estaba tan mal. Podía manejar esto. No era tan malo como temí que sería.
Chance
Seguí a Mark y a Buffy al bar en mi moto. La conducción fue una mierda, porque Mark conducía el SUV lento como el infierno. Si hubiera sabido dónde íbamos, los habría pasado una vez que salimos de la urbanización.
Me sorprendió lo lleno que estaba el pequeño establecimiento. Tal vez, todo el mundo en la ciudad había salido esta noche. Saqué mi licencia de conducir incluso antes de que fuera mi turno. Había cumplido los veintiún años hacía unos meses y estaba orgulloso de no necesitar una identificación falsa para entrar en cualquier lugar. El guardia de seguridad en la puerta miró mi ID dos veces, hasta que se fijó en mi hermana. Ella le dio una de sus sonrisas de un millón de dólares y se olvidó de mí. Una vez que ella y Mark entraron fuimos a una mesa en la parte trasera y comenzamos a mirar los menús. Probablemente deberíamos haber llegado antes si queríamos comer sin música a todo volumen.
Pedimos pequeñas cosas y vimos bailar a la gente mientras esperábamos la comida. Me sorprendió como la ropa de mi hermana encajaba aquí. Parecía que todas las mujeres estaban usando vestidos muy caliente. Yo había dejado de ser protector de mi hermana.
Una noche un chico la siguió fuera del club donde trabajaba Antes de que pudiera gritar, él había logrado acorralarla en un callejón. Ella dijo que sólo le tomó unos segundos darse cuenta de ello y liberarse. Para el momento en que dio el primer grito, el chico ya estaba en el suelo. Le había dado una patada tan fuerte en las pelotas que lo derrumbó. Y una vez en el suelo, ella usó sus tacones de agujas como arma moliéndole a golpes.
Antes de que la policía pudiera llegar, él le rogó que no presentara cargos alegando que estaba casado y le arruinaría la vida. Ella le dijo que si alguna vez lo volvía a ver, le arrancaría las pelotas y las uñas y las dejaría en su puerta.
Nunca lo volvió a ver.
Y dejé de preocuparme.
Ella siempre había sido capaz de cuidarse a sí misma. Los chicos habían estado tras ella desde el jardín de infancia. Desde que puedo recordar, ella siempre ha tenido un novio. Una vez que comenzó el instituto, empezó a salir con chicos mayores, y ahora, los prefería mucho más aún. No podía quejarme, ella estaba en un lugar feliz y Mark la adoraba.
Cuando terminamos de comer, mi hermana tiró de los dos a la pista de baile. Ella y Mark comenzaron, inmediatamente, a retorcerse uno encima del otro mientras que yo me quedé moviéndome solo. Después de unos minutos, Mark levantó la mano y nos trajeron otra ronda de cervezas.
Tomé el primer sorbo y dejé de bailar. En el centro de la pista de baile había algo familiar. Dos chicas estaban bailando y rozándose con un tipo, y llevaban los vestidos de mi hermana que Mark y yo habíamos llevado lejos en secreto cuando ella no había estado en casa. Esos vestidos eran de cuando ella había trabajado de bailarina y Mark quería que se fueran. Los habíamos juntado y llevado a una tienda de segunda mano, pensando que mi hermana nunca se daría cuenta.
Afortunadamente, Mark y Buffy estaban tan atrapados el uno en el otro, que ninguno de los dos se dio cuenta. Cuando terminé la cerveza, me encontré mirando a las dos chicas de vez en cuando. Ambas llenaban muy bien los vestidos, una de ellas incluso mejor que mi hermana. Eran muy buenas bailarinas y me recordaron a una par de fiestas salvajes a las que había acudido cuando asistía a la universidad.
Cuando la canción terminó y comenzó una lenta, las parejas se empezaron a juntar. Yo me quede solo mientras Mark y Buffy, así como los demás en la pista de baile, agarraban a sus compañeros y empezaban a bailar lento.
Fue entonces cuando me di cuenta de que la chica con el cuerpo increíble salía de la pista de baile. Seguí con la mirada su espalda y de forma inconsciente empecé a moverme en su dirección.
Me incliné detrás de ella. − Hola hermosa, ¿puedo ofrecerte algo de beber? −, le pregunté.
Ella no se volvió. – Por supuesto. Supongo que voy a tomar una Bud Light.
Le acerqué un billete de diez al camarero. – Dos Bud Light por favor.
Cuando el camarero nos dio las cervezas ella se dio la vuelta hacia mí. Nuestras caras se congelaron.
− ¡¿Qué estás haciendo aquí?! –Dijimos a la vez.
Tomé un buen trago de cerveza. No podía creer que fuera Hope la que estaba parada frente a mí.
− Vine con una amiga. Por favor, no le digas nada a mi padre.
Le di una rápida sonrisa y me acerqué a ella. – No tengo que decirle nada si puede verte por sí mismo.
El color de su rostro se fue. − ¡Oh Dios! ¡¿Él está aquí?! − Señaló el suelo.
− Sí, él y Buff están ahí fuera bailando. Estoy seguro de que no te ha visto. ¿Cuál es el gran problema de todos modos?
Ella levantó la cabeza y se bebió toda la cerveza. Dejó la botella y se sentó. Esta zona estaba vacía. – ¡Tengo que salir de aquí!
− ¿Por qué? ¿Qué pasa? −, le pregunté.
Ella me ignoró. − ¿Ves a mi amiga en alguna parte? Lleva un vestido plateado.
− Sé cual es su vestido. –Susurré en su oído.
− ¡Apuesto que sí! − dijo y me tuve que reír. Ella pensó que había estado mirando a su amiga.
− Sé cual es el vestido, porque lo solía usar mi hermana, no por quién lo lleva.
Sus hermosos ojos azules se clavaron en los míos. − Chance, tienes que ayudarme a encontrar a mi amiga. No puedo estar aquí. Él no puede verme.
La agarré por el brazo con suavidad. − Quédate aquí. Ahora vuelvo. No te marches.
Me dirigí hacia la pista de baile y encontré a su amiga. No tenía ni idea de cual era el nombre de la chica. − ¡Hey!, um…. tu amiga me dijo que tiene que irse a casa.
Ella no dejó de bailar o de apoyarse en el tipo con el que estaba. – No estoy lista para irme. Dile que tiene que esperar.
− ¡Tiene que irse!
− Mira, no sé quién eres, pero yo estoy en medio de tener un gran momento. Dile que si quiere hacer pucheros y actuar como un bebé que se vaya al coche.
Escucharla hablar así cuando su amiga la necesitaba me molestó. Mientras me alejaba le grité. − ¡Perra!
Encontré a Mark y Buffy abrazados mientras bailaban lentamente. Besé a mi hermana en la mejilla. − Gracias por la cena, pero creo que voy a llamar a esto una noche temprana.
Ella se apartó de Mark. − ¡No! ¿Por qué? ¿Ha pasado algo? No estamos ignorándote. ¿Qué hay de malo?
− No es nada, en serio, estoy bien. Te veré en la mañana. Gracias de nuevo. –le dije mientras me iba de la pista de baile y me dirigía al lugar donde Hope estaba escondida. Miré hacia atrás para asegurarme de que nadie me miraba mientras le agarraba la mano y la conducía fuera del bar.
Una vez fuera, la puse delante de mi moto y le entregué mi único casco. – Ponte esto.
− No puedo ir en esa cosa. Odio las motos. –Admitió.
Me subí a la moto y puse la llave en el encendido. – Puedes ir en esto, o vete y pregúntale a tu padre si quiere darte un paseo. Tú eliges.
Vi como tiró de su falta para subirse detrás de mí. Cogí sus manos y las envolví alrededor de mi cintura. – Agárrate fuerte.
Capítulo 7
CarpeDreams
Hope
No podía creer lo que me estaba sucediendo. Mañana iba a matar a Rylee. Bueno, eso si primero esta moto no acababa con mi vida.
Chance condujo unos pocos kilómetros antes de parar en una gasolinera cercana. Alzó la visera teñida de mi casco. − ¿Quieres algo de dentro?
Negué con la cabeza dándome cuenta de lo estúpida que debía verme con el casco. Él me dio una rápida sonrisa antes de ir a la tienda. Yo me quedé sentada en la moto, mi cuerpo estaba temblado, y sabía que estaba borracha. El alcohol se suponía que debía calmar mis nervios, pero éstos debían ir a toda marcha, porque no podía calmarme.
Cuando Chance regresó, tenía una bolsa de papel en la mano. – Baja un momento para poder poner esto bajo el asiento. –Pensé que esa bolsa no podría caber bajo el asiento de la moto, pero obviamente él sabía que entraba, era su moto.
− Entonces, ¿dónde vives? −, preguntó.
− Um, no puedo ir a casa.
− ¿Qué quieres decir? ¿Por qué no?
− Le dije a mi madre que me iba a quedar en casa de Rylee. Ella es muy estricta y si se entera de que no estaba donde se suponía que debía estar, me castigará todo el verano.
− ¿Y dónde diablos se supone que tengo que llevarte? −, me preguntó.
− Bueno, ¿podemos ir a tu casa? − levanté la mano. − Espera, antes de decir no... Te prometo que sólo necesito un lugar donde dormir. Por la mañana alguien irá a recogerme y ni siquiera tendrás que verme. ¡Por favor, Chance! Sé que no nos conocemos, pero conoces a mi padre, y él querría que yo estuviera a salvo. − Odiaba tirar de la tarjeta papá ahí, pero estaba entrando en pánico. No había manera de que pudiera hablar sobre volver a casa con mi madre o padre. No en esta ropa…
− No creo que tu padre aprobara que pasaras la noche conmigo, Hope.
− ¿Preferirías que hiciera autostop para ir a otro lugar? −, le pregunté mientras comenzaba a entregarle el casco.
Eso tenía que funcionar. ¡Por favor que funcione! No puedo ir a casa.
− ¡Por favor, Chance! Ni siquiera sabrás que estoy ahí. Te lo prometo. –Añadí.
− Está bien, pero tienes que haber desaparecido antes de que tu padre se despierte. No puedo darme el lujo de que me eche por intentar ser una buena persona. Él no lo verá de esa manera. Tengo demasiada historia con él como para que esté de acuerdo conmigo ayudándote.
Nos subimos a la moto y una vez que envolví mis brazos alrededor de la cintura de Chance arrancamos. No entendía lo que había querido decir, pero sabía que podía relajarme un poco y estar segura esa noche.
El paseo de quince minutos hasta la comunidad de mi padre pasó volando. El aire de la noche se sentía bien, a pesar de que tenía problemas de admitirme a mí misma que había disfrutado del paseo. Me sentía segura con Chance, a pesar de que no sabía nada de él.
Cuando por fin llegamos a la casa, él me ayudó a bajar de la moto y me quitó el casco. Metió la mano bajo el asiento de la moto, tomó la bolsa y me llevó a la casa de la piscina. Cuando abrió la puerta, cabeceó frente a mí y comenzó a limpiar una gran pila de ropa sucia fuera del sillón. – Siéntate aquí.
Se fue a la cocina y comenzó a encender un montón de luces. − ¿Quieres una cerveza?
Sonreí y doblé las manos sobre mi regazo. – Por supuesto.
Escuché las chapas golpeando sobre la encimera antes de verlo venir hacia mí. Me entregó la cerveza y se sentó en una silla frente a mí.
− Gracias por salvarme hoy. Siento si arruiné tú noche. No quiero ser una molestia ni nada de eso.
Él sonrió antes de tomar un largo trago de cerveza. Vi como sus labios entraban en contacto con la botella. Cuando la apartó se lamió los labios. Empecé a lamer los míos, y no me di cuenta de que él había empezado a hablar hasta que me preguntó, − ¿Me has oído?
− No, lo siento. ¿Qué has dicho?
− Así que, sólo puedo suponer que aún no tienes veintiuno. Está bien. Cuando estaba en la universidad, yo me colé en un montón de bares. No te estoy juzgando. Sólo que es una mierda que tu padre estuviera en el mismo bar esta noche.
− Sí, todavía no puedo entrar. Es una mierda. Esta noche fue idea de mi amiga. Ella incluso me obligó a vestir con este traje. Mírame… me veo tan estúpida. –Me puse de pie y señalé el vestido.
Él tomó otro largo trago de cerveza y mantuvo la botella en los labios. Sus ojos estaban quemando un agujero en mi vestido. – No te ves estúpida. En realidad, todo lo contrario.
Empecé a ruborizarme y me senté rápidamente. – Gracias. Así que, um, ¿Por qué no tienes novia, o la tienes?
− La tuve. Las cosas no salieron bien. –Dijo mientras tomaba el mando a distancia.
Miré el gran montón de ropa. − ¿Me prestas algo para cambiarme? Este vestido es muy incómodo.
Chance me miró una vez más antes de pasar la mirada a la pila de ropa. Me entregó una camiseta y un par de calzoncillos. Olían bien, y me pregunté si él lavaría su ropa. – Gracias.
− Si deseas cambiarte, el baño está al final del pasillo. –Dijo.
Me dirigí en esa dirección. No tengo ni idea de por qué lo hice, pero miré hacia atrás y lo pillé echándome un vistazo. No pude controlar lo que salió de mi boca. − ¿Te gusta lo que ves?
Chance
Quería que esa noche fuera un nuevo comienzo. No tenía la intención de hacer amigos, o sobre todo, llevar a alguien conmigo a casa. Esta era la hija de mi jefe, y a pesar de que estaba mal en muchos aspectos, no podía dejar de mirar su perfecto culo mientras caminaba en dirección a mi cuarto de baño.
Me quedé sorprendido cuando me pilló haciéndolo, pero en vez de enfadarse, me sonrió y siguió caminando. Hacía tanto tiempo que no tocaba a alguien. Una parte de mí tenía miedo de lo que pasaría si lo hiciera. Había logrado mantenerme fuera de problemas desde que me había mudado aquí, pero esto era una tortura.
Esta chica se movía como alguien de la revista Maxim. Para empeorar las cosas, ella parecía querer estar cerca de mí. Si ella supiera la verdad. Tenía que decirle. Ella tenía que saber que estar a mí alrededor era un error peligroso y lo único que podía hacer era lastimarla.
Cuando salió del baño, me quedé sin aliento. Ya había alcanzado otra cerveza, pero ni siquiera eso podía ocultar mi reacción. Se veía muy sexy con mi ropa. Quería cerrar los ojos y rogarle que se fuera, pero no podía hacer eso.
Ella se sentó en el sofá y estiró las piernas bronceadas sobre la mesa, frotándoselas con las manos. – Gracias de nuevo por la ropa, y la cerveza.
− No hay de qué.
− Me siento muy bien en estos momentos. Normalmente no bebo tanto. De hecho, la última vez que me emborrache estuve enferma toda la noche y juré no volver a beber de nuevo. − Confesó.
− Suele suceder. Yo he tenido un montón de esas noches, pero por alguna razón siempre vuelvo a hacerlo.
− ¿Puedo olerte? –Me preguntó.
Bueno, eso fue raro. − ¿Cómo dices?
− Bueno, tu ropa vuele muy bien. Me preguntaba cómo olerías tú. –dijo ella.
Sabía que mi ropa había salido de una caja, pero en ella había colonia, por lo que no apestaban. – Es una petición un poco extraña. Creo que no deberías estar tan cerca de mí esta noche. Ambos hemos bebido un montón. –Yo no había bebido tanto. Sólo sentía un ligero zumbido, pero no quería que ella lo supiera. Tenía que mantenerla alejada de mí. No podía dejar que se involucrase con alguien como yo. No podía permitirme iniciar una relación. Nunca funcionaria.
Ella me sorprendió cuando dejó su cerveza en el suelo y se acercó a la silla dónde yo estaba sentado. Su rostro se acercó a mi cuello y pude sentir su respiración. Cuando habló, me dieron escalofríos por todo el cuerpo. – Sabía que olerías mejor que la ropa.
Fui a apartarla, pero ella perdió el equilibrio y cayó en mi regazo. Sus risas llenaron la sala. Antes de que pudiera reaccionar, se sentó y puso su frente contra la mía. − ¿Soy guapa?
Si ella supiera lo bonita que era. Cerré los ojos negándome a mirarla a los ojos. – Sí, lo eres.
Sus labios rozaron los míos lentamente y luego sentí su cálida lengua acariciando mi labio inferior. Quería resistirme, apartarla y encerrarme en mi habitación, pero se sentía muy bien. Mi mente me decía que eso no podía pasar, pero mi cuerpo no me dejaba tomar esa decisión.
Puse mis manos alrededor de su pequeña cintura y la atraje hacia mi boca. Para el momento en que mi lengua rozó la suya, ella había puesto sus manos sobre mi camisa y las pasaba por mi pecho. Se apartó y se lamió los labios. – ¡Quítate la camiseta! Quiero tocarte.
− No deberíamos hacer esto. –Sugerí mientras sostenía el borde de mi camisa.
Ella tomó mi mano y la apartó de la camisa. – Sí, deberíamos. ¿O tú no quieres? –Preguntó mientras se apartaba de mi boca.
Nos miramos el uno al otro durante un minuto. Sus labios ya estaban hinchados de nuestros besos y sus ojos ardían de deseo. Se mordió el labio. − ¿No me deseas Chance?
La empujé lo suficiente para poder tirar de mi camisa. Las consecuencias las enfrentaría mañana. Esto era algo que necesitaba, lo anhelaba. No podía parar.
Puso las manos en mi pecho desnudo. Con una sonrisa ansiosa en la cara, se inclinó y me besó el estómago. La hice volver a mis brazos, agarrando su pelo y tirando de ella a un beso. Su lengua era como el cielo. Me había privado de afecto por tanto tiempo que me estaba quemando por ella.
Ella agarró la camiseta mía que llevaba puesta y la sacó sobre su cabeza. Me quedé mirando el sujetador de encaje blanco. Tomó mis manos y las levantó para que acariciara sus pechos. No podía creer lo bien que se sentía en mis brazos.
− Hope, creo que deberíamos parar. Tú no quieres esto. Es el alcohol. –Le supliqué.
− Quería esto desde que te vi ayer. No tiene nada que ver con el alcohol. –Me miró directamente, tirando de mis manos contra su pecho. – Dime que no me deseas y me iré a la cama.
− No te puedo decir eso.
− ¿Por qué no?
Suspiré mientras miraba mis manos sosteniendo su pecho. Ella controlaba mis manos, pero yo lo sentía todo.
− Porque lo hago.
− ¿No quieres esto Chance? –Ella retiró una de sus manos de las mías. Antes de que pudiera protestar, la bajó a mis pantalones cortos. No tardó en comenzar a acariciarme. Ella sabía lo mucho que la deseaba. La prueba estaba en sus manos.
− ¡Oh, Dios, te deseo Hope!–Dije cuando sus labios rozaron los míos.
Sacó su lengua y me lamió los labios. – Llévame a la cama Chance. Por favor. Yo también lo deseo mucho.
Me lo estaba pidiendo, ella me lo estaba pidiendo. Envolví un brazo alrededor de ella y la levanté, besándola mientras la llevaba a la habitación. La tiré en la cama y observe mientras se retorcía hasta el centro, sin apartar sus ojos de los míos.
Me acurruqué en la cama y pasé las manos por sus piernas, tomándome mi tiempo. Le bajé los boxers poco a poco mientras me miraba. Ella seguía lamiendo sus atractivos labios, haciéndome desearla aún más.
Cuando los boxers cayeron al suelo la miré acostada en mi cama. Besé su hueso de la cadera y vientre. Llegué a su pecho. Usé mis manos para tirar a un lado, lentamente, su sujetador. La llevé a mi boca y la escuché jadear de placer. Ella tenía las manos por todo mi cuerpo, tirando de mí de nuevo a su boca.
Mientras sucumbía a sus besos caliente, introduce mi mano entre su ropa interior para sentir su piel caliente. Ella estaba lista, la prueba estaba en mi mano. Acaricié su debilidad hasta que arqueó la espalda y gritó de placer. Mientras ella seguía temblando, desabrochó mis pantalones y me los quitó con los pies.
No hubo tiempo para pensar. No hubo tiempo para racionalizar que había ido demasiado lejos, que esto no debería estar sucediendo. Ella me llevó adentro, deslizándome en su interior. Se sintió increíble, y por un momento, pensé que había muerto e ido al cielo.
− Necesitamos protección. –Dije preocupado por lo increíblemente estúpido que estaba siendo.
− Estoy tomando la píldora. Deja de hablar.
Nunca debí haber tomado su palabra, pero se sentía tan bien. Su cadera se movían sistemáticamente junto con la mía, primero lentamente, luego más rápido. Su cuerpo me tenía cautivo y cuando sus labios me tocaron, sentí escalofríos muy dentro de mí. Su lengua jugaba con mi cuello, orejas, y, finalmente, con mi lengua. Su cuerpo se arqueaba debajo del mío, y no pude resistir más.
Cuando finalmente terminamos, me desplomé sobre ella para conciliar el sueño aún en su interior. Ella me acarició la espalda y le miré a los ojos antes de finalmente caer dormido.
No se cómo había sucedido, pero nada podría hacer que me arrepintiera.
Capítulo 8
CarpeDreams
Hope
Me desperté preguntándome dónde estaba, hasta que noté el cuerpo de Chance a mi lado. Me quedé allí durante unos minutos, fijándome en lo hermoso que era. ¿Cómo era posible que alguien como él estuviera soltero? Una sonrisa se dibujó en mi cara cuando sentí sus fuertes brazos sosteniéndome. Besé su hombro y me senté. Me palpitaba la cabeza y salí de la cama. Cuando me metí en el baño, cerré la puerta y vacié mi vejiga. Abrí el botiquín y busqué algún tipo de analgésico. Sentía como si fuera a vomitar.
Cuando no encontré nada, me dirigí a la cocina, pero mientras estaba caminando escuché la puerta abrirse. Corrí al baño y me escondí detrás de la cortina de la ducha. Si se trataba de mi padre, estaba muerta.
Una voz femenina llenó la pequeña casa de la piscina. − ¿Chance? ¿Dónde estás? Despierta her… ¡Oh Dios, estás desnudo! –Gritó Buffy.
− Entonces sal de aquí. ¡Mierda! –Le escuché gritar.
− ¡Bueno!, vine a ver como estabas. ¿Por qué estás durmiendo desnudo? Tú nunca duermes desnudo.
Escuché la puerta del baño moviéndose y cerré los ojos. No sé por qué pensé que si cerraba los ojos no me atraparían, pero lo hice de todos modos. Cuando escuché la tapa del inodoro levantarse y un fuerte chorro de orina golpeando el agua, sabía que era Chance. Me quedé tan quieta como pude. – Creo que me desmayé cuando salí de la ducha. No me acuerdo. –Confesó.
− Extraño, Chance. Eres tan raro.
¿No recordaba? ¿Cómo no podía recordarlo? Fue tan perfecto.
− Lo que sea. ¿Has terminado? ¿Puedo tomar una ducha sin que me acoses? –preguntó acercándose y abriendo el grifo. No podía decir nada mientras el agua fría golpeaba mi piel. Lleve una mano a mi boca y la sostuve allí.
− ¡Hice el desayuno! Cuando hayas terminado de ducharte, otra vez, ven a comer. De todos modos, no entiendo por qué tantas duchas. Necesitas tener sexo para poder empezar a actuar como una persona normal. –Anunció ella mientras se iba. Escuché el golpe de la puerta mientras el agua comenzaba a calentarse.
Cuando comencé a relajar mi cuerpo, la cortina de la ducha se abrió y apareció Chance. − ¿Hope?
Yo estaba agachada al fondo de la bañera, empapada y desnuda, al igual que él.
− Lo siento, la escuché entrar y me escondí. –Confesé.
Los dos estábamos en la ducha, aunque él no parecía darse cuenta. Me puse de pie y lo enfrenté, pero cuando estiré la mano para tocarlo, él retrocedió. − ¿Qué pasa?
− Tienes que irte Hope. No puedes estar aquí.
− Pero, ¿anoche? − le pregunté.
−Fue un gran error.
Sus palabras me aplastaron.
La noche anterior había sido la mejor noche de mi vida y esas tres palabras me destruyeron. Abracé mi pecho y salí de la bañera. – Deja que tome la ropa y llamaré a mi amiga para que se encuentre conmigo en la calle. –le dije mientras salía del baño.
En cuestión de segundos, estaba detrás de mí en nada más que una toalla. – ¡Hope, por favor, entiéndelo! No podemos hacer esto. Nunca deberíamos haber hecho esto.
− Chance, lo entiendo perfectamente. Siento haberme tirado sobre ti. Pensé que nos gustábamos. –confesé. Quise matarme por decir eso.
− Lo siento Hope. –fue todo lo que dijo, y fue suficiente para romperme el corazón.
Me puse la ropa que encontré en el suelo y salí corriendo por la parte trasera de la casa de la piscina. Llegué al jardín del vecino de mi padre y seguí corriendo. No quería que nadie me detuviera. Saqué el teléfono móvil de mi pequeño bolso de mano y marqué el número de Rylee.
Para el momento en que descolgó, yo era un desastre. Ni siquiera podía pronunciar las palabras.
¡Reduce la velocidad Hope! No puedo entenderte.
¡Necesito que vengas a buscarme!.
¿Qué te pasó anoche?
Te lo explicaré todo cuando llegues aquí.
¿Dónde?
Le di las instrucciones para llegar a la entrada del vecindario de mi padre y empecé a caminar en esa dirección. Si alguna vez regresaba aquí de nuevo, sería demasiado pronto.
Sentí que Rylee tardaba muchísimo en recogerme. Cuando lo hizo, no podía creer lo que veía. Yo estaba empapada, con ropa de otra persona y sin sujetador. No estaba tan mojada como antes, pero no había tenido tiempo para secarme, y mis ropas estaban bastantes húmeda.
Ella tenía un millón de preguntas, pero una vez que me subí al coche, todo lo que podía hacer era llorar. Nunca antes me había sentido tan humillada.
Nunca había estado de acuerdo con su estúpido plan de esa noche.
− ¿A dónde fuiste Hope? –Me preguntó cuando finalmente me calmé.
La miré. – Obviamente, terminé yendo a casa con alguien.
− Oh Dios, Hope. No tenía ni idea. Un tío caliente se me acercó y me dijo que necesitabas irte. Le dije que te dijera que esperaras en el coche si no estabas satisfecha. La siguiente cosa que supe era que el bar estaba cerrando y no estabas por ningún lado.
No podía creer que ella le estuviera dando la vuelta a todo. – Me fui alrededor de las diez. El bar no cerró hasta muchas horas después. ¿De verdad esperabas que estuviera esperándote fuera, sola, por tanto tiempo?
− Debería haberte dado las llaves. Tyler me había llevado más tarde.
Me encogí de hombros. − ¿Te liaste con ese desconocido?
− ¡No te atrevas a juzgarme, Hope! Obviamente tú hiciste lo mismo o más que yo anoche. −Dijo mientras seguía conduciendo.
− Él no era un desconocido.
Rylee detuvo el coche en el arcén de la carretera. - ¿Qué quieres decir con que no era un desconocido? ¿Quién diablos era?
− No importa. −Murmuré.
− ¡Será mejor que desembuches! No voy a mover este coche hasta que lo hagas. –Amenazó.
Le conté todo sobre Chance. Cómo nos conocimos, cómo me salvó y cómo me llevó a su casa. No me pidió detalles de lo que había pasado esa noche, por mi mirada ya lo sabía.
Chance
La noche anterior había sido una de las mejores noches de mi vida, pero no podía dejar que Hope lo supiera. No podía darle ningún motivo para quisiera iniciar una relación real conmigo. Si supiera lo que había hecho, y lo que todo el mundo pensaba que había hecho, nunca hubiera pasado la noche conmigo.
No había podido evitarlo. Era tan hermosa. Su piel olía a miel, y no podía conseguir lo suficiente de ella. Cuando desperté y descubrí que se había ido, me sentí triste y solo. Nunca había esperado hablarle como lo hice esa mañana. Lo vi en sus ojos. La había aplastado con mis palabras.
¿Cómo pude ser un bastardo insensible con ella?
Intenté alejar mi mente de ella. Tomé otra ducha fría y comencé a doblar la ropa, pero cuando encontré el vestido en el suelo, lo perdí.
Tenía que llamarla y disculparme. No podría vivir conmigo mismo sabiendo que le había hecho daño. Incluso si ella no quería verme nunca más, se merecía saber la verdad. Alejé la ropa y entré en la casa. Mi plato estaba en el microondas, como siempre. Mi hermana y Mark estaban en la sala de estar pegados a la televisión.
− Hola chicos, ¿qué pasa?
Se volvieron hacia mí. – Chance, ¿A dónde fuiste anoche cuando saliste del bar?
− A casa. –Tomé un bocado de bacon. − ¿Por qué?
− ¿Recuerdas el bar en el estuvimos anoche?
−Sí, ¿qué pasa con él?
− Alguien desapareció.
Se me cayó el bacon en el plato. − ¿Es una broma?
− Sólo nos preguntábamos si viniste directamente a casa, Chance. –Intervino Mark.
− Te lo juro.
− ¿Alguien te vio conducir solo? ¿Fuiste a algún lugar donde te haya podido grabar una cámara?
¡Mierda!
−No, estaba solo. Te juro que no estoy involucrado. Vine directamente a casa.
Buffy miró a Mark y luego a mí. – La policía está ejecutando la vigilancia. Sin imágenes…
La interrumpí. – Está bien, lo entiendo Buff. No voy a ir a ningún lado o salir de la ciudad. Confía en mí, conozco el procedimiento.
− Chance, no estamos acusándote de nada. Tiene que ser una coincidencia. Una terrible coincidencia. −Dijo Buffy, pero yo sabía lo que estaba pensando. Estaba empezando a dudar de su fe en mí. Estaba solo. No tenía amigos y ahora mi propia hermana dudaba de mi inocencia.
De repente había perdido el apetito, así que metí el plato en el lavavajillas y me dirigí de vuelta al apartamento. Odiaba que todo el mundo asumiera que era culpable. Sólo había una persona que podía demostrar mi inocencia, pero ya había quemado ese puente. La última cosa que quería hacer era conseguir meterla en problemas después de haber aplastado su espíritu. Pasaría por esto solo, como lo había hecho antes.
Esperé todo el día y toda la noche para que la policía encontrara mi cara en la ficha policial de la base de datos. Miré el reloj preguntándome por qué tardaban tanto. Finalmente, cuando la anticipación me agotó, me quedé dormido en el sofá.
Un fuerte golpe en la puerta me despertó.
Me puse de pie y me estiré antes de ir a abrir la puerta. Dos agentes uniformados estaban en la entrada. – Buenas noches señor Avery. ¿Podríamos hablar un momento con usted?
Levanté la mano y señalé al interior. – Claro, adelante.
Los oficiales se sentaron en el sofá, que por suerte, estaba vacío. – Lamentamos molestarle. Nuestra base de datos dice que anoche estuvo en un bar. Y ya que aparece en la base de datos nacionales, nos preguntábamos si podría confirmarnos si estuvo anoche en este bar. –dijo mientras me enseñaba una foto de la fachada del bar.
− Correcto. Cené con mi hermana y su novio. Cuando se hizo tarde, me vine a casa.
− ¿Estaba solo, señor Avery?
Mierda.
− Sí. –le mentí.
− Señor Avery, las cámaras de vigilancia del exterior dicen que salió con alguien. Las imágenes no son muy buenas, pero se ve claramente que es una mujer. ¿Quiere decirnos realmente que sucedió?
− Una chica me pidió que la llevara a su casa. La dejé fuera de su vecindario alrededor de las 22:30
Se miraron el uno al otro y comenzaron a escribir la información. − ¿Dónde está ésta comunidad dónde la dejó?
− Fuera de la carretera principal. No estoy seguro. Ella me iba diciendo a dónde tenía que ir. –las mentiras seguían saliendo de mi boca. Me estaba enterrando a mí mismo otra vez.
− Ya veo. –Cogió algo del bolsillo del uniforme. − ¿Hay algo más que pueda decirme?
− No, ¿se me acusa de algo?
− Simplemente no te vayas de la ciudad, chico. Y si yo fuera tu, tampoco saldría de casa. Estaremos en contacto. –Dijo mientras ponía una tarjeta sobre la mesa delante de mí. – Aquí está mi número por si te acuerdas del lugar exacto donde vive la chica.
Miré a los funcionarios salir mientras mi hermana se acercaba. – Los agentes me dijeron que te marchaste con alguien. Sabía que no duermes desnudo. ¿Por qué no nos lo dijiste? ¿Quién era ella?
− Lo siento Buff, tengo que dormir un poco. Ha sido un día muy largo. Buenas noches. –Dije mientras le cerraba la puerta.
Me pasé las manos por la cara. Estaba en un montón de problemas, como la última vez. Esto no podía estarme pasando. ¿Podía?
Capítulo 9
CarpeDreams
Hope
No había dormido mucho, así que cuando la alarma del despertador empezó a sonar junto a mi oído, lo cogí y lo tiré contra la pared. Inmediatamente, mi madre entró corriendo en la habitación.
− ¿Hope? Tu abuela está intentando descansar. ¿Qué fue ese ruido? −, preguntó mi madre.
− Lo siento mamá. No fue nada. –le dije mientras me tapaba la cabeza con la almohada. Una vez escuché la puerta cerrarse, tiré la almohada lejos y me quedé mirando al techo.
Escuché mi teléfono vibrar y lo cogí.
− ¿Hope? ¿Estás despierta?
− Obviamente. ¿Qué quieres Rylee?
− Cuando me levanté esta mañana, me estaba comiendo los cereales y vi algo que no podía creer.
− Más vale que sea importante Rylee.
− La noche que fuimos al bar, alguien desapareció de allí. ¡¿Puedes creerlo?!
− Eso es horrible. Aunque no sé qué tiene eso que ver conmigo.
− ¡Es por eso que te llamo! El periódico tiene una foto del hombre del que sospechan.
− ¿El tipo con el que te quedaste?
−No, el tipo con el que te quedaste tú.
− ¡¿QUÉ?!
− Sí, no pone su nombre, pero recuerdo un chico caliente cuando lo veo.
− ¡Tiene que ser un malentendido!. Él se fue conmigo. Estuvimos juntos hasta ayer por la mañana.
− ¿Crees que volvió cuando te quedaste dormida?
− Um, no…
− ¿Cómo puedes estar tan segura? Tú puedes seguir dormida incluso al lado de un choque de trenes.
− Rylee, se quedó dormido dentro de mí. De ninguna manera volvió y secuestró a alguien.
− Oh, ¡Mierda! Lo siento. Bueno, creo que tienes que hablar con él.
− Olvídalo. Él no quiere volver a verme. Lo dejó claro.
− Bueno, sería una mierda encerrar a un ejemplar tan hermoso por algo que no hizo.
− Lo que sea Rylee. Te llamo más tarde.
Después de colgar con ella encendí el portátil y leí el artículo por Internet. No daba muchos más detalles de los que Rylee ya me había dicho, pero tenía razón sobre la foto. Era Chance.
Mi madre entró en la habitación y cerré el portátil. − ¿Vas a levantarte y echarme una mano o vas a pasar todo el día tirada en la cama? –Pregunto.
− ¿Tengo alguna opción? − dije sarcásticamente.
Mi madre no vio mi comentario gracioso. Se acercó a mi cara como siempre hacía cuando perdía los estribos. – ¡Escucha jovencita! Mientras vivas en esta casa, ayudaras. ¡Estoy harta de tu actitud! Me he dejado el culo por darte una buena vida. No teníamos mucho, pero lo hice funcionar.
Intenté agarrar su brazo, pero me apartó. – ¡No Hope! Ahora tienes tu diploma. Es hora de que seas responsable. ¿Cuáles son tus planes?
− Yo… ahora mismo no tengo ni idea.
− Bueno, después de la conversación que tuve ayer con el imbécil de tu padre, yo diría que lo mejor sería que lo decidas rápido.
− ¿Qué quieres decir? ¿Por qué llamó? –Empecé a preocuparme de que Chance hubiera soltado todo sobre nuestra noche juntos. O peor aún, tal vez alguien le había contado a mi padre que me vio corriendo por el camino.
− Tuve un mal día en el trabajo. Anoche me despidieron. Cuando llegué a casa llamé a tu padre y le dije lo que pensaba. Él está viviendo en esa comunidad de lujo, pero nunca me ha dado ni un centavo por la manutención de su hija.
− Oh, ¿y qué pasó?
− Él cree que sería una buena idea que te mudes allí por un tiempo.
− ¡¿Qué?! ¡No puede ser mamá! De ninguna manera.
Se sentó en la cama junto a mí. – Cariño, tu abuela está mal. Necesita ir a una residencia. Para poder pagarle eso, voy a tener que vender la casa. No tengo elección.
− Tiene que haber otra manera. –Rogué.
− Hope, tu padre tiene una casa enorme. He estado en ese barrio. Él tiene un montón de sitio para ti. Parecía emocionado por que fueras a vivir con él.
Me puse a llorar. La primera razón fue por mi abuela. La segunda por el hecho de que mi madre no tenía trabajo, y la tercera… bueno, eso fue por el hecho de que iba a tener que ver a Chance de nuevo.
− ¡Por favor, no hagas esto! –Caí en su regazo.
Ella me acarició el pelo. – Cuando cumplas los dieciocho años podrás vivir donde quieras cariño. Sólo será hasta final de año.
− ¿Dónde vas a ir tú?
− Mientras la casa esté en venta me quedaré aquí. Una vez que se venda, buscaré un lugar para alquilar. Encontraré otro trabajo, aunque sea limpiando habitaciones de hoteles.
Mi madre me abrazó, las dos llorando. Esto era muy repentino. Tenía que ser una pesadilla.
Chance
− ¡Chance, despierta! − Escuché decir a mi hermana
− ¿Qué?
Me lanzó un paquete de cigarrillos. – Toma, sé que lo deseas.
− Gracias.
Empecé a abrir el envoltorio mientras ella se sentaba frente a mí sobre la mesa.
− Las mesas son para los vasos, no para tu culo Buff.
− ¡Cállate y escúchame Chance! Tengo que hablar contigo de algo muy importante.
Aquí estaba, Mark estaba echándome. No quería a un criminal sospechoso en su propiedad. Estaría sin hogar y sin trabajo.
Encendí el cigarrillo dentro de la casa, algo que nunca hacía.
− La hija de Mark viene a vivir con nosotros.
El humo atacó mis pulmones y comencé a toser. Me encorvé intentando respirar. − ¡¿Qué has dicho?!
− Su madre está teniendo dificultades financieras. Ella y Mark discutieron anoche. Es lo mejor para ella. Tenemos mucho espacio aquí. Acaba de graduarse en el instituto y es una buena chica. Tal vez incluso tenga algunos amigos mayores que te pueda presentar.
− ¿Acabas de decir el instituto?
− Sí, Mark me dijo que tendrá que quedarse con nosotros por lo menos hasta que cumpla los dieciocho.
Me quedé inmóvil.
− Si estás preocupado sobre la policía… no. Su madre no tiene ni idea de lo que pasó. Todo va a estar bien. –Asumió.
− Tal vez pueda empezar a prepararme mis comidas aquí. –Sugerí.
− No seas tonto. Podemos comer todos juntos, como una familia.
Buffy se inclinó y me dio un beso antes de salir de la casa de la piscina.
Estaba más profundamente en la mierda de lo que jamás podría haber imaginado. Hope sólo tenía diecisiete años. No tenía ninguna necesidad de preocuparme por ir a la cárcel. Su padre me iba a matar.
No sabía qué hacer. Estaba entrando en pánico. Incluso pensé en entregarme a las autoridades, confesarles algo que no había hecho. Eso hubiera sido mejor que el que Mark descubriese que había dormido con su hija menor de edad.
Me había metido a mí mismo en un hoyo tan profundo que no había escapatoria. No podía vivir con Hope. No podía estar cerca de ella. Había sido horrible con ella. Me odiaba.
Probablemente, yo era el mayor pesar de su vida.
Cogí las llaves, el casco y salí de la casa. Mi hermana empezó a perseguirme por el camino, pero no iba a detenerme.
Capítulo 10
CarpeDreams
Hope
Durante la siguiente semana le rogué a mi madre que reconsiderara el acuerdo con mi padre. Me di cuenta de que era la decisión más difícil que nunca había tenido que tomar, pero no cambió de opinión. Yo incluso les había preguntado a los padres de Rylee si podía vivir con ellos, pero mi madre rechazó la oferta cuando ellos aceptaron, alegando que necesitaba estar con mi padre.
Una vez que el coche estuvo lleno hasta el borde con todas mis pertenencias, abracé a mi madre. Durante la última semana habíamos derramado las suficientes lágrimas como para llenar un río. Cuando me metí en el coche y me alejé, ella se despidió de mí por última vez. Ella sólo estaba a una llamada de teléfono de distancia, podría verla cuando quisiera.
No podía estar enfadada con ella. El Alzheimer de mi abuela había empeorado tanto que ya ni nos reconocía. Necesitaba estar en un lugar con una supervisión completa.
Mi madre consiguió un trabajo en la recepción de la residencia de ancianos. Dijo que el horario era malo, pero le pagaban bien. Ella podría permitirse comprarse un apartamento de un dormitorio. Eso me tranquilizó.
Cuando finalmente llegué a casa de mi padre, el comité de bienvenida vino a saludarme. Buffy y mi padre estaban en el camino de entrada.
− ¡Eeeek! Estoy muy emocionada de que te quedes con nosotros. –Exclamó Buffy.
Mi padre, sorprendentemente, me tomó en un abrazo. – Te va a encantar esto, cariño. Te lo prometo. –Dijo.
Empecé a coger mis cosas del coche cuando sentí a alguien detrás de mí. No tenía que darme la vuelta para saber quién era. Podía sentir sus ojos ardiendo en mi espalda.
− Hope, quiero que conozcas a mi hermano Chance. Chance, ella es Hope. –Dijo Buffy mientras se interponía entre los dos.
No tenía más remedio que mirarlo. Si no lo hacía, sospecharían. No quería estar aquí, y sabía que él lo odiaba tanto como yo, pero igualmente lo miré a los ojos.
Él llevó su mano hasta la mía. – Encantado de conocerte Hope. –Su media sonrisa y hermosos ojos eran irresistibles.
Le estreché la mano. – Igualmente.
Chance actuó como si nunca nos hubiéramos visto, y tanto como quería que actuara de esa manera, eso me enfadó. ¿Cómo podía estar tan a gusto a mí alrededor después de lo que había pasado entre nosotros? ¿Nació sin corazón?
Tenía que ser amable. Yo no tenía dieciocho años, y mis padres tenían la última palabra de dónde tenía que vivir, me gustará o no. Tenía que sacar lo mejor de esto. No era como si tuviera que verlo todo el tiempo. Podía quedarme en mi habitación y él en la parte de atrás. Funcionaria. Solo era hasta que finalizara el año.
Cuando el coche estuvo casi vacío, Buffy y mi padre volvieron a la casa. Dijeron que iban a cocinar en la parrilla para celebrar mi mudanza. Chance se movió hacía las dos últimas cajas de la parte posterior del coche.
Se inclinó y cogió una de las cajas. – Toma, esta parece más ligera. –Dijo mientras la ponía en mis brazos. Empecé a caminar antes de que él tomara la última caja y lograra cerrar el maletero. Una vez que estuvimos arriba, dejé la caja en el suelo y me quedé mirando las paredes. Eran blancas, todo blanco. Chance comenzó a decirme algo, pero Buffy llegó corriendo. – Antes de que te moleste, tu padre y yo decidimos que eligieras tu el color de la habitación. Tal vez mañana podamos ir a la ferretería y elegirlo juntas. Creo que deberías pintarla de un rosa brillante. –Dijo mientras volvía a salir de la habitación.
Al principio Chance no dijo nada, luego dejó escapar una gran carcajada. – Estoy seguro de que te encantará una habitación de color rosa. –Dijo mientras salía de la habitación.
Rodé los ojos. – ¡Idiota!
Chance
Tuve que salir de esa habitación. Esa chica debería haber sido llamada Problemas, no Hope1. No había ninguna esperanza para mí cuando ella estaba cerca. Me decía a mí mismo que era menor de edad, pero la verdad es que teníamos pocos años de diferencia. Aunque era sólo una excusa que me decía a mi mismo para vivir con lo que habíamos hecho. Las cosas ahora eran diferentes. Teníamos que actuar como si no hubiera pasado nada. Ella debió haberlo entendido, porque estuvo de acuerdo con la presentación como si lo hubiéramos ensayado. La noche que habíamos pasado juntos había sido increíble. Tal vez ella no lo creía, o tal vez ahora me odiaba por la forma en que había actuado por la mañana.
Cuando llegué abajo, Mark y Buffy estaban fuera, en el patio. Habían prendido la parrilla y estaban comenzando a asar los filetes. − ¿Necesitan ayuda? –me ofrecí.
− En realidad, ¿Buff puedes dejarnos unos minutos a sola? Discusión privada. –Anunció cuando ella pareció confundida.
− ¿Qué pasa Mark?
− Quiero hablar contigo sobre mi hija.
Mantén la calma. Él no sabe nada.
− Claro Mark, ¿qué pasa?
− Sólo quería recordarte que ella es mi única hija, y espero que te comportes cuando esté a tu alrededor. Sé que has experimentado mucho en la universidad, y no quiero que ella sea influenciada por la vida de una fraternidad.
Tuve que sonreír ante lo que decía. Lo comprendía, pero esa parte de mi vida había terminado. Estaba contento con estar en casa, beber una cerveza y relajarme. –No hay problema Mark.
− Y Chance… puedes mirar, pero no te atrevas a llevarlo más lejos. Ella no tiene la edad suficiente para ti.
− Está bien. No hay problema. – ¡Demasiado tarde!
Después de decirme eso, volvió a su posición normal de relajado. Me dirigí a la casa de la piscina para fumar un cigarrillo mientras esperaba que la cena estuviera lista.
Tenía que ignorar a Hope. No había manera de evitarlo. Sólo pensar en ella me volvía loco.
Cuando la vi saliendo de la casa principal, me fijé en que se había puesto un traje de baño. Le di una calada al cigarrillo mientras me escondía en la parte de atrás para que no pudiera verme. Era impresionante. Recordé como se sentía cada centímetro de su cuerpo contra mi piel. Cerré los ojos y me encontré reviviendo nuestro momento juntos.
La cocina exterior estaba frente a la casa principal, lo que significaba que Mark estaba de espaldas a mí. Hope se miró el pecho y reajustó las dos piezas del bikini justo antes de zambullirse en la piscina. Su cuerpo salió del agua como a cámara lenta. Su piel brillando por la combinación del sol y el agua, mientras se pasaba las manos por su pelo largo y húmedo.
La última vez que había visto un pelo mojado como ese, había sido cuando la encontré en mi ducha escondiéndose de Buffy. No podía creer que estuviera allí. ¿Cómo iba a seguir fingiendo que nuestra noche no significaba nada? ¿Cómo podía estar cerca de ella cuando estaba casi desnuda?
Escuché a Buffy llamarme. Le di otra calada al cigarrillo y salí de mi escondite. − ¿Qué pasa hermanita?
− ¡Ponte el bañador! –Dijo. Me fije en su bikini rosa brillante. Negué con la cabeza y entré en la casa de la piscina para cambiarme.
Cuando me metí en la piscina, Buffy y Hope estaban teniendo una conversación en la que no quería ser incluido. Empecé a hacer largos en la piscina, haciendo mi mejor esfuerzo para fingir que Hope no me importaba. Mantener las distancias era la única forma que veía para que las cosas pudieran funcionar.
Cuando finalmente nos sentamos a comer, Buffy había tomado el lugar junto a Mark, dejando que me sentara junto a Hope. Esto no podía ser más duro. Era como molestar a un perro con un hueso. No es que estuviera comparando a Hope con un pedazo de carne, pero sin duda me hacía la boca agua. Estar al lado de su cuerpo mojado era difícil. Quería mirarla, sólo una vez, pero no podía hacerlo por la posibilidad de que Mark o mi hermana me vieran. Sólo le había prometido no tocar a su hija. Si supiera que era en lo único en lo que podía pensar, en lo que había estado pensando desde hacía más de una semana, me despellejaría.
Buffy llevó la mayor parte de la conversación durante la cena. Sonreí cuando vi a Hope levantarse y correr a la cocina, sólo para traer una botella de Ketchup con la que cubrió la mayor parte de su carne. Su padre la miró como si hubiera matado a un cachorro.
− ¿Quieres un poco de carne con el Ketchup? −, le pregunté.
Elle me dio una mirada asesina y empezó a comerse su carne cubierta de Ketchup. –No lo critiques hasta que no lo pruebes. Siempre cubro de Ketchup mi carne.
− Sólo estaba bromeando. –Le dije, pero a nadie parecía importarle. No dejaron de comer.
Cuando la cena terminó, decidimos pasar el rato en la piscina. Mark y yo estábamos discutiendo los planes para la casa mientras Buffy y Hope hablaban sobre diferentes ideas de cómo decorar su nueva habitación. Saber que estaba tan cerca de mí, estaba quemando un agujero en mi mente. Quería mirarla muchísimo, pero no hubo ningún momento seguro para hacerlo.
Cuando los mosquitos empezaron a picar, le di las gracias a Mark por la comida y me retiré a la casa de la piscina. No podía soportar estar cerca de ella. Estaba a punto de explotar. Una ducha fría sería el único remedio para este hombre esta noche.
*1Juego con su nombre. Hope significa esperanza.
Capítulo 11
CarpeDreams
Hope
Hice todo lo que pude para evitar a Chance Avery. Una de esas cosas fue apuntarme a un torneo de golf padre e hija con mi padre. Se encontraba a unas cuantas ciudades de distancia, así que pasamos la noche allí. Fue realmente agradable poder estar con mi padre sin Buffy. Sin embargo, ella comenzó a agradarme, y me encontré disfrutando de su compañía.
Rylee había sido consumida por el chico que conoció en el bar. Ella incluso le dijo que tenía dieciocho años y él estuvo bien con eso. La invité a venir un par de veces, pero entre el trabajo y Tyler, siempre estaba ocupada.
Chance y yo nos negábamos a hablar el uno con el otro, a menos que Buffy o mi padre estuvieran alrededor. Me las arreglé para evitarlo toda la semana entre ir lejos con mi padre y desempacar mis cosas.
Cuando mi padre y yo regresamos a la casa del viaje, Buffy se pegó a él como la mantequilla de maní con mermelada. Esa noche en la cena, se hicieron ojitos el uno al otro, mirándose como si fueran a ir sobre la mesa y empezar a meterse mano frente a nosotros.
Más tarde esa noche, bajaron y anunciaron que se iban todo el fin de semana. Antes de que pudiera agarrar el teléfono y hacer planes con Rylee, Buffy soltó una de sus grandes ideas. – ¡Oh!, sé lo que podrías hacer este fin de semana ¡Podrías pintar la habitación!
Mi padre sonrió. – Puedo dejarte una tarjeta de crédito para que compres lo que necesites cariño.
− ¡Y Chance puede ayudar! –Añadió Buffy.
Me di cuenta de que esa era la última cosa que Chance quería hacer, pero puso una sonrisa y aceptó.
Quería decirle a mi padre que esa era una mala idea, que marcharse era una mala idea, pero entonces tendría que decirle el por qué. Eso no iba a suceder.
Ayudé a Buffy a empacar para el viaje con mi padre, pero me hubiera gustado no hacerlo.
Su elección de ropa no era algo que quisiera imaginar que a mi padre le gustaba. Ella prácticamente podría haber estado caminando en topless.
Durante las dos últimas semanas me había visto obligada a ver horas y horas de MTV con Buffy. Nos sentábamos en la cocina y hablábamos durante horas. Me habló de cómo ella y Chance habían lidiado de niños, y lo que era crecer en Pensilvania. Me habló de sus antiguos novios y de ser animadora en el instituto. Intenté evitar hablar de Chance, pero cómo él era su hermano, el tema siempre salía.
Me enteré de que él odiaba las uvas, subirse sobre cualquier cosa que girase le hacía vomitar y que le tenía miedo al muñeco de la película de Chucky.
Incluso si Chance y yo no nos hablábamos, o tratábamos de ningún modo, encontré consuelo en escuchar sobre él. No podía explicarlo. Era como si mientras más intentara alejarme de él o no pensar en él, más hacía lo contrario. Pensaba en Chance desde el momento en que me despertaba hasta el momento en que me iba a dormir, y cuando cerraba los ojos, la noche que habíamos pasado juntos se repetía en mi mente, hasta que me despertaba jadeando en busca de aire.
Estar cerca de él me estaba torturando, pero la idea de no volver a verlo me molestaba aún más. No sabía que hacer, y temía que este fin de semana fuera aún peor. Chance había dejado muy claro que no éramos amigos. Y sospechaba que él había descubierto que aún no tenía dieciocho años. No me lo había preguntado cuando habíamos estado juntos, y yo no había pensado que importase. Tomé la decisión de estar con él. Yo comencé esa noche.
Todavía tenía por delante unos cincos meses enteros para ser torturada por su frialdad y miradas humillantes. Cinco meses no eran mucho, cuando mirabas el panorama general de la vida.
Yo podría hacer eso. Evitaría a Chance, en la medida de lo posible, durante su ausencia. Estaría bien.
Chance
Dejé a mi hermana planeando su fin de semana lejos de casa. Estaba haciendo mi maldito mejor esfuerzo por mantenerme alejado de Hope y evitar sus miradas. Después de todo este tiempo, estaba seguro de que me odiaba. No podía culparla. Ni siquiera me había disculpado por lo que le dije después de la noche que pasamos juntos.
Vivir con ella aquí se estaba haciendo insoportable. Sería mejor si tuviera un trabajo o se fuera a vivir a otro lugar, pero no lo hizo. En cambio, descansaba a un lado de la piscina, día a día, con sus diminutos bikinis burlándose de mí con su caliente trasero. Me encontré tomando varias duchas frías durante la semana para no volverme completamente loco. Un día que había subido al techo para colocar algunas tejas, ella colocó la silla directamente debajo de mí y comenzó a frotar aceite por todo su cuerpo. Estaba tan atrapado mirándola que casi perdí el equilibro y caí a mi muerte.
El día anterior, ella había ido a correr por el vecindario. Yo había lavado la moto por un lado de la casa y la había guardado en el garaje para que no cogiera mucho polvo. Ella pensó que no había nadie en la casa, pero yo estaba en la casa de la piscina almorzando. Lo siguiente que supe es que se estaba quedando en ropa interior y nadando en la piscina. Cuando salió, pude ver sus pezones duros a través del sujetador blanco.
Día tras día, siempre pasaba algo, y yo estaba para verlo de primera mano. Era una tortura. Volví a fumar casi un paquete de cigarrillos al día para aliviar algo de la tensión que estaba pasando.
Mi hermana y Mark se marchaban al día siguiente por la mañana. Decidieron tener una agradable cena familiar antes de irse. Mi hermana había cocinado comida italiana, que era mi favorita, hizo pan casero y la casa se llenó con el olor de la levadura y el ajo. El comedor formal, finalmente había sido pintado y el mobiliario nuevo había sido entregado la semana anterior. Buffy había encendido velas alrededor de la mesa. Había mirado en internet, buscando un entorno lujoso e hizo su mejor esfuerzo por imitarlo.
Bajo su petición, todos nos vestimos y nos reunimos alrededor del comedor a las seis menos cuarto. Me decidí por usar lo que había llevado al bar la noche en que Hope había vuelto a la casa conmigo. Parte de ello se debía a que aún no había desempacado las cajas en mi armario, pero la otra era porque sabía que Hope se volvería loca al verme usarlas de nuevo. La última vez que había usado esa ropa, había sido ella quien me la quitara.
Cuando llegué a la mesa me di cuenta de que el asiento de Hope estaba vacío. Finalmente, ella bajo corriendo las escaleras y apareció por la esquina que entraba al comedor. Buffy tenía una sonrisa enorme en su rostro mientras Hope entraba. Ella le había prestado algo de su ropa. Llevaba una falda gris claro y una camisa de seda transparente, revelando un sujetador de encaje debajo.
Por la esquina del ojo, me di cuenta de la cara de su padre, y rápidamente volví la cabeza para que no me viera admirando a su hija. Una vez más, me costó todo lo que tenía no mirar a Hope. La mesa era un gran rectángulo, Buffy y Mark estaban en ambos extremos y Hope y yo a ambos lados. Me quedé mirando mi plato mientras nos comíamos la ensalada. Cuando Buffy pasó el pan, ella me alcanzó la bandeja sobre la mesa. Por un momento nuestras manos se tocaron. Sentí una sacudida eléctrica que fue desde mis manos hasta el final de mis piernas. En ese instante, nuestros ojos se encontraron y pude sentir la pasión entre nosotros.
Tan rápido como empezó, desapareció. Hope miró a su padre y comenzó a hablar sobre su colesterol y lo que debía y no debía comer durante su ausencia. Él rodó los ojos, pero prometió poner atención a lo que comía.
Buffy habló de cuando tiempo tardó en amasar el pan, y cuando Mark alabó su buena cocina, ella se sonrojó. Estaba fuera de sí de alegría. Ella había salido con perdedores por tanto tiempo que no puedo ni recordar, pero Mark era diferente. Sabía que él la admiraba, y nunca había tenido la sensación de que fuera un pervertido como lo había hecho con muchos otros en el pasado.
Mark la trataba como a una princesa. La había recogido cuando había tocado fondo, y le había dado una vida nueva. El día en que recogimos su ropa y nos deshicimos de ella, supe que se preocupaba por ella más que por sólo su aspecto. Incluso cuando le dio el dinero para que se operara los pechos, le dijo que lo hacía específicamente, para que se sintiera feliz consigo misma, y que si no lo hacía, él estaría bien con eso.
Ella estaba tan feliz, que a su vez me hacía feliz a mí. Nuestra madre había muerto muy joven. Nos teníamos el uno al otro y ahora quería hacer que se sintiera orgulloso de mí.
Cuando la cena estuvo terminada, Mark y Buffy comenzaron a limpiar la mesa. Salté de mi asiento y cogí los platos de sus manos. – Creo que Hope y yo podemos limpiar la cena esta noche. ¿Cierto Hope?
Ella me dio una mirada asesina, pero puso una sonrisa cuando se volvió hacia su padre.
− ¡Claro!, es una gran idea.
− ¡Oh, gracias chicos! Todavía tengo mucho que empacar. − Admitió Buffy.
− Gracias por la ayuda. Ella realmente se superó esta noche, ¿no es así? –Dijo Mark mientras acompañaba a mi hermana hacia arriba.
Tan pronto como desparecieron por las escaleras, sentí a Hope haciendo un agujero a través de mí con su mirada. − ¿Qué?
− ¡No vuelvas a tomar decisiones por mí sin preguntarme primero! −, exclamó.
− Disculpa. Pensé que era lo menos que podíamos hacer. ¿No te gustó la comida que mi hermana pasó todo el día haciendo?
− La comida fue estupenda. Fue la compañía lo que me dañó el estómago.
Agarré un par de platos de la mesa. − ¿Puedes ser civilizada por una media hora para que podamos limpiar esto?
− ¡Lo que sea Chance!
No podía aguantar su actitud. − ¿Cuál es tu problema? ¿Qué he hecho desde que te has mudado que sea tan horrible?
Ella me volvió a dar una mirada asesina, y una parte de mí pensó que un tazón de salsa marinada iba a ser arrojado hacia mi cabeza. –Obviamente, todo lo que tocas se convierte en mierda. ¿No es por eso que vives en la casa de la piscina?
Sentí que iba a enfermar, pero me mantuve firme. Me tragué mi orgullo y me dirigí a la cocina, donde inmediatamente comencé a llenar el lavavajillas. No iba a dejar que esa perra viera que sus palabras me habían afectado.
Hope apareció, y en vez de tener sus labios fruncidos por la furia estaban relajados. Ella tenía una mirada triste en sus ojos. Dejó el resto de los platos en la mesa y comenzó a agarrar mi brazo. – Chance, yo…
Me aparté de su tacto. – ¡No me toques Hope! ¡No vuelvas a tocarme otra vez! Supongo que puedes terminar esto sola. Me voy de aquí. – Dije, mientras salía por la puerta de la cocina y me dirigía a la casa de la piscina.
Capítulo 12
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Hope
Había arruinado totalmente las cosas. ¿Cómo podían esas palabras haber salido de mi boca? Nunca en mi vida había dicho algo tan doloroso a otro ser humano. De ninguna manera Chance iba a perdonarme. Ni siquiera estaba segura de que pudiera perdonarme a mí misma.
Me tomé mi tiempo terminando con los platos. Lloré todo el tiempo, con la esperanza de que mi padre no bajara y me preguntara el por qué. Cuando finalmente terminé, llevé el mantel a la zona de lavandería y me asomé hacia afuera. Chance estaba de pie fuera de la puerta de la casa de la piscina, fumando un cigarrillo. Estaba apoyado en la casa con una de sus manos cubriendo su rostro. Mi mano tocó la puerta mientras consideraba salir y pedirle disculpas, pero escuché a alguien acercándose por detrás de mí.
Me di la vuelta para ver a mi padre caminando hacia la nevera. − Hola cariño.¿Has terminado de limpiar?
Fingí bostezar para que pensara que mis ojos llorosos se debían a eso y no a las lágrimas. − Sí, acabo de terminar. Estaba pensando en nadar, pero no paro de bostezar. Creo que por hoy terminó mi día
− ¡Bueno, dame un abrazo! Nosotros probablemente salgamos antes de que te despiertes mañana. −Se acercó y me llevó a su pecho.
− Por favor, dile a Buffy que la cena estuvo increíble.
− Lo haré cariño. − Dijo mi padre mientras se dirigía al piso de arriba con un gran vaso de leche.
Apagué todas las luces y lo seguí. Sólo quería enterrar la cabeza en la almohada y olvidar que había hecho que las cosas fueran diez veces peor de lo que ya estaba.
Cuando llegué a la habitación, me fijé en mi teléfono móvil parpadeando. Tenía tres llamadas perdidas de Rylee.
Llamé de vuelta tan pronto como mi cuerpo golpeó la cama.
− Hey Ry, ¿me has llamado?
− ¡Sí! Tengo algunas noticias.
− ¿Qué pasa?
− Tyler está hablando sobre llevarme a la playa para conocer a su familia. ¡¿No es increíble?!
− Sí, supongo. ¿Les dijiste a tus padres al respecto?
− ¡Por supuesto que no! ¡¿Estas bromeando?! Ellos no me dejarían salir si saben que estoy saliendo con él.
− Rylee, ¡estás loca! ¿Cómo te vas a ir un fin de semana sin que se enteren?
−Bueno, es por eso que llamé a mi mejor amiga. Pensé que podrías cubrirme.
− ¡Oh!
− Así que, ¿lo harás?
− Supongo. Quiero decir, mi padre se va el fin de semana de todos modos.
− ¡Yay! No puedo esperar para decírselo a Tyler. ¡Gracias Hope! Te debo una grande. ¡Adiós!
Colgó antes de que pudiera decirle adiós. Hablando sobre sentirse inútil. Incluso mi mejor amiga prefería hacer otras cosas antes que pasar el rato conmigo.
Al menos no la había enfadado tanto que deseaba que estuviera muerta, como lo había hecho con Chance. Al día siguiente tenía que ir a la ferretería para mirar los colores. Chance, en lugar de venir conmigo como me hubiera gustado, probablemente diría “vete al infierno”.
Agarré un pijama y me dirigí al cuarto de baño. Afortunadamente, este lugar tenía una gran bañera que me había estado llamando por más de una semana, y esta noche, era tan buena como cualquier otra para utilizarla.
La ventana que daba a la parte trasera de la casa, no tenía cortinas. La casa detrás de la de mi padre estaba demasiado lejos como para que alguien pudiese ver el interior, pero la casa de la piscina no lo estaba. Me subí al borde de la bañera por una esquina y miré hacia abajo. Chance había apagado todas las luces, probablemente había salido o estaba en la cama. Ambas por mi culpa.
Consideré colocar las toallas sobre la ventana, pero no había nadie afuera que me pudiera ver. El agua de la bañera empezó a calentarse, así que le eché algunas burbujas y empecé a quitarme la ropa. Localicé una pinza para el pelo y lo enrollé por encima de mi cabeza, luego bajé lentamente en la bañera. El agua estaba demasiado caliente, así que me quedé ahí hasta que se enfrió un poco. Finalmente, estuvo perfecta. Me senté y cerré los ojos, intentando olvidar todo lo de esta noche.
Chance
Creo que nunca quise dañar a alguien tanto como quería hacerlo en ese momento. Sé que había sido un completo idiota con Hope durante semanas, pero ella no tenía por qué tratarme así. No tenía ni idea de lo dura que había sido mi vida en el último año. Tenía suerte de no estar en la cárcel. La casa de la piscina estaba bien para mí, me gustaba. No necesitaba una casa grande y elegante para ser feliz, necesitaba a mi familia, a mi hermana.
Sabía que tenía que salir de la casa antes de decir algo más. Mi padre había sido un bastardo desagradable, y por un segundo, soné exactamente como él. El pensamiento me hizo estremecer. Estuve en la casa de la piscina el tiempo suficiente como para tomar mis cigarrillos y cuando salí fuera, apagué las luces en caso de que ella fuera tan tonta como para intentar hablar conmigo. Esperaba que pensara que estaba durmiendo.
Estaba de pie apoyado en la pared de la casa cuando vi una luz encenderse en el piso de arriba. El exterior estaba oscuro y el brillo me llamó la atención inmediatamente. Durante un momento la vi mirando hacia afuera. Por un segundo pensé que me había visto, pero ella siguió moviéndose.
Mi boca cayó abierta cuando desapareció y volvió desnuda. Di otra calada al cigarrillo y la miré ahí de pie, en topless. No podía ver más allá de su cintura, pero la parte superior era lo suficientemente bueno para mí. Ella no estaba haciendo nada erótico, simplemente estaba allí de pie. Finalmente, se agachó y desapareció. Tenía la esperanza de que hiciera otra aparición, pero después de diez minutos me di por vencido y volví a entrar.
¿Estaba burlándose de mí otra vez? ¿Esto era algún tipo de juego que estaba jugando con mi mente? Me hubiera gustado decir que no lo estaba consiguiendo, pero así era. Necesitaba desahogarme, salir un par de horas de aquí y descansar.
Cogí las llaves de la encimera y salí.
No hay nada más relajante que andar en moto. Su ruido era fuerte y me impedía escuchar a la gente hablarme o gritarme. Cuando estaba sobre ella era libre. Conduje alrededor de caminos largos y oscuros, hasta que finalmente terminé algunas ciudades más allá en un antro.
La fachada principal estaba llena de motocicletas y gente fumando. Me quité el casco y encendí un cigarrillo de inmediato. La música no era la que yo escuchaba normalmente. Estaban reproduciendo Country, y cuando entré me fijé en grupo de gente bailando en la pista. Me dirigí a la barra y pedí una cerveza.
En ningún momento me di la vuelta para ver a la gente bailando. No hablé con nadie, ni siquiera al camarero, a menos que fuera para pedir otra bebida.
Después de pedir mi tercera cerveza, una mujer se acercó a mí. − No te he visto antes por aquí cariño. ¿Estás de paso?
La mujer tenía unos cuarenta años. Los años y el alcohol habían hecho estragos en su cuerpo y estuve seguro de que en su momento ella probablemente estuvo muy bien. − Sólo estoy de paso, sí.
− ¡Eso está mal! Yo podría hacerte compañía esta noche.
Le di una mirada rápida. − Estoy renunciando a las mujeres.
− ¡Bueno!, eso sería una lástima. Eres muy guapo. Alguien debe haberte hecho mucho daño. −Sugirió.
− Sí, puede decirse que sí. −Dije mientras tomaba otro sorbo de cerveza.
Me agarró del brazo. − Si quieres hablar de ello, soy una buena oyente.
Dejé que mantuviera su mano allí. No me atraía, pero no quería herir sus sentimientos, era evidente que estaba intentando ser agradable. − Gracias por la oferta, pero no tengo ganas de hablar. He venido aquí para olvidar, ¿sabes?
− ¡Cariño!, todos estamos aquí para olvidar algo. −Admitió.
− ¡Brindemos por eso! − Dije sosteniendo mi botella y chocándola contra la de ella.
Le compré una copa a la mujer antes de decidir marcharme. Ya había cabreado a bastante gente en mi vida, no tenía necesidad de hacer algún enemigo más.
Cuando por fin llegué a la casa eran más de las dos. Las luces de la casa principal estaban apagadas. Ya más tranquilo, me dirigí a la casa de la piscina. Una vez dentro, me puse mis pantalones cortos y me metí en la cama. Por más que intenté no pensar en ella, Hope inundó mi mente. Y cuando me quedé dormido, soñé con ella toda la noche.
Capítulo 13
CarpeDreams
Hope
No escuché a mi padre y a Buffy marcharse esa mañana, pero cuando miré el reloj, supe que lo habían hecho. Me quedé en la cama todo el tiempo que pude, hasta que escuché ruidos que venían de abajo. Me las arreglé para levantarme y vestirme, antes de decidir seguir adelante e ir a la ferretería sola.
Mi padre me había dejado su tarjeta de crédito, así como cincuenta dólares por si quería invitar a algunos amigos y pedir pizza. Él sabía que yo no era una chica fiestera, por lo que no había ninguna cuestión de desconfianza. Me preocupaba estar inquieta después de mi enfrentamiento con Chance, pero dormí toda la noche de un tirón.
Anoche, después de mi largo baño, había conseguido relajarme. Cuando empecé a dormirme, aún en la bañera, salí y fui directa a la cama.
Una vez vestida y con el pelo recogido en una coleta, bajé las escaleras para comer un poco de fruta antes de salir. Encontré a Chance en la cocina leyendo el periódico mientras se comía una manzana. Al principio no le hice caso, en su lugar, miré en la nevera para buscar algo de comer y beber. Cuando me di cuenta de que se estaba comiendo la última manzana, me sentí frustrada.
− ¡Gracias por comerte mi desayuno! −Dije.
Bajó la mirada hacia la manzana medio comida y la arrojó sobre la encimera. − ¡Sírvete tu misma princesa! Acabo de perder el apetito. −Dijo mientras salía por la puerta trasera.
Me quedé sorprendida. ¿De verdad me había tirado la manzana? Por otra parte, ¿Me acababa de llamar princesa?
Con la sangre hirviéndome, salí corriendo detrás de él dejando la puerta abierta. − ¡¿Qué me has llamado?!
− Ya me has oído.
− Dilo de nuevo Chance. ¡Te reto!
Se rió de mí, − ¡¿Me retas?! ¿Se lo vas a decir a tu papá? ¡Estoy muy asustado! − Levantó las manos en el aire. − Hoy no tengo tiempo para esta mierda.
− ¡Espera! ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?!
Se acercó a mí, sus ojos sin abandonar los míos en ningún momento. Cuando me agarró del brazo intenté alejarme, pero no me dejó ir. − ¡¿Hablarte de esa manera?! ¡Tú me hablas de esa manera! Esto va en ambos sentidos Hope. Tal vez deberías practicar lo que predicas.
Lagrimas llenaron mis ojos cuando recordé lo que le había dicho la noche anterior. − ¡Chance, espera!
Siguió alejándose de mí. − ¡¿Chance?!
Después de esperar dos minutos y que él no regresara, me dirigí a la casa y cogí las llaves. Lloré todo el camino a la ferretería. Me tomó alrededor de tres segundos elegir el color para mi habitación. Esperé mientras el tipo lo mezclaba y luego pagué por ello. Me tomé mi tiempo para llegar a casa, deteniéndome para tomar un batido.
No tenía ninguna prisa por regresar, o por pintar. Mi mejor amiga estaba con su extraño nuevo novio, y yo estaba atrapada en casa sola con un imbécil.
Perfecto.
Cuando llegué a la casa, me fijé en que Chance estaba sobre unas escaleras. Se había quitado la camiseta y el sudor brillaba por toda su espalda. Incluso tan enfadada como estaba con él, no podía dejar de mirar su espalda perfectamente esculpida. Cada músculo estaba perfectamente definido. Incliné las gafas de sol hacia abajo para obtener una vista mejor, pero cuando noté que se iba a dar la vuelta, seguí mi camino.
Agarré el bolso, el material de pintura y fingí que no había sucedido nada.
Para cuando llegué a la puerta de entrada, él ya había vuelto a martillear algo. Fui directamente a mi habitación y empecé a cubrir todo con plástico. Una vez que abrí la pintura y comencé a pintar las esquinas, perdí la noción del tiempo. Tenía mi IPOD conectado a los altavoces y canté mientras pintaba.
Pocas horas después ya había recubierto todos los bordes, y las esquinas estaban pintadas con dos capas. Había elegido un color azul grisáceo ya que hacía juego con mi edredón blanco y negro. No quería que mi padre tuviera que comprarme uno cuando el mío todavía estaba en buen estado.
Eché la pintura en un cubo y comencé a pasar el rodillo por las paredes. Comenzó una canción que me gustaba, y empecé a cantar a todo pulmón la letra. Estaba frente a la ventana cuando escuché a alguien riéndose. Salté mientras me daba la vuelta y veía a Chance apoyado en mi puerta. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa en su rostro. Corrí hacia el IPOD y apagué la música.
− Deberías pensar en hacer la prueba para America Idol −, bromeó.
− ¿Qué estás haciendo aquí Chance?
− Entré para hacerme un sándwich, pero te escuché cantar y tenía que venir a verlo. No tenía ni idea de que era lo que estabas cantando. Sonabas como si tuvieras un dolor insoportable. ¡Dios sabe yo lo tengo después de escucharte! − se rió.
Cogí un pincel y lo tiré hacia su cara. Antes de que pudiera agacharse, la pintura azul golpeó su mejilla. Levantó la mano y la pasó a través de la pintura fresca en su rostro. − Tú, pequeña zorra, ¡¿me acabas de lanzar un pincel a la cara?! − preguntó mientras caminaba por la habitación hacia mí. Me tenía acorralada, no podía correr. Me apreté contra la pared.
− ¡Chance, lo siento! De verdad. Te lo juro. −Le supliqué.
Mantuvo mi cuerpo pegado contra la pared. Sus dientes estaban apretados y se veía muy enfadado. Me agarró la muñeca y la apretó hasta que consiguió que soltara el rodillo que tenía en la mano. Una vez que lo tuvo él, me acorraló fuertemente contra la pared y pasó el rodillo lleno de pintura desde la parte superior de mi cabeza hasta el pecho.
Cerré los ojos y grité, pero nadie podía oírme. Una vez que estuvo satisfecho, bajó la guardia y conseguí tomar el rodillo de su mano, arrojando la pintura hacia él. Esta vez no se molestó en limpiarse, vino corriendo hacia mí tirándome sobre la cama cubierta de plástico.
Esperaba que me sujetase y me torturara, pero en lugar de eso se quedó mirándome. Con una mano, movió un mechón de cabello fuera de mi cara mientras mantenía sus ojos en los míos. Teníamos la respiración bastante pesada por la persecución y él estaba tan cerca de mí, que me hizo olvidar por que había estado enfadada. Cuando rozó sus labios contra los míos, dejé escapar un gemido silencioso. Nuestras caras estaban cubiertas de pintura, pero a nuestras bocas no les importaba. El pecho desnudo de Chance se apretaba contra mí, y una vez que su lengua encontró la mía, no pude dejar de tocarlo. Empezó a alejarse, pero envolví mis brazos alrededor de su cuello y tiré de él. No podía dejar de besarlo. No quería dejar de besarlo. Él sabía a sal y a cielo, y yo quería más.
Había pensado en él durante tantos días, tantas noches. Sólo quería estar con él otra vez.
Chance se agachó y agarró la parte inferior de mi camiseta. Le ayudé a quitarla, e incluso me desabroché el sujetador antes de que él intentara hacerlo. Cuando sus manos se ahuecaron en mi pecho, incliné la cabeza hacia atrás y solté otro gemido. Me miró a los ojos mientras lamía cada uno de mis pezones lentamente, saboreándolos. Antes de apartarse, volvió a besar cada uno de ellos. Lo acerqué a mi boca y acaricié su lengua con la mía. Cuando sacó su lengua para que la tomara, la chupé antes de soltarla y besarlo de nuevo.
Besé un camino por su cuello, y esta vez, él era el que estaba haciendo los sonidos.
Sus manos fueron a mis pantalones. Ellos no tenían botones, por lo que se arrodilló junto a la cama y me los sacó.
Debo estar soñando.
Chance
Me había negado esto a mí mismo durante demasiado tiempo. Todas esas duchas frías me habían llevado de vuelta a sus brazos. No podía ayudarme a mí mismo. Tenía que tocarla, sentir sus labios contra los míos. Quería probarla otra vez. Besé su estómago y cada uno de sus muslos. Ella sabía a lo que iba y abrió más las piernas para mí. Cuando mi boca tocó su punto dulce, arqueó su cuerpo hacia atrás de placer. − ¡Oh, sí! −Gritó.
Seguí disfrutando, hasta que acabó en mi boca. Antes de poder limpiar mi cara para besarla, ella tiró de mis labios a los a los suyo. La idea de ella probándose me calentó más de lo que nunca hubiera imaginado. Me quité los pantalones cortos y me conduje dentro de ella. Dejó escapar un grito, pero no podía parar. Sabía que sólo tenía unos segundos antes de terminar. Había esperado mucho tiempo esto.
Cuando finalmente terminé, ella me abrazó fuertemente contra su cuerpo. La miré a los ojos y ella me devolvió la mirada. Incliné la cabeza y besé sus suaves labios. Dios, les había fallado.
− Chance.
− ¿Sí?
− Te extrañé.
Quería decirle que yo también la había extrañado, infiernos, quería decirle mucho más que eso, pero no podía permitirme sentir así otra vez. Le prometí a su padre que no haría esto. Iba a ser un hombre muerto.
− No puedo Hope. −Ella empezó a retroceder. −No es que no quiera. Le prometí a tu padre que no lo haría. No puedo perder a la única familia que me queda. Lo siento mucho. −Dije mientras me ponía los pantalones cortos.
− Él no tiene por qué saberlo Chance. ¡Por favor, no te vayas! − me rogó.
− Hope, hay cosas que no sabes de mí. No puedo cambiar el pasado, no podemos seguir haciendo esto. Sabes que no está bien. −Intenté explicarle.
− No me importa tu pasado Chance. ¡¿No lo entiendes?! Solo quiero estar contigo. Es en todo lo que pienso. −Admitió.
Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. − ¡Por favor!, no llores Hope.
− ¿Sigues enfadado conmigo por lo que dije anoche? No quería decirlo. No tengo ni idea de por qué lo dije. Sólo te deseaba mucho y tú ni siquiera me mirabas. Eso me vuelve loca. −Confesó.
−Te miro. Te miro muchas veces Hope. Lo único en lo que pensaba era en esa noche.
Me agarró y retorció sus manos en las mías. − ¡Dime por qué no me quieres Chance! ¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado para que no quieras dejarme entrar?
− Te dije que se lo prometí a tu padre. Hope, si se entera me quedaré sin casa, ¿eso es lo que realmente quieres?
− ¡Por supuesto que no! , pero tiene que haber una manera de estar juntos.
− Hope, he considerado todas las opciones. Tal vez si tuvieras dieciocho años sería diferente.
Intenté mirar hacia otro lado, pero ella llamó mi atención. − Así que, es porque no tengo dieciocho años. Jesús, técnicamente los tengo. Me gradué en el instituto y tengo mi diploma. Soy independiente. ¿Qué más puedo hacer?
− De eso se trata Hope, no puedes hacer nada. Le prometí a Mark que no te iba a tocar. Por favor, entiéndelo. −No podía seguir discutiendo. Me incliné y le besé la frente, dejando mis labios allí por un tiempo más largo de lo normal antes de salir de su habitación y correr fuera de la casa.
Capítulo 14
CarpeDreams
Hope
Me quedé en la habitación durante las siguientes horas llorando a moco tendido. Creía que en cualquier momento Chance volvería a la casa y me diría que había cambiado de opinión, pero nunca lo hizo. Cuando finalmente me di cuenta de que no iba a volver, me recompuse y terminé de pintar la habitación.
Me mantuve ocupada, pero no volví a cantar. Después de unas horas más de trabajo, me las arreglé para conseguir limpiarlo todo excepto a mí misma. Tenía pintura en la cara y el pelo. Todavía quedaba algo en mis brazos, pero se había desprendido la mayor parte.
Pensé en tomar otro baño con la esperanza de que me cansara e ir a dormir. Necesitaba comer, pero lo último que quería era encontrarme con alguien que no quería verme, alguien a quién nunca podría tener.
Tenía que hacer algo. Tenía que haber alguna manera de estar juntos. No podía soportar vivir en esta casa sabiendo que él estaba justo fuera de mi puerta. Mi mente era un pozo negro de pensamientos y no podía encontrar una escapatoria. No había manera en que mi padre me permitiera estar con Chance, y él no estaba dispuesto a ir contra los deseos de mi padre. Era casi como si mi padre tuviera algo en él.
No dejaba de hablar sobre cosas de su pasado y de su hermana, incluso me dio a entender que había pasado algo malo. Me sentía muy mal por haberle dicho esa cosa de él viviendo en la casa de la piscina. No sé porque había dicho algo tan horrible como eso. La peor parte era que yo pensaba que la casa de la piscina estaba genial. Si el pudiera ver la choza de mi abuela en la que habíamos vivido, se habría horrorizado.
Era sábado por la noche, y estaba escondida en mi habitación de alguien de quién no quería esconder nada. Tenía que sentirlo. Sólo quería estar cerca de él.
Entonces me di cuenta. Sabía exactamente lo que tenía que hacer, pero reunir el valor para hacerlo era otra historia. La modestia nunca fue un inconveniente, pero sí estar con un hombre. De alguna manera, cuando estaba con Chance nunca sentía vergüenza. Él me hacía sentir deseable. Solo pensar en las cosas que me hizo con su lengua me ponía la piel de gallina. Estaba de pie, en medio de mi habitación, con los ojos cerrados y pasándome los dedos por los labios. Debía parecer ridícula.
Con un plan trazado, sabía lo que había que hacer. En lugar de entrar en la ducha, me dirigí a la piscina.
No tenía ni idea de a donde había ido Chance, pero cuando salí, mi misión era darle caza. No tuve que caminar mucho, estaba sentado en la mesa de picnic fumando. − ¿Sabes que esas cosas te van a matar?
Él sonrió. − ¿Sí? Lo mismo ocurrirá con tu padre cuando se entere que jodí con su hija.
Vi el humo salir de su boca, eso me hizo pensar en lo que había hecho antes con esa boca. La forma en que dijo la palabra “jodí” hizo que mariposas revolotearan entre mis piernas, ya estaba excitada por sólo estar cerca de él.
Me mordí el labio y me acerqué.
− ¿Te importa si voy a nadar? −, le pregunté con mi voz más sexy.
− No, no tienes que pedir permiso. − Respondió sin apartar los ojos de mi boca.
Me pasé la mano por el cuello y por la tela de la camiseta, volviendo el movimiento extraordinariamente lento cuando pasé por mi pecho. Mis labios se separaron lo suficiente como para que pudiera ver mi lengua lamiendo a través de mis dientes superiores, mientras mi mano seguía deslizándose hacía abajo. Agarré la camiseta y la saqué sobre mi cabeza lentamente mientras lo enfrentaba. Cuando lo miré nuevamente, él estaba sentado a la mesa con su boca abierta de par en par. Se quedó aún más sorprendido al ver que no llevaba sujetador.
Él captó mi mirada y su atención se volvió seria. Al principio había tenido miedo de que fuera una locura. − ¿Qué estás intentando hacer Hope?
Pasé las dos manos en círculo sobre cada pezón y me mordí el labio mientras me miraba a mí misma. Sin levantar la vista para ver su expresión le contesté − Tenía la esperanza de que quisieras ver.
No esperé a ver su reacción, me giré de espaldas, y poco a poco deslicé los pantalones hacia abajo y me zambullí en la piscina. Salí a la superficie en la parte menos profunda, lo que hizo que mis pechos sobresalieran del agua lo suficiente para que él lo viera. Jugué un poco en el agua frente a él, mirándole directamente a los ojos.
− Chance. − Dije en voz baja, mientras me pasaba las manos por el cuello hasta la parte de atrás de mi cabello.
− ¡Hope, no me hagas esto! Estoy intentando muy duro hacer lo correcto. − Puso su rostro entre sus manos.
− ¡Ni siquiera estoy cerca de ti Chance! No tienes que tocarme si no quieres. − bromeé.
Me di cuenta de que me estaba follando con los ojos, y eso me hizo seguir. Sus manos podrían no estar tocándome, pero se sentía como si lo hicieran.
− ¡Me estás matando, Hope! Por favor, deja de luchar conmigo.
Yo estaba decidida a continuar. Él tenía que ceder, de ninguna manera iba a conseguir que yo dejara esto.
− ¡Chance, por favor! Sólo un fin de semana. Quédate conmigo un fin de semana.
Me miró con dolor en sus ojos. Cuando se levantó, me emocioné, pero luego lo vi sacudir la cabeza y caminar hacia la casa de la piscina.
Me quedé en la parte menos profunda, de mal humor, durante unos minutos más, hasta que me di cuenta que me había comportado como una tonta. Debería haberme quedado en la habitación. No había nada más humillante que lo que acababa de hacer. Mis ojos se llenaron de lágrimas y supe que nunca podría volver a mirarlo a la cara.
Justo cuando empecé a salir de la piscina escuché un chapoteo procedente del otro extremo. Antes de poder darme la vuelta, sentí sus manos alrededor de mi cintura.
Sus labios encontraron mi hombro y le pasó la lengua.
Me giró para que lo mirara, sus manos ahuecando mi cara. − ¿Tienes idea de lo loco que me vuelves?
Cerré los ojos. − ¡Por favor, dame un beso Chance! Sólo dame un beso.
Besó mis labios una vez y se retiró. − Un fin de semana Hope. Eso es todo lo que puedo darte. − Anunció.
Llevó sus labios a los míos y supe por qué había entrado en la casa. Me aparté de él. − ¿Te has cepillado los dientes?
Se encogió de hombros. − No quería que besaras a un cenicero.
− ¡Bésame otra vez Chance! Por favor, no dejes de besarme. − Le supliqué.
Sus labios volvieron a los míos.
Chance
No podía ayudarme a mí mismo. Ya era bastante malo haberla abandonado por segunda vez después de habernos acostado, no podía decirle que no cuando se había desnudado, rogándome que pasara tiempo con ella. No quería que se quedara sentada en la casa llorando porque no la quería de la misma manera que ella me quería.
Ella tenía que saber que si yo pudiera cambiar las cosas, lo haría. Intentaba racionalizar eso conmigo todos los días, y todas las noches siempre llegaba a la misma conclusión. Yo la quería.
Desde el momento en que se desnudó delante de mí pude sentir como me debilitaba. Le dije que cuando entré fue para lavarme el sabor a cigarrillos, no quería que probara algo tan sucio. Creo que le sorprendí cuando salté a la piscina y envolví mis brazos a su alrededor. Su piel era muy suave al tacto con toda el agua a nuestro alrededor.
Cuando me agaché y besé sus suaves labios, supe que no había ningún otro lugar en el que necesitara estar. Tal vez le había roto una promesa a Mark, ¿pero era correcto romper una promesa conmigo mismo? Había algo en esa chica que me hacía sentir como si no pudiera estar sin ella, algo que me mantenía con ganas de más. No sólo la idea de algo sexual, quería mucho más que eso.
Mientras continuábamos besándonos, sentí sus manos en mi cintura. Se apartó cuando se dio cuenta de que no llevaba los pantalones cortos. Se echó hacia atrás y me miró asombrada.
− ¿Qué? − Le cuestioné, preguntándome por qué sus labios estaban tan lejos.
− Nada, ¿dónde estábamos?
Mientras nuestras lenguas se mezclaban juntas, flotamos hasta las escaleras de la piscina. Me las arreglé para sentarme en uno de los escalones y tirar de ella sobre mí, sin romper nuestro abrazo. Levanté las manos y cogí un mechón de su pelo mojado, retirándolo suavemente hacia su espalda, lo que hizo que ella volviera a alcanzar mi boca. La dejé pensar que nuestros labios estaban lo suficientemente cerca como para tocarse antes de retroceder. Cuando lo intentó por tercera vez, sacó su lengua. Saqué la mía y la deslicé contra ella, finalmente cediendo a su beso.
Sus besos se volvieron más agresivos, incluso sus dientes me tocaron un par de veces. Su cuerpo comenzó a mecerse arriba y abajo sobre mí, y supe que podía sentir como de duro estaba debajo de ella.
Dado que estábamos en el agua, ella pudo arquear la espalda y permanecer florando. Eso me dio una excelente visión de sus perfectos pechos. Envolvió las piernas alrededor de mi cintura, dándole libertad a mis manos. Las coloqué en su cintura y en la parte inferior de sus pechos. El agua hacía que fuera más fácil maniobrar. Con una mano todavía en la piel bajo su pecho, tire de ella hacia mí para poder meter uno de sus dulces pezones en mi boca. Ella gimió, mientras yo pasaba la lengua y luego mordía.
− ¡Oh Dios, sí! − Gritó.
Comenzó a mover su trasero contra mi dureza, estiré las manos y la agarré para hacer el movimiento más duro. Ella movió su cuerpo y me volví loco. Cuando bajé la mano para sentir una de mis partes favoritas de su cuerpo, incluso debajo del agua me di cuenta que estaba lista para mí. Mi dedo se deslizó fácilmente y comencé a moverlo dentro y fuera. Usé el pulgar para frotar su punto sensible y ella gritó en la oscuridad de la noche. Podía sentir sus músculos apretándose alrededor de mis dedos mientras sus labios se encontraron con los míos de nuevo. Me agarró por el cuello y me atrajo hacia ella mientras se movía más rápido en mi contra.
− ¡Por favor, Chance! Te deseo mucho. − Dijo entre besos.
La sostuve flotando sobre mí, encontré el lugar y me deslicé dentro.
Ella comenzó a moverse arriba y abajo, la fricción del agua haciendo que se moviera de una manera diferente de lo normal. De alguna manera era más fuerte, y yo lo deseaba muchísimo. − Por favor, no pares Hope − Susurré cerca de su oído mientras le mordía el hombro. Podía sentir el calor subiendo a la punta de mi eje y por los sonidos, podía decir que ella también estaba cerca.
La agarré por la cintura y le di la vuelta. Ella se quedó sin aliento cuando me deslicé fuera, pero volví a llenar el vacío rápidamente deslizándome desde atrás. Quería terminar mientras le apretaba los pezones y le besaba los hombros. Su cuerpo comenzó a temblar y pude sentir sus músculos apretándose alrededor de mi polla, y el hecho de saber el por qué de eso, hizo que me vaciara inmediatamente dentro de ella. Mi cabeza cayó sobre su hombro, y tiré su cuerpo más apretado contra el mío.
Cuando por fin pudimos respirar de nuevo, me puse a un lado y la atraje hacia mí. Estábamos flotando en la piscina, pero su cuerpo se sentía como fuego cuando me tocaba. Me incliné y le besé la parte superior de la cabeza.
Un fin de semana no iba a ser suficiente para mí.
Capítulo 15
CarpeDreams
Hope
Cuando Chance y yo finalmente decidimos salir de la piscina, él corrió y tomó una toalla, envolviéndola a mí alrededor antes de conseguir una para sí. Una vez que la pasó alrededor de su cintura, me tomó en brazos. Me besó la parte superior de la cabeza mientras me abrazaba.
− Siento haberte llamado princesa. − Susurró en mi pelo. − No pienso en ti de esa manera, Hope. Nunca he pensado eso de ti. Estaba muy enfadado contigo. Pensé en algo que pudiera molestarte y lo utilicé como arma. Lo siento mucho.
Apreté mis brazos a su alrededor. − Yo también lo siento Chance. Odiaba que no me hablaras. Sólo quería tu atención. Me merecía que me llamases cosas mucho peores.
− ¡Dios Hope!, no quería hacerte daño. − Dijo.
Me aparté para poder ver su rostro. − No dejes que me vaya.
Él estudió mi cara y me di cuenta que mis palabras le causaron dolor. Cerró los ojos y frunció las cejas como siempre lo hacía cuando lo frustraba algo. − No es tan fácil Hope. Lo sabes.
− ¿Por qué no puedo estar contigo? Dime por qué Chance. − Le rogué.
− Por favor Hope, no arruines esta noche. Te prometo que cuando llegue el momento te lo diré. No puedo hablar de eso ahora. ¿Podrías dejarlo y venir a la cama conmigo?
Quería la verdad, pero quería estar con Chance. No podía correr el riesgo de arruinar el fin de semana empujándolo. Él necesitaba saber que confiaba en él, aun cuando conocer la verdad posiblemente nos hiciera daño. Era evidente que tenía que ser lo bastante malo para que no pudiera hablar abiertamente sobre el tema.
Me bajé de sus brazos y entrelacé nuestros dedos. Sin decir una palabra, lo llevé a la casa de la piscina.
Me llevó más allá de la sala hasta su habitación. Sus manos agarraron la toalla que llevaba a mí alrededor y la dejó caer al suelo a mis pies. Se apartó y bajo la mirada por mi cuerpo. − Eres hermosa Hope. Nunca he visto algo tan hermoso.
Lo miré. Tenía el pelo mojado y parecía casi negro. Las gotas de agua seguían asentadas sobre sus hombros. Me miraba con sus profundos ojos marrones. Los músculos de sus brazos no eran enormes, pero estaban bien definidos y yo ya sabía que eran lo suficientemente fuertes como para sostenerme.
Mientras él continuaba mirándome, me apoyé en la cama. No dijo nada mientras dejaba caer su toalla y se metía en la cama a mi lado. Nos acostamos juntos mirándonos a los ojos. − No te merezco Hope. − Susurró.
− Si lo haces. − Respondí sin dejar de mirarlo.
Dejó escapar un suspiro y se volvió sobre su espalda. Levantó las manos a su cara y las mantuvo allí. Preocupada, me incliné e intenté retirarle las manos, pero él las mantuvo allí. Dándome cuenta de que esto se estaba convirtiendo en un juego, lo intenté con ambas manos.
− ¡Para! ¡Para! No quiero que veas mi cara −, bromeó.
Finalmente cedió y me dejo quitarlas. Me incliné y junté mis labios contra los suyos. Me agarró la parte posterior de la cabeza y no me dejó alejarme.
Estiré las manos a sus costados y empecé a hacerle cosquillas. Antes de que supiera lo que estaba pasando, me había volteado y estaba encima de mí. Yo estaba acostada boca arriba, el sobre mí sentado. Su dedo frotó mis labios, y los separé mientras lo hacía. Bajó el dedo por mi cuello hasta la piel entre mis pechos. Se inclinó y besó ahí, sin tocarme ninguno de los pechos.
Pensé que iba a burlarse de mí, pero bajó la cabeza entre mis pechos y cerró los ojos. Pasé las manos por su pelo, pensando en lo increíble que era lo que sentía al estar con él.
Nos quedamos en silencio durante un rato. Pensé que se había quedado dormido, pero mientras mis ojos se cerraban, lo escuche hablar. − ¿Quieres ir a la playa conmigo mañana? − Susurró contra mi piel.
− Me encantaría. − Dije finalmente antes de caer dormida en la cama de Chance, sus brazos envueltos a mi alrededor.
Chance
Cuando llegué a la universidad, mi madre me dijo que no me atara a una chica. Dijo que tenía que conocer muchas cosas por ahí antes de asentarme. Por supuesto, en ese momento no le creí. Terminé consiguiendo una relación seria y pensando que ella era la persona con la que me casaría y tendría un futuro. Por supuesto, eso fue antes de tener antecedentes. Cuando tenía tantas opciones disponibles.
El padre de mi novia era un prominente abogado conocido y siempre dijo que iba a llevarme bajo el brazo, y que con el tiempo, entraría en su empresa. Miraba al hombre, y me encontraba queriendo que se sintiera orgulloso de mí. Mi padre nunca fue una gran parte de mi vida, así que era lo más parecido que tenía a una figura paterna. Nunca me di cuenta de que lo de mi ex sólo era un estilo de vida que nunca había conocido. Pensé que sabía lo que era el amor. Realmente creía que la amaba. Incluso después de perderla a ella y al apoyo de su familia, pensé que me dolía tanto porque era amor.
Sin embargo, nada se podía comprar con lo que sentía cuando estaba con Hope. Su contacto era electrizante y ansiaba su energía. La forma en que me miraba, me hacía sentir como si pudiera ver través de mis miedos. No le importaba lo que estuviera en el camino siempre y cuando estuviéramos juntos. Eso significaba mucho para mí.
El problema era que no podía decirle lo que pasó. Si supiera la verdad, entonces ya no querría luchar por lo nuestro. No había manera en que su padre cambiara de opinión sobre mí. Sobre todo ahora que la policía estaba sobre mi espalda de nuevo. No había manera de que pudiera decirle que había estado con Hope esa noche. Nunca me lo perdonaría y me echaría a la calle, o culparía a mi hermana.
Quería que ella lo entendiera, pero era más fácil decirlo que hacerlo. Esa noche Hope había ido a los extremos, y me sentía muy mal por ello. No me malinterpreten, me encantó el espectáculo, pero ella no tenía que hacer eso. Nunca debería haber dudado de mis sentimientos. Quería decirle cuanto la deseaba. Lo había practicado en mi cabeza un millón de veces. Pero contarle mis sentimientos verdaderos sólo terminaría dañándola. Le prometí un fin de semana y luego tendríamos que dejarnos ir.
De ninguna manera Hope podía saber que tan importante era para mí. Demasiadas vidas estaban en juego. Mi felicidad tenía que esperar para que otros pudieran tener la suya. Por mucho que doliese, sabía que era la verdad.
Mañana le daré a Hope el mejor día que pueda darle. Le diré la verdad sobre mi pasado. Lo sabrá todo.
Nuestra relación nunca podrá ser.
Intenté dormir, pero era imposible con mi piel desnuda contra la suya. Sólo quería saborear cada momento que tuviéramos, sabiendo que cada uno de ellos podría ser el último. Dolía incluso pensarlo.
Levanté la cabeza y la miré durmiendo. Ella parecía tranquila, y si se había estado sintiendo tan mal como yo, no habría estado durmiendo muy bien últimamente. Parecía que jamás podría cerrar los ojos por la noche sabiendo que estaba tan cerca.
Me dolía saber que después de este fin de semana no podríamos estar juntos de nuevo.
Intenté no despertarla, pero no podía dejar de besarla. Su piel naturalmente bronceada era muy hermosa, ella no tenía ni idea de lo perfecta que era. Pasé los labios por su estómago, besando cada pocos centímetros. Mi boca se mantuvo moviéndose errante hasta su cadera. Pasé la lengua y ella comenzó a moverse. − Lo siento −, le susurré.
Aun todavía medio dormida, gimió. − No te detengas.
Aparté a un lado la sábana y comencé a besar la cara interna de su muslo. La observé mientras lo hacía y me di cuenta que no estaba tan dormida. Sus labios se movían mientras los míos la tocaban. Cuando mi boca llegó a su centro húmedo empezó a mover sus caderas en sintonía con mi lengua.
Me encantaba la forma en que sabía. Nunca había querido hacerle esto a nadie en el pasado. Durante mucho tiempo incluso me había negado a intentarlo. Pero, incluso en nuestra primera noche juntos, quería hacerlo de una manera que nunca había querido con nadie.
En principio lo atribuí al alcohol, pero a medida que pasaban los días todavía quería cada parte de ella.
Ella comenzó a convulsionar incontrolablemente y supe que estaba contenta de que la despertara. Me agarró del pelo tiró de mí hasta su cara. Sabía lo que me hacía cuando se probaba a sí misma, pero saboreó mis labios de todos modos.
Cambiamos de posición, me senté y ella se colocó sobre mí a horcajadas. Su pecho estaba al alcance de mis manos y no podía dejar de tocarlos. Su piel era suave como la seda, sus pezones duros mientras los tocaba.
Hope empezó a besarme el pecho, luego el estómago. Me lamió el ombligo para después soplar. Mi piel se erizó. Lo hizo de nuevo, esta vez lamiendo el camino de vello que llegaba hasta mi polla. Sus suaves pechos frotándose contra mí. Tuve que inclinar la cabeza hacia atrás para no explotar.
Su mano ahuecó mis bolas y comenzó a masajearlas, y por un segundo pensé en lo bien que se sentía, no tenía ni idea de cómo se iban a sentir sus labios cuando me tomó en su boca. Vi como Hope me introducía en su boca y se movía al mismo tiempo que su mano sujetaba la parte inferior de mi eje. Puso el pulgar sobre la vena en la parte de atrás, y empujé mientras seguía moviéndose arriba y abajo. Quería verla, pero seguí con los ojos cerrados porque se sentía muy bien.
− ¡Oh Dios Hope! Por favor, más despacio. No quiero correrme todavía. − Le rogué.
Ella lo hizo más duro, casi insinuando que era lo que ella quería. Por difícil que fuera de hacer, me aparté de ella y tomé un segundo para recuperar el aliento. Me miró con ojos hambrientos, así que empujé y me introduje en su interior. Ella jadeó de placer.
Bajé la velocidad y tomé un buen ritmo, Hope me agarró por el culo y comenzó a tirar de mí en su contra. En cuestión de segundos, me derrumbé sobre ella, intentando recuperar el aliento.
Cambié de posición para poder abrazar a Hope contra mi pecho. No quería que el peso de mi cuerpo la incomodara mientras nos dormíamos. Una vez que la tuve entre mis brazos, pude conciliar el sueño fácilmente.
Capítulo 16
CarpeDreams
Hope
Me desperté en la posición exacta en la que quería estar para siempre. Los brazos de Chance todavía estaban a mí alrededor, y aunque el sol había salido, de ninguna manera iba a salir de la cama. Cada vez que habíamos estado juntos, algo había sucedido.
Chance me había prometido un fin de semana y yo estaba decidida a hacerlo mantener su palabra. Me prometí a mí misma que no iba a pensar en el mañana. El día de hoy era para nosotros. No podía estar más emocionada por ir a un lugar público con él. Quería tumbarme en la playa junto a él, y sostener su mano mientras caminábamos por la orilla del agua. Tal vez fuera un poco cursi, pero una chica puede soñar
Mi padre y Buffy no se supone que volvieran hasta el día siguiente por la mañana. Eso significaba que Chance y yo tendríamos todo el día y la noche para estar juntos. A pesar de que la playa me parecía una idea fantástica, realmente no me importaba donde lo pasáramos siempre y cuando estuviéramos juntos.
Quería saborear cada minuto de este día.
Apoyé la barbilla en el pecho de Chance y noté como subía y bajaba. Sus pequeños pezones eran tan bonitos, que antes de darme cuenta de lo que hacía, los estaba besando. El pecho de Chance estaba cincelado, y me encantaba la forma en que se sentía contra mis manos. El tenía ese bonito ombligo con un sexy parche de bello debajo con el que me encantaba jugar.
Había muchas cosas de Chance que me volvían loca. Lo más importante de todo era su corazón. Él podía intentar ocultar sus sentimientos todo lo que quisiera, pero anoche me había confirmado que tenía sentimientos hacia mí. Sabía que si las circunstancias fueran diferentes tendríamos una oportunidad real de estar juntos. Por desgracia, tenía que preocuparme de que mi padre no lo averiguase o sería un desastre, literalmente.
Si ese fuera nuestro único obstáculo tal vez pudiéramos encontrar una manera de saltarlo, pero Chance tenía mucho que perder. Él amaba a su hermana. Eso se notaba cuando estábamos juntos, y también sabía que era feliz viviendo cerca de ella. Si intentáramos hacer que esto funcionase, debería mudarse y no tendría trabajo.
Luego estaba el hecho de que yo no tenía dieciocho años. No se me permitía tomar mis propias decisiones, lo que significaba que si mi padre se enteraba de nuestro pequeño secreto, él podría meter a Chance en un montón de problemas.
Alejé mi ansiedad con respecto a nuestro destino y envolví mis brazos alrededor de Chance fuertemente. Cuando sentí sus brazos deslizándose sobre los míos, me alcé para verlo sonriéndome.
− Buenos días preciosa.
Con nada más que una sábana flotando entre nosotros, me moví a un lado y enrollé mis piernas con las suyas. − Hey
− Si nos quedamos en la cama todo el día, no vamos a ir a la playa, y yo realmente esperaba poder frotarte el bronceador por tu sexy trasero delante de todos los hombres.
Me eché a reír. − ¿En serio? − Le pasé la mano por el pecho y la bajé para apretarlo suavemente en mis manos. –Yo estaba pensando hacerte lo mismo a ti.
− Apuesto a que no estabas imaginando como me vería.
− ¿Qué quieres decir?
Se rió y comenzó a jugar con mi pelo. − Bueno, me imaginé como sería con un aceite brillante. Todos los tíos mirándote con la boca abierta mientras yo toco cada centímetro de ti.
− Suena como si llevaras demasiado tiempo pensando en eso Chance.
− O simplemente no quería compartirlo contigo. − Dijo mientras me abrazaba más fuerte.
Sabía que él estaba arrepentido, porque cuando lo miré, había apretado los labios y parecía decepcionado.
− Chance…
− No Hope. Vamos a disfrutar de nuestro día. ¿De acuerdo?
Apoyé la cabeza contra su pecho. − Por supuesto.
No importaba si él quería retirarlo, ya lo había dicho, y yo lo había escuchado fuerte y claro.
Chance
No podía creer lo que salió de mi boca. Estaba tratando de ser tan cuidadoso. Algunas cosas simplemente no podían evitarse siempre. Además, no quería que pensara que la estaba usando. Si tuviera la oportunidad de estar con ella sin tener sexo nunca más, estaría de acuerdo. Sólo sostenerla en mis brazos me hacía feliz, y eso era algo que no había sentido en mucho tiempo.
− Mejor vamos a preparar las cosas para ir a la playa −, sugerí.
Ella se quedo entre mi brazo y mi pecho. − Está bien. Me levantaré cuando tú lo hagas.
− Bueno, estando encima de mí no me lo pones fácil. − Bromeé.
− Estoy cómoda. − Se quejo.
Incliné la cabeza y la besé en la frente. − ¿Quieres venir a la ducha conmigo?
Levantó la cabeza. − ¿En serio?
Imité su voz. − ¡En serio! − Cuando me miró, añadí − Sólo una ducha.
Ella rodó los ojos, pero finalmente se sentó y me siguió al baño. Cuando el agua comenzó a caer, me puse frente al retrete y comencé a orinar.
− Oh. Mi. Dios. ¡¿Qué estás haciendo Chance?!
− ¿Qué te parece que estoy haciendo? No puedes esperar a que escuche el agua caer y me aguante. ¿Preferirías que te hiciera pis en la pierna cuando estemos juntos en la ducha? Además, sabes que tú también tienes que ir. No lo has hecho en toda la noche.
Me rodó los ojos.
Me incliné y le di un beso en la cabeza antes de meterme en la ducha. Escuché el asiento del inodoro bajarse y sabiendo que ella lo estaba utilizando asomé la cabeza. − ¡¿Qué estás haciendo?! −, pregunté sarcásticamente.
Ella cerró la cortina y cubrió mi rostro. − Déjame Chance. No puedo concentrarme contigo aquí.
− No eres divertida. − Hice un puchero.
Dejé que el agua corriera por mi cabeza mientras me apoyaba en la pared de la ducha. Hope y yo habíamos llevado nuestra relación a un nuevo nivel la noche pasada, y eso me asustaba. Sentí sus brazos envolverse a mi alrededor. Me encantaba que ella estuviera ahí conmigo. Quería que hoy fuera perfecto. Necesitaba que ella supiera lo que significaba para mí, aunque fuera la única vez que pudiera hacerlo.
Le hable mientras comenzaba a lavarme la espalda. − Estaba pensando que después de ir a la playa podríamos cenar en algún lado.
− Chance, haré lo que quieras mientras estés conmigo.
Me volví hacia ella. Levanté las manos y me limpié el agua de la cara. − Te puedo asegurar que no me iré de tu lado durantes las próximas veinticuatro horas.
Ella tenía una gran sonrisa en su rostro. − ¿Qué pasa si la socorrista es una chica totalmente caliente y se lanza hacia ti?
− De ninguna manera me fijaría en ella si estoy a tu lado Hope. ¿Tienes alguna idea del efecto que tienes en mí? Te prometo que no habrá ninguna persona en esa playa que pueda hacerme sentir como tú cuando entras en una habitación, cuando te escucho cantar, o incluso cuando me estás lanzando pinceles a la cabeza.
Mientras el agua corría por su rostro, me miraba sin decir palabra. − Hope, tomé la decisión de hoy dártelo todo. No me retractaré. Esto puede ser temporal, pero quiero que sepas donde estoy, para que cuando no estamos juntos, no lo cuestiones.
Ella levantó la mano y la puso en mi mejilla. Se la cogí y le besé la palma. − Date la vuelta y déjame lavarte el pelo. − Le pedí.
− ¿Chance?
− ¿Sí?
− Gracias.
− ¿Por lavarte el cabello? − Bromeé.
− No, por todo lo demás. Cuando pienso que te conozco del todo, te das la vuelta y me sorprendes aún más. Eres una persona muy especial.
− Ten eso en mente cuando estés mirando a los otros tipos en la playa. − Dije mientras cerraba el grifo. Me asomé fuera de la ducha y cogí una toalla para envolverla a su alrededor.
Empecé a cepillarme los dientes mientras ella me miraba. − ¿Qué?
− Tengo que ir a vestirme a la casa.
− Ok. Estaré allí en unos minutos. Quiero tomar un par de cosas de las cajas y maletas. − Salí de la habitación y escuché su portazo al salir.
Estaba decidido a no estar demasiado tiempo lejos de ella, así que lo cogí todo y lo tiré en una mochila. Una vez que localicé mi teléfono móvil y la billetera me dirigí hacia la casa principal. De camino, me las arreglé para encontrar la ropa que Hope se había quitado la noche anterior y las recogí. No me parecía bueno ver su ropa en el suelo. Eso podría interpretarse de muchas maneras, y lo peor de eso, es que era verdad.
Cuando llegué a la casa la escuché llamándome, así que me dirigí escaleras arriba. Me di cuenta de que había terminado de pintar y decorar su habitación. − Me gusta el nuevo color. Quedó bien. − Mencioné.
− ¿Tengo que llevar una muda de ropa para después? − Preguntó.
− Sí. Hey, ¿todavía tienes esa identificación falsa?
− ¿Por qué? Pensé que habías dicho que íbamos a estar solos.
Me encogí de hombros. − Sólo quiero tener todas las opciones abiertas. Prefiero estar preparado. Y para tu información, tengo pensado estar solos. No he tenido suficiente de tus bragas. − Dije, sentándome en la cama.
Se acercó y puso sus brazos a mí alrededor. Se había puesto un vestido de verano de color verde. − No llevo bragas. − Me susurró al oído antes de morderme el lóbulo.
− Podríamos quedarnos todo el día aquí, ya sabes. − Ofrecí.
Cogió su bolso, un par de gafas de sol y comenzó a caminar fuera de la habitación. − Si quieres ser el primero en ponerme crema, será mejor que pongas tu culo en movimiento Chance.
Corrí tras ella por las escaleras y por la puerta principal.
Tomé uno de sus bolsos y lo puse bajo el asiento, permitiéndole conservar el otro en su espalda. Se ofreció a llevar el coche pero me encantaba la sensación de conducir a la playa en la moto, además de que me estaba muriendo por tenerla aferrada a mi espalda mientras todos lo veían.
Ella no dudó en subirse a mi moto. Esta vez, levantó la pierna y se subió correctamente. En lugar de aferrarse de la manera normal, metió las manos debajo de mi camisa y se aferró a mi pecho desnudo. Había cogido el otro casco del garaje, y me aseguré de que estuviera segura antes de ponerme el mío.
Nos pusimos en marcha para unos cuarenta minutos hasta la playa. Tuve una sonrisa en la cara todo el tiempo, sintiendo sus manos aferradas a mi piel desnuda. Sabía que su vestido se estaba subiendo, pero hoy era todo mío, y nadie me la iba a quitar.
Capítulo 17
CarpeDreams
Hope
Estar en la parte posterior de la moto de Chance me daba miedo, pero sabía que él no haría nada para lastimarme. Me daba una sensación de libertad y realmente lo estaba disfrutando. Cuando llegamos a la playa y empezamos a conducir por la carretera principal, un montón de gente nos miraba. Chance se había detenido a medio camino y se había quitado la camisa. Me encantó tener la cabeza apoyada en su espalda desnuda mientras conducía.
Recibimos un montón silbidos de la gente al pasar, pero no podría estar segura si era porque Chance no tenía camisa o porque mis muslos estaban expuestos a ambos lados de la moto. Supongo que por ambos motivos, aunque Chance ni siquiera pareció darse cuenta. Encontró un lugar cerca de la playa y estacionó. Estábamos cerca del paseo marítimo, por lo que podríamos caminar y conseguir algo de comer o beber sin tener que conducir a otro lugar.
Chance cogió la mochila de debajo del asiento y comenzó a caminar por la playa para encontrar un buen lugar. No podía creer lo caliente que se veía en sus pantalones cortos.
Colgaban perfectamente de sus caderas y me hizo pensar en el maravilloso paquete que se escondía debajo de ellos.
Le estaba siguiendo como un cachorrito cuando de repente se dio la vuelta. − ¿Me estás mirando el culo?
− Tal vez. − Dije mientras seguía caminando hacia él.
Se dio la vuelta y gritó − ¡Sigue!
Tuve que sonreír. Chance siempre hacía eso. Siempre encontraba algo sarcástico que decir, incluso cuando las cosas iban en serio. Era sólo otra peculiaridad de él que admiraba.
Encontramos un lugar perfecto en la playa, estaba lo suficientemente cerca del agua para que pudiéramos ver nuestras cosas, pero lo suficientemente lejos para que no se nos mojaran las toallas.
Chance tenía una de esas sonrisas traviesas en la cara después de que extendiéramos las toallas y comenzáramos a sacar las cosas de las mochilas. Metió la mano en la suya, y sacó una botella de aceite bronceador. Me dijo que tenía un factor de protección 10, lo suficiente alto para mi tez oscura. Lo levantó y sonrió como si estuviera anunciándolo para un comercial mostrando sus dientes perfectos.
Rodé los ojos e intenté ignorarlo. Sacó el labio inferior y me dio una cara triste.
Me coloqué de pie fuera de la toalla y saqué el vestido por encima de mi cabeza, cuando terminé observé la reacción de Chance.
No pensé que mi traje de baño fuera malo. Lo que ocurría es que era un bikini de tiras que se sostenían juntos con unos aros metálicos. Uno de ellos estaba enganchado entre los pechos, y los otros a ambos lados. La parte inferior era un poco pequeña y tenía dos aros en las caderas, dejando cada lado abierto mostrando mi piel desnuda. El bikini era rojo, y pensé que iba muy bien con el color de mi piel. Chance seguía mirándome.
− ¿Qué te pasa? − Le pregunté.
− ¡¿Qué llevas puesto Hope?! −, preguntó.
− Mi bikini. Lo tomé prestado de Buffy.
− Eso no tiene la suficiente tela para considerarse ropa. ¡Mierda! −, exclamó.
Me encogí de hombros y me arrodillé a su lado. Agarré la botella de sus manos y derramé loción sobre mi pecho. Cuando empecé a frotarla, él arrojó una toalla sobre mí. − Oh Dios, Hope. ¿En qué demonios estás pensando? –Se estaba volviendo loco.
− ¡Jesús Chance! Me estoy aplicando protección solar en el cuerpo. ¿Cuál es tu problema?
Miró alrededor de nosotros, y yo intenté actuar como si no supiera lo que estaba buscando.
− ¡Ellos son mi problema Hope! Hoy te quería para mí, pero puedo ver sus mentes de mierda, y no puedo golpear a todos esos asnos.
Me eché a reír. − ¿Acabas de decir mentes de mierda?
− Sí, y ese también es mi trabajo.
− Chance, toma esto. –Le ofrecí la botella. – Pon un poco en tus manos y demuéstrales con quien he venido, y con quien me iré. –Le pedí. – ¡Ah!, y por cierto…− Gire su cara hacia mí y le agarre el labio inferior entre los dientes. Mientras me apartaba lo lamí. Mis manos estaban sobre su pecho, y solo me detuve cuando noté el jadeo de una mujer cerca de nosotros.
Estaba un poco avergonzada, pero Chance me llevó a su pecho mientras reíamos.
Se tomó su tiempo aplicando el aceite por mi cuerpo, y mientras más frotaba, más me hubiera gustado estar solos. Estaba tan excitada por él que apenas podía controlar mi respiración.
Cuando llegó a mi muslo, quería gritar de placer. Él podía sentirme tensa y cuando miré hacia él, tenía una enorme sonrisa, como si supiera lo que me estaba haciendo.
Después de terminar, tumbó su cuerpo junto al mío y me susurró al oído − Esto fue sólo la parte delantera. Sólo espera para cuando te des la vuelta nena.
Ronroneé. – ¡Oh!, me encanta cuando dices cosas así.
− Bueno, me encanta cuando hablas como una gatita. –Declaró.
Rodé los ojos y me incliné para un beso. − Tienes suerte de ser tan hermoso.
− Si estás intentando amenazarme con elogios, lo estás consiguiendo. Ahora mismo estoy muy asustado. −Levantó sus dedos fingiendo que se mordía las uñas.
Chance finalmente se colocó a mi lado, después de aplicarse una cantidad generosa de protector solar en el rostro y pecho. Siguió haciéndome reír, y eso me encantó. A medida que pasaba el tiempo, sentí sus dedos deslizándose entre los mío, manteniendo su mano en la mía.
No podía creer lo perfecto que era estar allí con él. Intenté no pensar en el mañana, pero cuando algo era tan genial, simplemente no podía evitarlo.
Chance
Estar en la playa con Hope era increíble Bromeé sobre los otros hombres chequeándola a su salida, pero no me molestaba porque sabía que era mía, al menos por hoy. Ese traje de baño que llevaba revelaba demasiado. Estaba medio preocupado de que cuando entráramos en el agua desapareciera, aunque también estaba un poco emocionado con eso.
La sonrisa de Hope había vuelto con toda su fuerza, contagiándomela. Cuando ella sonreía, yo sonreía. Cuando se rozaba contra mí, yo quería hacer lo mismo. Me encantaba ser odioso a su alrededor, eso la volvía loca.
Cuando froté el aceite por su cuerpo, me imagine terminando en mis pantalones como si tuviera 12 años otra vez y estuviera viendo por primera vez a una zorra caliente paseando por la playa. Excepto que hoy, Hope era mi zorra caliente. Era divertido, Hope tenía confianza, pero realmente no tenía ni idea de lo hermosa que era.
Tenía su cabello amarrado de modo que no se moviera con el aire. Sabía que lo hacía para que la brisa no lo mandara sobre su cara, pero no podía dejar de robarle la pinza. Se levantó de un salto y se lanzó sobre mí intentando quitarme la pinza.
− ¡Chance, devuélvemelo! –Exigió.
Me levanté y corrí hacia el agua, mirando hacia atrás para asegurarme de que me estaba siguiendo. Una vez que el agua me llegó a las rodillas me di cuenta que ella se había parado cuando le llegó a los tobillos. – ¡Ven a por ella!
− ¡Hace mucho frío! –Lloriqueó.
− Si la quieres devuelta tienes que venir a por ella. ¡Vamos gallina! –Me burlé de ella.
Tomé la pinza, la enganché a mis pantalones y comencé a salpicarla con el agua helada.
Finalmente, decidió que no podía aguantar más y vino corriendo hacia mí con todas sus fuerzas. Ambos nos estrellamos contra el agua, cuando salí a la superficie, vi a Hope pasándose las manos por el pelo ahora mojado. – ¡Pelmazo! –Dijo echando un poco de agua en mi dirección.
Le sonreí y me sumergí en el agua. En Virginia, el agua era oscura, así que no había manera de poder decir exactamente a dónde había ido. Una vez que estuve cerca pude ver sus piernas, le pellizqué el culo antes de volver a salir.
Dio un saltó y empezó a venir hacia mí, pero la agarré y la pegué a mi cuerpo. Me encantaba la forma en que se sentía su cuerpo cuando estaba mojada. Su piel era muy suave y el agua salada la hacía aún más deseable.
− ¡Ahora te tengo! –Le dije, estábamos a sólo unos centímetros de distancia el uno del otro.
Extendió sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas alrededor de mi cintura mientras las olas rompían un poco más allá de dónde yo estaba. Los niños en la orilla, gritando mientras las olas rompían. Hope me miró con esos hermosos ojos azules y cristalinos.
− Gracias por hoy Chance.
Le sonreí y la besé suavemente en los labios. – No hay otro lugar en el que preferiría estar Hope.
Apoyó su frente contra la mía y cerró los ojos. Mientras se aferraba a mi cuello, liberé mis manos y las subí por el exterior de sus muslos hasta la parte trasera de su bikini.
Ella miró a su alrededor. − ¿Chance? ¿Qué estás haciendo?
Me eché a reír. − Está bien. Nadie puede ver lo que estamos haciendo.
Miró a su alrededor y consideró si estaba realmente diciendo la verdad.
− Hope… confía en mí. – Dije mientras tomaba sus nalgas y tiraba de ella hacia mí.
− Lo hago Chance. –Dijo y se inclinó para besarme de nuevo, esta vez deslizando la lengua en mi boca. Cuando se apartó, me miró directamente a los ojos. – No me he sentido más segura que cuando estoy en tus brazos.
Dejé escapar un suspiro y apoyé la cabeza contra la de ella. – No sabes lo mucho que significa eso para mí Hope.
Saqué mis manos de su trasero y la abracé. Sus labios estaban salados por el agua. Mis labios encontraron su cuello y luego el hombro, le di un beso que la hizo suspirar. Mantuvo sus piernas a mí alrededor, pero dejó que el resto de su cuerpo florara. Le aferré la espalda y la puse de nuevo en el agua. Mientras flotaba, miré hacia sus pechos. Era la única parte que floraba por encima de la superficie, y el agua estaba causando que sus pezones se endurecieran.
− Mmm, ahora te estás burlando de mí. –murmuré.
Con una de mis manos recorrí su estómago húmedo, deteniéndome justo antes de llegar a sus pechos. Ella me sonrió y se pegó de nuevo a mi cuerpo. – Si no hubiera toda esta gente alrededor, te sugeriría que hiciéramos algo aquí. –bromeó.
− De todos modos, ellos no verán nada. Sabes que yo no estoy jugando. –Le di un gesto impaciente.
− ¡Chance! De ninguna manera. Ellos pueden vernos las caras −, argumento. – No puedo quedarme seria cuando estás dentro de mí. –Admitió.
− ¡No puedes hablar así Hope!, estás haciendo que me ponga duro. –Confesé.
Se alejó de mí y comenzó a nadar de espalda. Nadé hacia ella y vi como cogía una ola y se dirigía a la orilla, sólo girándose para darme esa sonrisa burlona que sabía que me volvía loco.
Tuve que permanecer en el agua durante unos minutos más para calmarme, pero finalmente me reuní con ella en la playa. Sostenía el aceite bronceador, esperando a que se lo aplicara.
− ¿Quieres ponerme esto, o eso te pondrá duro delante de toda esta gente? –Bromeó mirando a su alrededor.
− Tocarte de cualquier manera me pone duro Hope. Pero eso ya lo sabes. –Dije mientras tomaba el aceite.
Ella se tumbó boca abajo, eché el aceite sobre su espalda y lo froté en su piel. Me di cuenta de que se sentía bien porque ella relajó los hombros y me dejó hacer mi magia. Pude mantener una talla normal en mis pantalones, pero no sin mucho esfuerzo.
Cuando terminé, ella insistió en echarme a mí también en la espalda. Después, nos tumbamos sobre nuestros estómagos, pero frente a frente. Hablamos durante horas, sólo tomando descansos para refrescarnos en el agua. Estar con ella era como estar en el cielo. Ella era muy profunda, y me encontré colgando de cada una de las palabras que decía. Quería saberlo todo de ella, y sabía que para eso necesitaba mucho más tiempo que sólo este día.
Capítulo 18
CarpeDreams
Hope
El sol caía sobre Chance y yo, pero a ninguno de los dos parecía importarnos. Estábamos demasiados atrapados entre nosotros para darnos cuenta de nada realmente. Cuando por fin los dos estuvimos hambrientos, nos levantamos y nos dimos cuenta de que éramos de las pocas personas que quedaban en la playa.
Chance me había hecho muchísimas preguntas, empezando por cómo era niña, y luego a cómo era cuando mis padres decidieron separarse. Le conté todo sobre mis relaciones pasadas, y cómo mi último novio todavía tenía la esperanza de que volviéramos juntos. Cuando le aseguré que eso no iba a suceder, él se limitó a sonreír y parecía estar contento.
Le expliqué que la ruptura de mis padres siempre había sido un tema difícil para mí. Acababa de empezar la adolescencia, y con eso todos los cambios físicos y emocionales que se pasan a esa edad. Mis padres habían estado tan ocupados odiándose, que tuve que valerme por mí misma.
Empecé a rodearme de las personas equivocadas, y, finalmente, mis calificaciones comenzaron a bajar. Afortunadamente, Rylee se había mudado más cerca de donde vivíamos nosotros y empecé a pasar más tiempo con su familia. Su madre me trataba como si fuera su hija también. Me llevó con ella y me compró productos de higiene femenina, explicándome como funcionaba todo.
Mi madre ni siquiera se dio cuenta de que me había venido el período hasta seis meses después. Lo recordaba vívidamente. Estábamos sentados en la mesa con mis abuelos, habían hecho remolacha. Odiaba como sabía, y hacía que mi boca se volviera roja. Cuando mi madre me las puso en el plato y me exigió que me las comiera, me negué. Empecé a ponerme toda emocional en la mesa y mi madre, la última en darse cuenta, me gritó: “Te comportas como una mujer con la regla”. Cuando le grité que en realidad era así, ella se sorprendió. Me llevó a mi habitación y lloró la mitad de la noche, admitiendo que había sido una mala madre por no estar ahí cuando la necesitaba.
Después de eso, ella siempre parecía estar un paso por delante de mis decisiones. Ella era mi fan número uno, y cuando la relación con mi padre disminuyó hasta ser casi inexistente, ella estuvo ahí para recoger los pedazos. Yo la admiraba mucho.
Cuando le expliqué todo eso a Chance, él estuvo allí, tomando mi mano con una sonrisa en su rostro. Me di cuenta de que le gustaba escucharme hablar de mi madre, y ya que sabía que su madre había muerto inesperadamente, sabía que no era el momento adecuado para preguntarle al respecto. Si él quería contarme algo, lo podía hacer en cualquier momento.
Chance y yo guardamos todas las cosas secas y libres de arena en una bolsa y las que habían estado expuestas a la playa en la otra. Me sostuvo la mochila y llevó mis chanclas con una mano, con la otra tomó la mía mientras caminábamos por la playa.
Cada vez que miraba en su dirección, él me sonría, y cada vez que iba a soltar mi mano, él la apretaba más fuerte. No podía evitar sonreírle.
Una vez en el paseo marítimo, dimos una vuelta en busca de un lugar para comer. Chance se volvió más reservado mientras comenzábamos a caminar por un aparcamiento al lado del paseo marítimo. Pasamos un par de coches antes de llegar a una ducha al aire libre que tenía un poco de privacidad. Estaba al aire libre, pero Chance sacó nuestras toallas y las colocó como una cortina improvisada. Me metí dentro y él se quedó en el exterior montando guardia para que pudiera quitarme mi traje de baño y ponerme algo seco y sin arena.
Tan pronto como cerré el grifo, él me estaba entregando mi vestido y la ropa interior. Por alguna razón, eso me pareció más dulce que vergonzoso. Salí de detrás de la cortina improvisada y lo dejé cerrarme el vestido por la espalda. Éste tenía un sujetador incorporado que sostenía mis pechos lo bastante para llevarlo y no quedar en ridículo. Cuando Chance llegó a la parte superior de la cremallera, besó la parte posterior de mi cuello. – Listo hermosa −, susurró.
− ¡Gracias! −, le dije sonriendo.
Me volví mientras él se deslizaba por delante de mí para limpiarse. Al igual que él había hecho por mí, metí la mano en la mochila y localicé su ropa limpia. Cuando el agua terminó de correr, le entregué la ropa seca y esperé a que se vistiera.
Cuando salió con un polo azul y unos pantalones cortos a cuadros me quedé sin aliento. Era tan guapo. Su piel bronceada y sus ojos marrones destacaban con esa camiseta. Me encantaba la forma en que se ajustaba a su pecho.
− Wow, te limpiaste bien. –Bromeé.
− Lo intenté.
Volvió a tomar las mochilas y comenzó a caminar de nuevo en busca de un lugar para comer. Me llevó a un pequeño lugar que no había visto antes. Era el sótano debajo de una tienda de surf. El olor de la salsa marinara llenó mi nariz y de inmediato supe que era un lugar de pizzas. Pequeñas mesas se situaban alrededor de la habitación, pero pocas personas llenaban los asientos. Chance me llevó a un rincón tranquilo, lejos de todos los demás.
Retiró la silla para mí y me ayudó a deslizarme en ella. – Un asiento para la señora.
Le sonreí y lo vi sentarse frente a mí. Me entregó un menú. − ¿Has estado aquí antes?
− Buffy me trajo un par de veces la primera semana que estuvimos aquí. Sus pizzas son las mejores.
Miré el menú y luego lo puse de nuevo sobre la mesa. − ¿Qué tal si compartimos una? − Sugerí.
− Suena bien para mí. –Dijo soltando su menú. Se acercó y me agarró la mano. − ¿Estás teniendo un buen día Hope?
− El mejor.
Me apretó la mano. − Estoy de acuerdo.
El camarero se acercó y pedimos una pizza y dos tés helados. Todas las veces que pensé que no me estaba prestando atención, parecía haberlo hecho. Sabía que me encantaba los champiñones y el té helado sin endulzar.
Jugó con mi mano sobre la mesa, incluso después de que llegaran nuestras bebidas y comida. Sus sonrisas me afectaban, me hacían sentir como si fuera la única persona en la habitación. Me encantaba.
Incluso después de terminar de comer, nos quedamos en la mesa y continuamos hablando. Él compartió historias de cuando su hermana y él eran niños. Habló de una casa del árbol dónde todos los niños subían y que se necesitaba una palabra secreta para entrar. Chance me habló de su perro favorito, Botones, que mordía a todos sus vecinos en el trasero, pero que nunca hizo ningún daño.
Dimos una vuelta por el paseo marítimo de la mano e intercambiando historias. Me consiguió una rana de peluche en el juego de encestar el aro. Se ofreció a guardarla en una de las mochilas, pero yo me negué a soltarlo. Chance incluso consiguió que me montara en la noria con él. Miré hacia abajo a las personas y cómo paseaban por los alrededores. Él me abrazó y besó la parte superior de mi cabeza. Me apoyé en su cuerpo y él me atrajo fuertemente contra su pecho.
Al empezar a caminar de vuelta a su moto, me compró un helado que terminé compartiendo con él. Lo tomó de mis manos y me manchó la nariz con él, para luego limpiarlo a besos.
Siguió haciéndome reír, y no podía recordar la última vez que me había sentido tan feliz durante tanto tiempo. Cuando llegamos a la calle del paseo marítimo donde estaba aparcada la moto, tiró de mí a la playa. Nos quitamos los zapatos y caminamos de la mano por la orilla. Las olas rompían en la distancia y llegaban a nuestros pies mientras seguíamos caminando.
Llegamos a un puesto de salvavidas y subió al interior, instándome a seguirlo. Dejé mis cosas y fui tras él. Me senté en su regazo mientras mirábamos el océano sin fin en el horizonte. Vimos la puesta de sol mientras la brisa fresca del océano soplaba sobre la playa.
Chance mantuvo mi mano sujeta y tiró de ella a sus labios. Envolvió sus brazos a mí alrededor y enredó sus dedos con los míos. Llevé sus brazos hacia mi estrecha cintura, deseando poder estar en este momento para siempre.
Chance
Nunca pensé que fuera a encontrarla. Nunca se me había ocurrido que era lo que siempre había necesitado. Hoy había sido fácil. Estar cerca de ella se sentía natural. Mientras envolvía mis brazos a su alrededor con fuerza, finalmente sentí que no estaba solo. Ella había llenado un vacío que pensé que nunca estaría lleno, o siquiera que quisiera llenarlo. Hasta ahora.
A medida que la noche caía sobre nosotros, quise tener más tiempo. No sabía como iba a poder hacerlo, cómo iba a poder dejarla escapar de mí. Sabía que mis intentos de ignorarla durante el último mes sólo habían sido para ocultar mis verdaderos sentimientos. Ahora, ella sabía lo mucho que la quería. Pero, no entendía cuánto la necesitaba. Necesitaba que me escuchara cuando tenía un mal día, que me abrazara cuando estaba enfadado y me aceptara con todo lo que había sucedido en mi pasado.
Ella no sabía que, mientras estábamos sentados en la silla del socorrista, la abracé porque no quería dejarla ir físicamente. Si hubiera podido quedarme así para siempre, lo habría hecho.
En un bar del paseo marítimo había una banda tocando, y la música llenó el aire con un sonido hermoso.
Hablé antes de poder detenerme, dije sobre su pelo, – Hope, creo que este ha sido el mejor día de mi vida.
Se dio la vuelta y me miró. Sus ojos brillaban con la brillante luna sobre nosotros, apretó lentamente sus labios contra los míos y rozó su lengua contra ellos. Abrí la boca con avidez y acepté su lengua. Hope envolvió sus piernas a mi alrededor y se sentó a horcajadas sobre mí. Deslicé mi mano bajo su vestido y la metí en el interior del elástico de sus bragas. Cuando ella me besó más profundamente, apreté, lo que la hizo empezar a mecerse contra mí.
Le chupé un lado de su barbilla y el lóbulo de la oreja, finalmente lamí un lado de su cuello. Sus manos llegaron hasta mi camisa y comenzó a deslizarlas sobre mis pezones.
Ella me besó y se apartó. Mis ojos se abrieron y ella apoyó su frente en la mía. – Chance, tengo que preguntarte algo. –me susurró.
− Lo que sea. –le contesté mirándole directamente a los ojos.
− Llévame a casa y hazme el amor. Por favor, sólo haz el amor conmigo Chance.
Tiré de su cara a la mía y la besé profundamente. Sin decir una palabra, bajé y la esperé. Agarramos nuestras cosas y fuimos de la mano a la moto.
De camino a casa me abrazó con tanta fuerza, que pensé que estaba intentando exprimirme hasta la muerte. Sin embargo, le di la bienvenida, de hecho, no quería que me dejara ir. Sólo quería conducir lejos, así nunca tuviéramos que separarnos de nuevo.
El viaje a casa pareció durar una eternidad, pero yo sabía que era a causa de su petición. No había nada más en este mundo que quisiera hacer más que hacer el amor con ella Quería besar cada centímetro de su cuerpo, tenerla en mis brazos y satisfacerla hasta que nos derrumbáramos uno en brazos del otro.
Quería darle todo de mí, todo lo que pudiera darle, y luego aún más.
Capítulo 19
CarpeDreams
Hope
Tenía cien mil palabras que quería decirle a Chance. Cien mil razones por las que no podía soportar estar sin él, pero por esa noche, tendría que conformarme con esto.
Una vez que llegamos a casa, pasamos de largo la casa principal. Sin soltarme la mano en ningún momento, me condujo a través del patio hasta la casa de la piscina. Cuando entramos, agarró una botella de agua de la cocina y me llevó a su habitación.
Mi bolso cayó al suelo. Chance me sostuvo la mirada mientras tomaba mi mano y la colocaba sobre su hombro. Comenzando en los dedos, pasó la mano todo el camino por mi brazo hasta el hombro lentamente, luego de nuevo hacia abajo. Se inclinó en mi cuello y abrió la boca para besarme. Podía sentir su cálida lengua deslizándose contra mi piel. Se colocó detrás de mí y ligeramente pasó los dedos de mis hombros hasta los codos, luego retrocedió de nuevo a mis hombros.
Tenía la piel de gallina, pero no quería que terminara.
Deslizó el tirante del vestido a un lado y me besó el hombro. Mi cabeza empezó a caer de nuevo cuando sentí su lengua allí. Mientras el segundo tirante bajaba, sus labios fueron al otro lado. Sus labios encontraron el centro de la espalda, justo donde comenzaba el vestido. Mantuvo los labios allí mientras, lentamente, bajaba la cremallera. Pude sentir mi vestido aflojarse, pero no lo dejó caer. En su lugar, volvió a besarme el hombro, rozó la piel por encima de mi pecho.
Mi respiración era cada vez más rápida, y cada vez que me tocaba, sentía mariposas en las piernas.
− ¿Cómo puedo estar en una habitación contigo y no estar excitado? –Susurró en mi oído mientras agarraba la parte superior del vestido y lentamente tiraba de él hacia abajo, rozando contra mis pezones mientras lo hacía. Sujetó el vestido todo el tiempo mientras lentamente lo sacaba de mi cuerpo. Sus manos encontraron mis tobillos y luego las deslizó hacia arriba hasta ahuecarme el trasero. Pude sentirlo besarme un lado, antes de pasar a mis caderas.
Sus manos se deslizaron más allá de mi cintura, y justo antes de llegar a mis pechos me dio la vuelta. Abrí los ojos para encontrarme directamente con los suyos.
Sus labios rozaron los míos, pero no se detuvo a besarme. En su lugar, se movió contra mí haciéndome jadear. Enterró la cara en mi cabello y empujó su nariz en él. Intenté llegar a su camisa, pero me agarró las dos manos y besó mis nudillos antes de ponérmelas de nuevo a un lado.
Se quitó la camisa. Me lamí los labios mientras miraba su abdomen trabajado. Él me agarró de la cintura y me hizo retroceder hasta que estuve sentada en la cama. Chance se movió entre mis piernas y me presionó para que me tumbara con los pies colgando. Sus labios llegaron a los míos y los mantuvo allí, luego, se puso de pie, mirándome.
Sus ojos estaban llenos de deseo, y cuanto más lo miraba, más rápida se hacía mi respiración. Mi pecho subía y bajaba mientras él se quedaba allí, mirándome. Sus manos fueron a sus pantalones cortos, se los desabrochó lentamente y los dejó caer. De un tirón, sus boxers hicieron lo mismo.
Chance volvió a inclinarse, esta vez subiéndose sobre mí. Me deslicé en la cama hasta que mi cabeza llegó a la cabecera, todo el tiempo sin apartar los ojos de él. Colocó su cuerpo junto al mío y se apoyó en un codo. Trazó círculos alrededor de uno de mis pechos, pero sin llegar a tocarme el pezón. Dejé escapar un suave gemido mientras sus manos imitaban el mismo patrón en el otro pecho.
Se mordió el labio inferior, mientras giraba la palma de la mano a través de uno de mis pezones. La fricción endureciéndolo al instante. Sinceramente, no sabía cuanto más podría aguantar. Sentía que en cualquier momento iba a explotar, pero Chance seguía saboreando cada centímetro de mi cuerpo.
Hice un segundo intento de extender la mano y tocarlo, pero me detuvo con suavidad rozando sus labios contra ella. Cerró los ojos por un momento, y asumí que era para recuperar la compostura. Chance cambió de posición y se inclinó para rozar sus labios contra mi pezón endurecido. Arqueé mi cuerpo hacia su boca, la sensación cada vez más agradablemente insoportable. Finalmente, abrió la boca y deslizó su fabulosa lengua por donde sus labios habían estado. El aire de su respiración jadeante golpeó la humedad y envió más sensaciones de hormigueo al mismo centro de mi placer. Cuando tomó mi pezón en la boca, empecé a balbucear en éxtasis.
Su boca besó mi ombligo y continuó viajando hasta mis muslos. Me sentía como una bomba de relojería y sabía que él sabía exactamente lo que me estaba haciendo. Empujó una de mis rodillas y hundió la boca en uno de mis muslos. Primero pude sentir su lengua, luego pequeños mordiscos mientras sus dientes rozaban la piel sensible.
Estaba segura de lo que iba a suceder, pero en lugar de eso, besó la piel rasurada por encima de ese punto sensible entre las piernas y utilizó su lengua para lamer un camino por mi abdomen hasta llegar a la piel en el centro de mis pechos.
Los labios de Chance finalmente hicieron su camino de regreso a mi cara. Lo besé con entusiasmo; acariciando mi lengua contra la suya. Su mano encontró uno de mis pechos y los masajeó mientras seguía besándome. Moví una de mis piernas por encima de su culo, y finalmente alrededor de su espalda, lo que lo hacía estar situado sobre mí.
Chance se apartó de nuestro beso y me miró directamente a los ojos. De inmediato me di cuenta de que estaban llenos de lágrimas. Extendí la mano por su rostro preguntándome que podría estar mal, pero él, se quedó inmóvil.
Chance
En mis esfuerzo por darle a Hope un poco de realidad, me había perdido. Cada toque, cada beso, llevaba a que mi corazón se rompiera un poco más. No podía hacerle esto. Ella necesitaba saber.
− Chance, ¿Qué está mal? –Me preguntó.
− Hope, creo que no puedo hacer esto. –Confesé.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. − ¡¿Por qué?! ¿Qué he hecho? Por favor, sólo una vez más Chance. Por favor, no me dejes esta noche. No puedo…
Puse mi dedo sobre los labios. − Shhh. No puedo estar contigo sólo esta noche. No quiero dejar de estar contigo nunca. Tú vales el riesgo. No me importa si tenemos que escondernos durante cinco meses. Haré lo que sea necesario, sólo dime que sientes lo mismo. Dime que no me estoy imaginando que lo que hay entre nosotros, es mucho más de lo que hayamos experimentado.
Hope comenzó a sollozar. La puse en mis brazos y nos di la vuelta para que ahora ella estuviera sobre mí. Le besé la parte superior de la cabeza. − Hope, ¿estás bien?
− No te lo estás imaginando Chance. Yo también lo siento. − Anunció mientras las lágrimas caían por sus mejillas.
Tomé su cara entre mis manos y usé mis pulgares para limpiar sus lágrimas. – Vamos a resolver esto nena, te lo prometo. –La miré directamente a los ojos mientras lo decía.
Hope presionó sus labios contra los míos y comenzó a pasar las manos por mi estómago. Le agarré las dos manos y le di la vuelta sobre su espalda. Le levanté ambas manos sobre su cabeza y las sostuve allí con una de las mías mientras que con la otra le trazaba un pezón. Sus ojos observaron mientras lentamente lo tomaba en mi boca y raspaba mis dientes en su contra. Se humedeció los labios y dejó escapar un grito ahogado. Deslicé mis manos entre sus piernas y al instante supe que estaba preparada para mí. Quería probarla, pero ella tenía otros planes.
− Chance, sólo quiero que entres en mí.
Me coloqué sobre ella y me deslicé dentro. Ella arqueó la espalda y empujé profundamente en ella. Sus piernas se apretaron contra mí y su cuerpo se sacudió en sintonía conmigo. Ella estaba mojada para mí, y yo no podía dejar de estar encendido por ella.
− ¿Se siente bien nena? −, le pregunté con mis labios contra los suyos.
− No te detengas. –Respondió.
Sentí sus uñas clavándose en mi espalda y comencé a disfrutar de la corriente, de excitación que me produjo. El interior de Hope comenzó a apretarse a mi alrededor, y sabía que a ella también le estaba pasando. Me seguí moviendo sin querer que ella perdiera su propia liberación. Cuando ella finalmente colapsó, caí encima de ella, intentando recuperar el aliento.
Besé su frente y hundí mi cara en su cuello.
Finalmente, cambiamos de posiciones de manera que su peso estaba sobre mí. Mientras ella se quedaba dormida, le hice cosquillas en la espalda, besando su cabeza de vez en cuando.
La respiración de Hope se volvió lenta, y cuando estuve seguro de que ella estaba dormida, dejé que mis ojos se cerrasen. Hubiese querido que nos quedásemos despiertos toda la noche, pero estábamos agotados. Me pregunté si mi manera de hacerle el amor había sido lo suficientemente bueno para ella. Nunca me habían pedido que hiciera esto, y todo lo que había hecho hacía unos momentos, estaba más allá de las emociones en estado puro.
Antes de quedarme finalmente dormido, la besé una vez más. – Te amo −, le confesé sabiendo que no me escuchaba.
Era la primera vez que decía esas palabras y las entendía realmente. En el pasado había pensado que lo hacía, pero después de sentir lo que Hope me hacía sentir, comprendía que era otra cosa.
No sabía cómo íbamos a hacer que funcionara. Caray, ni siquiera si era posible. Solo sabía que no podía estar lejos de ella. Incluso si teníamos que encontrarnos fuera de la casa una vez a la semana, lo haría.
Quería que ella supiera lo que sentía, y al final, decidí que al día siguiente por la mañana iba a confesarle que me había enamorado de ella. Si todavía me aceptaba y me quería después de que conociera mi pasado, entonces le diría mis verdaderos sentimientos.
Estaba muy nervioso, tenía miedo de que ella se asqueara o me dejara como todo el mundo había hecho. No quería que eso sucediera. Dios, no sabía lo que haría si ella tomaba el mismo camino que mi ex y mis amigos habían tomado. Sin embargo, ella tenía que saberlo. Tenía que entender por qué su padre no nos quería juntos. Necesitaba escuchar la verdad de mí, no de mi hermana o de su padre.
Sentí una lágrima cayendo por mi mejilla. Rogué porque esta no fuera la última vez que la tuviera en mis brazos. Perderla sería el último clavo en mi ataúd. Lo sabía.
La apreté con más fuerza contra mí y finalmente me dormí sabiendo que, por ahora, ella estaba justo donde quería estar.
Capítulo 20
CarpeDreams
Hope
Chance me despertó con besos suaves por todo mi rostro. Abrí los ojos a su cara sonriente, pero empecé a entrar en pánico rápidamente por si mi padre llegaba a casa y nos pillaba.
− Es todavía temprano nena. No te preocupes. Pensé que podríamos ir a la casa principal y pasar el rato allí hasta que lleguen. Oiremos el coche y podemos correr a la cocina o algo así.
Sonreí y envolví mis brazos a su alrededor. − ¿Así que no es sólo un sueño?
− ¿Qué quieres decir?
− ¿Todavía quieres estar conmigo a pesar de que tenemos que escondernos?
Movió un mechón de pelo de mi cara. – Hope, haría cualquier cosa por estar contigo. Me mataría si al menos no intentara hacer que esto funcionase.
No pude evitar soltar una risa débil. Estaba más que emocionada por escucharlo decirme esas palabras. Era todo lo que había deseado durante mucho tiempo.
− ¿Por qué no tomas algo de ropa y te vistes? Cuando hayas terminado podemos salir − sugirió.
Me levanté de un salto y comencé a correr por la habitación buscando mi ropa. Chance sacó una camisa limpia y me la arrojó. Era solo una camiseta blanca y lisa, nadie sabría donde la había conseguido. Ahora bien, si me hubieran visto en la casa con una camisa de Penn State, eso hubiera sido más difícil de explicar.
De todos modos, mi padre no había regresado todavía. Considerando el tiempo que les tomaría regresar de la cabaña aislada, serían, como mínimo, las once antes de que entraran por la puerta.
Chance ya me estaba esperando junto a la piscina cuando salí, me miró y me dio una de sus famosas sonrisas antes de llegar a su lado. Entramos por la parte de atrás de la casa, y como habíamos pensado, no había nadie. Mientras Chance iba a la sala de estar, yo tomé mis cosas y fui a cambiarme de ropa. Cuando volví a la planta baja, Chance tenía una mirada seria en su rostro.
Me quedé inmóvil en mi lugar y empecé a entrar en pánico. El color había abandonado de sus mejillas y su sonrisa había desaparecido. − Siéntate Hope. Antes de que podamos avanzar más allá con lo que sea esto, es necesario que conozcas la verdad sobre mi pasado. Después de explicártelo todo, te dejaré decidir si tenemos un futuro. − Se detuvo por un segundo antes de agarrar mi mano y tirar de mí para que me sentara a su lado. − Sólo necesito que me prometas que vas a escucharlo todo antes de juzgarme.
Asentí con la cabeza y deje escapar un gran y sonoro, − Sí.
Chance se miró las manos, las estaba frotando en sus rodillas como si le estuviera constando hablar conmigo. Me incliné hacia él. – Sea lo que sea, me lo puedes decir Chance.
Miró en mi dirección y comenzó.
− No sé si lo sabes o no, en realidad fui a Penn State con una beca. Me la concedieron por mis notas académicas y por el béisbol. Siempre había asistido a la escuela pública y no lo podía creer cuando los reclutadores se pusieron en contacto conmigo.
Tomé su mano y jugué con ella mientras continuaba.
− Nunca antes había estado lejos de casa, y el primer semestre lo pasé adaptándome. Durante las primeras semanas me saltaba las clases y me quedaba en mi habitación, pero a medida que pasaban las semanas, comencé a hacer amigos. La primera amiga que hice fue una chica llamada Christian. Ella era tan silenciosa como yo y nuestro profesor creyó que íbamos a ser buenos compañeros de estudio.
Levanto su mirada hacia mí.
− Comenzamos a pasar mucho tiempo juntos, incluso cuando no estábamos estudiando. Te juro que era algo completamente platónico. Éramos dos amigos que disfrutaban pasando el rato juntos. Eso es todo lo que era, sobre todo para mí.
Cogió una botella de agua de la mesa y tomó un trago. − Cuando conocí a la que ahora es mi ex, Verónica, nuestra amistad comenzó a disminuir. Mi ex tenía celos de que fuera amigo de una chica, y yo estaba cansado de tener que darle excusas a Christian, en lugar de decirle que iba a dejar de quedar con ella.
− El segundo año comenzó, y mi relación se hizo más seria, pero Christian estaba siempre acercándose e intentando que siguiéramos siendo amigos. Siempre le decía que no, pero ella volvía con otra invitación.
Chance se recostó en el sofá y se quedó mirando la televisión mientras seguía explicándose.
− Mi ex era una perra egoísta. Mirando hacia atrás me doy cuenta de que nunca tuvimos una relación real. Ella sólo quería a alguien a quien vestir, a quién ordenarle y tenerlo a su entera disposición. Las vacaciones de invierno se acercaron rápidamente y aumenté mi tiempo de estudio para los exámenes, mientras mi novia se iba a su casa familiar en los Hamptons, de fiesta con sus amigos ricos.
Se pasó las manos por el pelo y luego se frotó las rodillas de nuevo. – Tuvimos una gran pelea porque no quería ir con ella. Ella me dijo que si no iba, se terminaba, pero yo sabía que no podía ir. Tenía que obtener un cierto promedio académico para mantener mi beca. Tuve que quedarme allí y estudiar. Así que me dejó a través de una serie de brutales mensajes de texto.
− Me tomé mal la noticia y acabé dejando la biblioteca y me fui de fiesta. Christian se enteró casi inmediatamente, llegó al lugar y empezamos a beber. Eso me mantuvo a su alrededor y ella me pidió que fingiéramos que éramos una pareja. Me sentía cómodo en su compañía y el alcohol hizo que pareciera como si fuéramos más que amigos. Pronto, la habitación empezó a dar vueltas y salimos a tomar aire.
− Christian se arrojó sobre mí en el porche de la casa de la fraternidad. Yo no me lo esperaba, y ella estampó su nariz en mi brazo, haciendo que empezara a sangrar por todas partes. Me sentía tan horrible con todo el asunto que insistí en ir a mi habitación para que se limpiara. Te lo juro Hope, me gustaría decir algo más que esto, pero había bebido mucho, tanto que mi cuerpo y mi mente no estaban en el mismo lugar. Subimos a la habitación de la mano y riendo. Ella se pellizcaba la nariz mientras la sangre seguía derramándose.
Chance se puso de pie y comenzó a pasearse por la habitación. – La metí en el baño y la ayudé con la sangre. Empapó una toalla y goteó sobre el lavabo durante al menos diez minutos antes de parar. De todos modos, una vez que se limpió, ella se sentó en la cama a mi lado y me confesó que sentía algo por mí desde hacía más de un año. Ella ya sabía que Verónica había roto conmigo, y creo que pensó que esa era su oportunidad. Ella se inclinó y me besó, yo la dejé. Yo estaba excitado y bebido, y no tienes ni idea de cómo me hubiera gustado que nunca sucediera, pero tuvimos sexo.
− Cuando terminamos, le dije que todavía tenía sentimientos por Verónica y que nadie podía saber lo que habíamos hecho en caso de que volviéramos a estar juntos.
Chance se puso de rodillas delante de mí, agarró mis manos y me miró a los ojos. – Esa fue la última vez que vi a Christian, o que alguien la vio. Sus padres reportaron su desaparición y la policía estuvo preguntando a mí alrededor, convirtiéndome en el principal sospechoso de su desaparición. Dos días más tarde encontraron su cuerpo en una alcantarilla cercana. Ella había sido brutalmente golpeada y abandonada a morir de frío.
Chance enterró la cara entre mis piernas. Comenzó a llorar y le pasé los dedos por el pelo, diciéndole que todo iba a estar bien, pero él siguió hablando.
− La gente le había dicho a la policía que habíamos estado juntos, por lo que consiguieron una orden de registro y entraron en mi habitación, donde encontraron una gran cantidad de sangre y un condón usado con nuestros ADN. Me arrestaron unos días más tarde, cuando tuvieron los informes. Con los relatos de los testigos oculares y los análisis, no fue difícil de que cayeran sobre mí.
− Verónica y su padre regresaron, y él aceptó ser mi abogado si juraba nunca más acercarme a su hija. Al principio, creían que era inocente, pero mientras más evidencias habían, terminé por quedarme con Buffy y mi madre como las únicas que creían en mí.
Empezó a llorar de nuevo y lo mantuve apretado entre mis brazos. Mientras él seguía llorando empezó a hablar de nuevo. − Mi madre tuvo un ataque al corazón una semana después. Murió justo en frente de mí. No hubo nada que pudiera hacer para salvarla. Ella estaba bien Hope. Yo la maté, rompí su corazón y maté a mi madre.
− ¡Oh Chance!, por Dios, no puedes culparte por eso. –Dije intentando conseguir que se calmara.
Finalmente logró calmarse lo suficiente como para hablar de nuevo. − Cuando llegó el momento del juicio, el padre de Verónica se disponía a hacer un acuerdo con el fiscal, pero uno de sus ayudantes encontró una laguna en mi caso y se me absolvió. La prueba había sido contaminada de alguna manera. De todos modos, después de enterrar a mi madre y pagar por el abogado, y después de ser finalmente expulsado de la escuela, tuve que venir a vivir con Buffy. Tu padre nos trasladó aquí y el resto es historia.
Él se levantó y me miró a los ojos. – Hope, te lo juro, nunca le haría daño a una mujer así. Era mi amiga y nunca la hubiera dejado salir si hubiese sabido lo que iba a pasar. ¡Lo juro por Dios!
Lo atraje a mis brazos. − Te creo Chance, te creo.
Él se apartó y tomó mis hombros. − Hay algo más Hope. ¿Recuerdas la noche en que estábamos en el bar? ¿Nuestra primera noche juntos?
Asentí con la cabeza afirmativamente.
− Alguien desapareció del bar esa noche. La policía revisó los registros policiales de todo el país. Vinieron a preguntarme sobre ello. El video me muestra marchándome con una mujer, y la gente dio mi descripción. Al ver mi historial criminal, me buscaron y me dijeron que no saliera de la ciudad.
− Te fuiste conmigo Chance. –Confirmé.
− No lo entiendes Hope. Eres menor de edad, y tu padre ni siquiera sabía que nos habíamos conocido. No podía decir que estaba contigo, ni siquiera si hubiera querido hacerlo.
− No me importa lo que pase, tienes que decirles que estuvimos juntos. Yo soy tu coartada Chance.
Negó con la cabeza. − ¡De ninguna manera! No te voy a involucrar.
Giramos nuestras cabezas hacia la ventana cuando escuchamos el ruido de un coche.
− ¡Están en casa! –Dije entrando en pánico.
Chance me besó. – Voy a la cocina. Corre arriba y no bajes hasta que nos escuches hablando. –Instó.
Sin querer pensar en todo lo que me había dicho, me apresuré a subir las escaleras hacia mi habitación.
Capítulo 21
CarpeDreams
Chance
Decirle la verdad a Hope había sido más fácil de lo que había pensado en un principio. Ella me creyó, y eso significaba mucho. Odiaba tener que enviarla al piso de arriba después de confesarle tanto sobre mí mismo, pero no podíamos arriesgarnos a ser descubiertos. Me dirigí a la cocina y empecé a preparar café. Para el momento en que se abrió la puerta, ya se estaba haciendo y yo estaba apoyado en la encimera.
Primero escuché a Buffy mientras gritaba, − ¡Hola, estamos en casa!
Salí de la cocina y fui al vestíbulo. Buffy estaba sonriendo de oreja a oreja. Ella dejó caer la maleta y me tendió los brazos para que la abrazara. Le di un apretón grande y finalmente la dejé ir mientras Mark entraba en la casa. Estiré la mano y le estreché la suya, todo el tiempo preguntándome si sabría que había dormido con su única hija. ¡Una vez más!
− ¿Dónde está Hope? – Fue lo primero que salió de su boca.
− No tengo idea. Vine a hacer café y los escuché a vosotros entrando. –Le expliqué…mintiendo.
− ¡HOPE! – La llamó Buffy por las escaleras.
Hope bajó las escaleras con unos pantalones de pijama y una sudadera. Se había recogido el pelo, pero parecía que acaba de salir de la cama. – ¡Hey!, no los escuché entrar − anunció.
Nunca miró en mi dirección, y eso era una buena cosa, porque si mis ojos se encontraban con los suyos, ellos iban a saber la verdad de inmediato. Este era un juego peligroso. Estábamos jugando con fuego.
− Tenemos algunas noticias que os implica a los dos. ¿Qué tal si ahora nos reunimos? Quiero hacer un gran desayuno familiar y deciros lo que está pasando. –Sugirió Buffy.
− ¿Puedo tomar una ducha mientras cocinas? –Preguntó Hope.
− Yo puedo ayudarte a cocinar hermanita. –Ofrecí.
Buffy me agarró del brazo y me llevó a la cocina mientras Mark comenzaba a llevar el equipaje al cuarto de lavandería.
− Entonces, ¿cómo fue tu fin de semana hermanito? –Me preguntó mientras sacaba cosas de los armarios y la nevera.
− Estuvo bien. Me quedé por aquí y trabaje un poco en el techo. ¿Qué hay de ti? ¿Qué tal el viaje?
Ella sonrió de oreja a oreja. – ¡Fue fabuloso!, pero hablaremos de ello cuando estemos todos juntos.
− Bueno, ¿debería estar nervioso? –me incliné sobre la encimera. − ¿Me está echando? ¿Va a contratar a un nuevo carpintero? ¿Estoy trabajando demasiado lento? –le pregunté.
− ¡Chance contrólate! –Se echó a reír. –No tiene nada que ver contigo, sólo te afecta indirectamente. Déjate de hacer suposiciones.
Me encogí de hombros y preparé una taza de café mientras ella comenzaba a cocinar. Me fijé que estaba haciendo tostadas francesas. Era algo que mi madre le había enseñado a hacer cuando éramos niños. Ellas las hacían untándole canela y vainilla que hacía que supieran aun mejor. El olor llenó mis pulmones, pero no era el desayuno lo que llenaba mi mente. Era Hope.
Me encontré mirando la puerta de la cocina, esperando a que entrara. Escuché el timbre del teléfono y vi a Mark entrar hablando con uno de sus clientes de una nueva propiedad. Empecé a hacer malabares, o intentar hacer malabares, con unas naranjas mientras esperaba.
Mi hermana rodó sus ojos e hizo un gesto a una pila de platos y cubiertos. Rodé mis ojos y dejé la fruta de nuevo en la canasta. Cuando tomé los platos, me dijo que los dejara en la mesa de afuera, así que me dirigí al patio.
Mientras empezaba a poner la mesa, respiré el champú de Hope y me tomó todo lo que tenía no darme la vuelta y tomarla entre mis brazos. Olía deliciosa y me encontré sintiendo como si la hubiera perdido a pesar de que estábamos a pocos pies de distancias.
Me di la vuelta para mirarla, pero cuando me di cuenta de que ella estaba haciendo lo mismo, me volví a girar. – Concéntrate −, murmuré para mí mismo.
Hope y yo teníamos que ser cuidadosos. No podíamos actuar como si estuviéramos liados, y no podíamos evitarnos el uno al otro. Teníamos que ser cordiales sin revelar nuestro deseo de estar uno cerca del otro. Era más difícil de lo que pensábamos. Cuando la miré, quise fundirme en sus ojos. Ella era impresionante, sus pantalones cortos y camiseta ajustada hacían más en mí de lo que deberían haber hecho.
− ¡Buenos días Chance! – Dijo lo suficientemente alto como para que Buffy la escuchara.
− ¡Hey Hope! ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué hiciste anoche? – le pregunté siguiendo con el engaño.
− No mucho, descargar algo de música nueva para ir a correr. – Anunció, pero cuando se acercó más a mí, añadió. – Pasé el fin de semana con mi novio, y anoche hice el amor apasionadamente hasta que me desmayé en sus brazos. Fue increíble.
Tenía que alejarme de la casa. Tenía la cara roja y me di cuenta de que ella pensaba que era gracioso. – Entonces, ¿cómo es él? –Le pregunté mientras nos sentábamos en la mesa uno frente al otro. Podíamos escuchar a Mark hablar en su oficina, y Buffy estaba ocupada atendiendo el fogón.
Hope jugó con la servilleta doblándola en diferentes direcciones. –Él es amable y atento. Pone las necesidades de todos los demás antes de que las suyas. Tiene un corazón grande, pero lo intenta esconder. Y… lo confundo a cada Oportunidad2 que tengo… – Cambió su tono de voz cuando dijo mi nombre.
− ¡Hope! Cálmate por favor. No sabes lo difícil que estás haciendo esto para mí. – Confesé señalando mi entrepierna.
Se rió. – Tú me lo preguntaste. No puedo evitarlo. De hecho, después de anoche y de esta mañana, me gustaría tirar todo lo que hay fuera de esta mesa y tener un encuentro salvaje.
La miré en estado de shock, pero ella me guiñó un ojo. De inmediato se echó a reír. Fuimos sorprendidos por Buffy llevando dos grandes bandejas de tostadas francesas y embutidos, mientras que Mark la seguía con zumo de naranja y café.
− ¿Qué es tan divertido? − preguntó Mark.
Me quedé inmóvil, pero Hope se hizo cargo. − Me estaba riendo de algo que sucedió ayer. Chance estaba subiendo a una escalera mientras yo iba corriendo. Él debió pensar que estaba bien asegurada en su lugar, pero cuando empezó a subir, se derrumbó. Su cara no tenía precio.
Todos nos echamos a reír, pero yo estaba en estado de shock por mi pequeña princesa que les había dicho una mentira completa sin ni siquiera dudar.
− Hope, ¿te importa ponerte junto a Chance para poder sentarme junto a tu padre? Nos lo pasamos muy bien este fin de semana, creo que no estoy lista para que termine todavía. – Preguntó Buffy.
Hope se puso de pie y se dirigió hacia mi lado. Cuando se sentó en el banco junto a mí, su pierna rozó la mía. Conociendo su estado de ánimo, probablemente lo había hecho intencionadamente. Esto iba a ser mucho más difícil de lo que había imaginado en mi cabeza.
Mi hermana rompió del hilo de mis pensamientos. – Así que, tenemos algo importante que deciros. Mark por qué no les dices.
− Como saben, estoy loco por esta mujer, y después de pensarlo mucho, le he pedido que sea mi esposa. –Confesó Mark.
Hope estaba tomando un sorbo de su zumo de naranja y de inmediato lo escupió. Le di una servilleta. – ¡Lo siento!, supongo que se fue por el camino equivocado. – Dijo mientras limpiaba el desorden.
− ¡Bueno!, creo que ahora vienen las felicitaciones. –Dije mientras le daba la mano a Mark.
Me levanté y le di a mi hermana un gran abrazo. Sabía que ella estaba fuera de sí de la emoción. Por fin empezamos a comer mientras Buffy y Mark hablaban de su fin de semana romántico. Hope y yo seguíamos con nuestras piernas juntas, sabiendo que era lo más cercanos que podíamos estar.
Finalmente, después de un momento de silencio, Buffy soltó, − ¡Esto significa que vosotros serán tío y sobrina! ¿No es totalmente genial?
Esta vez fui yo quien escupió el café. –No creo que debamos etiquetarlo así hermana. Me estás haciendo sentir viejo. Hope tiene dieciséis años o algo así. No es lo suficientemente pequeña como para que me llame tío.
− ¡Casi tengo dieciocho años! –Añadió Hope.
Su padre la miró con curiosidad. – No por otros cinco meses cariño.
− ¡Lo que sea! No me gusta que mi cumpleaños sea el último día del año. Todos mis amigos son mayores de edad y pueden hacer lo que quieran.
− Hope, por favor, no arruines el desayuno. –Declaró Mark.
− Lo siento. Buffy, estoy muy feliz por ti y mi padre. No puedo esperar para ayudarte a planear la boda, si tú me dejas. Ahora, si me disculpan, voy a correr.
Hope se puse de pie y llevó su plato a la casa. Ella no me miró o a su padre.
− Me pregunto que estará pensando. – Dijo él con una sonrisa.
− Probablemente sólo problemas de chicas. – sugirió Buffy.
Me levanté de la mesa. –Tengo que conseguir una nueva brocha de la ferretería. Hope tomó prestada la mía y se olvidó limpiarla. Gracias por el desayuno y felicitaciones. − Dije mientras me dirigía a la cocina.
Corrí a la casa de la piscina, cogí mis llaves y me dirigió al garaje, donde encontré una brocha nueva de la misma marca y me la metí en el bolsillo. Salté en mi moto y salí a buscar a Hope.
Chance2: Juego con su nombre. Chance en ingles significa Oportunidad.
Capítulo 22
CarpeDreams
Hope
Tenía que salir de esta casa. Ni siquiera recuerdo si recogí mi plato de la mesa. La combinación de estar cerca de Chance y escuchar el anuncio de mi padre era demasiado para mí. ¿Cómo iba a pedirle que se casara con él sin ver si yo estaba bien con ello? Sabía que no era mi decisión, pero me podría haber, al menos, hablado de ello. Buffy me gustaba mucho, pero era más como una hermana mayor que una madrastra, y si tenía en cuenta mi relación con Chance, era una mierda completamente.
Quería gritar, pero en vez de eso, corrí tan rápido como mis piernas me dejaron. El sol del verano caía sobre mí, y me había olvidado de llevar algo de beber. Entre las lágrimas y el sudor, estaba teniendo un momento difícil para ver a través de mis ojos húmedos.
Un sonido familiar se escuchó con fuerza en la esquina detrás de mí y ralenticé mi ritmo antes que apareciera a la vista. Chance se detuvo junto a mí y me entregó un casco. Me puse el casco, salté a la moto y salimos del vecindario.
Envolví mis brazos con fuerza alrededor de él. Una de sus manos apretó la mía, y sentí un gran alivio por estar juntos.
Cuando finalmente llegamos a un parque cercano, aparcó la moto. Me bajé y esperé a Chance. Él me tomó entre sus brazos y me besó tiernamente. − ¿Estás bien? – preguntó mientras colocaba su barbilla sobre mi cabeza.
− En realidad no.
Él soltó una breve carcajada. − ¡Eso fue una sorpresa!
− ¿En serio? Ni siquiera sabía cómo reaccionar. Me siento como una idiota por salir corriendo. Tu hermana debe odiarme por arruinar su entusiasmo.
Chance me llevó a un banco y se sentó junto a mí. Me agarró la mano y la sostuvo mientras hablaba. − Buffy va a estar bien. Debería haber sabido que todo esto iba a ser difícil para ti Hope. Acabas de mudarte a la casa después de no haber hablado con tu padre por un largo período de tiempo. De ninguna manera esto iba a ser fácil para ti.
− Bueno, no ayuda que el chico con quien quiero estar vaya a ser mi tío. – Solté.
− Eso no es divertido Hope.
− No es broma. Pensé que me iba a ahogar con el desayuno cuando dijo eso. − Confesé
− Bueno, algo bueno puede salir de todo esto −, anunció.
− ¿Sí? ¿Te importaría compartir conmigo el qué?
− Van a estar tan concentrados en la planificación de la boda que no se darán cuenta de lo locos que estamos el uno por el otro.
Me acerqué y le di un beso en la mejilla. − ¿Estás loco por mí?
− Hope, nunca te hubiera contado sobre mi pasado si no lo estuviera. No sabes cuántas veces he querido que sepas la verdad. − Dijo mientras yacía con la cabeza contra la mía.
Puse una de sus manos en las mías. − Nada de eso fue tu culpa Chance. Tienes que entender eso.
Él asintió con la cabeza e hizo una mueca. − A veces lo hago, pero hay algunos días que no puedo dejar de culparme a mí mismo. Lo peor es que ni siquiera buscaron a otro asesino. Los periódicos siempre hablaban de cómo el verdadero asesino se salió con la suya, refiriéndose a mí. Realmente me destroza saber eso.
− Chance, por favor no lo tomes a mal, pero si no fuera por tu pasado, nunca te habría conocido. Tengo que pensar que algo bueno vino de algo horrible. − Le dije mientras me sonreía y me quedé mirando la mano que aún sostenía.
Se giró más hacia mí y me llevó a su regazo. – No puedo imaginar el no conocerte Hope. Me has hecho recordar lo que es tener un amigo, lo que es amar a alguien.
Sus palabras me sorprendieron, y no fue porque pensara que estaba mintiendo o que no fuera el momento apropiado para decírmelo. No podía creer que lo hubiera dicho. − ¡¿Acabas de decir lo que creo que dijiste?!
Me miró directamente a los ojos y sonrió. − Tal vez
Le devolví la mirada. − Bueno, entonces tal vez me pasa lo mismo.
Me apretó contra él. – Eso suena bien.
− Me gustaría quedarme aquí todo el día. – Le dije.
− Si, bueno, yo no puedo quedarme mucho más. Le dije a tu padre que iba a comprar una brocha a la ferretería. –Me explicó Chance.
Me enderecé y lo miré. – Será mejor que vayas hacia allí entonces.
Se rió y cogió algo de su bolsillo trasero. –Me sorprende que no lo sintieras cuando estabas en la moto detrás de mí. –En su mano había una brocha en su envoltura.
Rompí a reír, incapaz de controlar mi sorpresa ante su pensamiento rápido. – ¡Wow!, que rápido pensaste.
− No fue nada en comparación con tu historia sobre la escalera −, añadió.
Me incliné y le di un beso ligero, cuando él comenzó a devolvérmelo, se convirtió en mucho más. Le pasé las manos por la cara y lo sostuve mientras su boca encontraba la mía de nuevo. Cuando se apartó, los dos estábamos sin aliento. –No sé cuánto tiempo puedo estar sin tocarte. − Confesé.
− No tendrás que esperar mucho tiempo Hope. –Me prometió Chance.
Nos abrazamos durante unos minutos más antes de subir de nuevo a la moto y volver a nuestro barrio. Le prometí que iba a mantener mi mente abierta sobre mi padre y su próxima boda con Buffy.
Realmente quería que fueran felices, pero temía tener que darle la noticia a mi madre. Ella había pasado por mucho últimamente. Primero había muerto mi abuelo, y ahora mi abuela había tenido que ser llevada a una residencia. Además, ella había perdido su trabajo y tuvo que vender la casa. Esto la iba a aplastar.
No se me ocurría como darle la noticia, pero conociendo a Buffy como lo hacía, sabía que ella lo anunciaría en todos los periódicos. Demonios, ella probablemente ya había llamado para programar una sesión de fotos de compromiso.
Ya podía imaginármelo. Ella y mi padre abrazados, mientras que Chance y yo estábamos de pie detrás de ellos mirándonos con ojos tiernos el uno al otro. Eso sería fantástico.
Apreté mis brazos alrededor de Chance aún más. Nuestro tiempo a solas casi había terminado y no estaba dispuesta a dejarlo ir.
Cuando por fin se detuvo, me dio un beso rápido y se alejó. Podríamos ser atrapados de esta manera, así que lo comprendía completamente. Mientras el se alejaba conduciendo, sentí como una parte de mí se perdía. Me dolía el corazón, y corrí tan rápido como pude para volver a mí casa y poder verlo de nuevo.
Cuando llegué a una calle de mi casa, decidí ir más despacio. No quería llegar poco después de Chance, así que caminé el resto del camino. Finalmente, recorrí el camino de la entrada y me encontré a mi padre hablando con Chance. Cuando se alejaron, mi padre le dio unas palmaditas en el hombro. No tenía ni idea de que iba la charla, pero no podía dejar de sentirme culpable.
Chance ya había comenzado a pintar las persianas de madera de la parte delantera de la casa. Verlo con una brocha me recordó el sábado pasado. Me hubiera gustado que estuviéramos solos de nuevo con un par de brochas y rodillos.
Chance me miró y me hizo un gesto, antes de darse vuelta la vuelta y empezar a trabajar. Mi padre volvió a salir de la casa con su maletín. Se acercó a donde yo estaba y me atrajo en un abrazo. – Siento haberte tomado por sorpresa esta mañana cariño. No era nuestra intención molestarte.
− Está bien papá. Me acababa de despertar y no estaba preparada para escuchar ninguna noticia todavía. Me siento mejor después de correr.
Sonrió. − Bueno, me alegro de oír eso. Escucha, tengo que salir corriendo a mostrar algo de la propiedad comercial a un inversor. No sé cuánto tiempo voy a estar fuera, pero Buffy estaba esperando que tú y Chance quisieran ver algunas películas después. Por favor, intenta ser amable con ella.
− En realidad, papá, me encantará pasar tiempo con ella. Buena suerte con los inversores. − Dije mientras corría a la casa.
No vi a Buffy cuando entré, así que me apuré y me dirigí a mi habitación. Después de recoger algo de ropa limpia, entré al cuarto de baño. Cuando abrí el grifo, escuché a alguien llamándome. Me acerqué primero a la puerta, pero no había nadie. Me di la vuelta y vi a Chance junto a la ventana.
La abrí. − ¿Qué estás haciendo?
Él sonrió mostrando sus dientes perfectos. − Estoy intentando trabajar, pero cuando vi lo que estabas haciendo, no quería que te asustases si me veías mirando.
− Ya sabes que eso es ilegal. –Bromeé.
− Puedes esposarme Hope. Ni siquiera me resistiré. –Admitió.
Me estiré y rocé sus labios. – No me tientes Chance.
− ¿Así que me estás dando permiso para mirar? – preguntó.
− ¿Qué crees? –Dije empezando a tirar de mi camisa. Me aparté de la ventana y me deslicé lentamente los pantalones cortos hacia abajo. Cuando me levanté, él estaba sonriendo, pero alejándose de la ventana.
− Eso es tan malo… − Dijo volviendo a pintar.
Me tomé mi tiempo en la ducha, y no porque quisiera burlarme de Chance. Estaba medio tentada a tirar de él hacia adentro. Sólo quería dejar correr el agua por mi cara y relajarme. Cuando salí, no vi a Chance por ningún lugar. Posiblemente hubiera ido a darse una de sus famosas duchas frías de las que me había hablado.
Me envolví en una toalla y comencé a vestirme lentamente. Cuando terminé de aplicarme la loción en las piernas, me dirigí a mi habitación. Después de cinco minutos, alguien llamó a mi puerta. – Adelante −, dije.
Buffy entró y se sentó a mi lado en la cama. – Hey, ¿podemos hablar? –me preguntó.
− Por supuesto.
− Me siento como una idiota por como fueron las cosas esta mañana. Estaba tan emocionada que no tuve en cuenta lo difícil que podía ser para ti. Lo siento Hope. De verdad que te quiero como a una hermana y no quiero perder eso por casarme con tu padre. Sé que suena complicado, pero es la verdad.
− Buffy, me siento de la misma manera. Yo también lo siento. Debería haber sido más comprensiva. Tú amas a mi padre y él te ama a ti. Deberían poder hacer lo que quieran.
Apoyó la cabeza en mi hombro. − ¿Así que estamos bien?
− Por supuesto. – Le dije.
Ella echó sus brazos a mí alrededor y gritó como si estuviera describiendo a un enamorado en el instituto.
− Bueno, estaba pensando que tal vez quieras ver una película conmigo y con Chance. Tu padre va a volver a casa tarde, ya sabes cómo son esas reuniones con inversionistas. Ellos siempre terminan en algún club de golf o bar.
Sonreí. – Eso estaría genial. – Aunque estaría mejor si sólo fuéramos Chance y yo.
Capítulo 23
CarpeDreams
Chance
Mark me llevó a un lado y me preguntó si alguien había entrado en la casa mientras él y Buffy no estaban. Le aseguré que nadie lo había hecho. No era mentira.
Nosotros decidimos entrar en este caos y ahora no había vuelta atrás, pero no había otro lugar donde quisiera estar. Hope ahora era plenamente consciente de mis sentimientos, y ella no me dejaría detener las cosas incluso si yo quisiera.
Mi hermana tuvo la brillante idea de tener una noche de cine, y yo la hubiera evitado de no ser por el hecho de que Hope iba a estar allí. Mi hermana tenía el problema de conseguir las peores películas femeninas que jamás se han hecho. Por lo general, me quedaba dormido después de los primeros veinte minutos, igual que mi hermana. Terminábamos necesitando días para terminarla, o más bien ella lo necesitaba.
Terminé de pintar las persianas de la parte delantera y trasera de la casa y me dirigí a la casa de la piscina para tomar una ducha. Supuse que mi hermana pediría una pizza y simplemente vegetaríamos durante toda la noche. Hope no tenía ni idea de lo que le esperaba.
Cuando estuve todo limpio, me acerqué a la casa principal. Llamé a mi hermana, pero ella no estaba por ningún lado. Me acerqué a la habitación de Hope pensando que podría estar ahí. Hope estaba sentada frente a su ordenador con unos auriculares puestos, me acerqué a ella y besé su nuca.
Saltó antes de darse la vuelta y tirar de mí a un abrazo.
− ¿Dónde está Buff?
− Salió a comprar y a conseguir las películas. – Explicó Hope.
− ¿Así que estamos solos? –le pregunté con curiosidad.
Hope pegó sus suaves labios contra los míos. – Me estaba preparando para ir a visitarte, pero tenía que esperar hasta que, al menos, ella saliera del camino de entrada.
− ¿Qué ibas a hacer cuando me encontraras? −, le pregunté aunque ya sabía la respuesta.
− ¿Qué es lo que quieres hacer Chance? –Me preguntó antes de morderse el labio.
− Tengo un millón de cosas que me gustaría hacer contigo, pero para empezar, creo que necesitamos hacer esto. – Le dije inclinándome y presionando mis labios contra los suyos. Ella agarró el cuello de mi camiseta y me acercó más a su cara. Sus labios bajaron por mi cuello y me mordió, luego pasó la lengua por la marca del mordisco.
− Hueles tan bien Chance. −Confesó.
Empezamos a quitarnos la ropa tan rápido como nos era posible. − ¿Y si alguien viene a la casa? – Le pregunté entre besos.
− Sólo debemos darnos prisa. – Dijo Hope mientras me empujaba sobre la cama.
Pasó las manos por mis muslos y besó mi ombligo, su lengua subió un camino hasta uno de mis pezones. Ella lo agarró con los dientes y tiró de él poco a poco. − ¡Oh Dios mío!
Pasó la lengua de un lado a otro mientras me miraba observarla. Se subió a horcajadas sobre mí, su lengua encontró la mía y jugó con ella, burlándose de mí con la suya. No teníamos tiempo para una pasión lenta, teníamos que darnos prisa para que no nos atraparan.
Hope descendió y me agarró con fuerza el eje, guiándolo al lugar correcto. Levantó su cuerpo y me deslizó dentro de ella. Al principio se balanceó lentamente, pero pronto cogió el ritmo. Colocó las manos en mi pecho para equilibrarse y movió sus caderas hacia atrás y hacia adelante. Eso, combinado con el hecho de que sus pechos desnudos estaban rebotando frente a mí, me hizo llegar al orgasmo mucho más rápido que otras veces. Le agarré el culo con las manos y la obligué a quedarse quieta mientras mi cuerpo se sacudía en éxtasis.
Hope inclinó su cara hacia mí y me besó lentamente. Envolví mis brazos a su alrededor y la sostuve cerca mío. Después de unos minutos, estuvimos de acuerdo en que teníamos que vestirnos antes de que Buffy regresara. El supermercado estaba a tan solo diez minutos de distancia y el videoclub estaba a la derecha del supermercado. Dependiendo de lo que Buffy necesitara, ella ya podría estar regresando.
Hope y yo agarramos la ropa y comenzamos a vestirnos. Me fije en la cajita de las píldoras del control de natalidad en su armario y no pude evitar tomarlas. – Por favor, asegúrate de tomarla todos los días. Ya tenemos un montón de problemas.
− Nunca lo olvido Chance, no tienes que preocuparte por eso − dijo mientras me besaba una vez más.
Después de mirar rápidamente por la ventana, Hope y yo caminamos de la mano hacia la sala de estar. Ella encendió la televisión mientras yo iba a la cocina y tomaba unos tés helados, regresé a su lado y me senté en el sofá muy cerca de ella. Cuando sentimos a Buffy llegando, nos separamos y actuamos como si nos sorprendiera verla de regreso tan pronto.
− ¡Oh, genial, ya están aquí! ¡Estoy muy emocionada! –Dijo Buffy cuando entró en la habitación. – Traje dos películas y palomitas con extra de mantequilla.
Agarré las películas y rodé los ojos mientras las miraba. ¿Quién escribía estas cosas tan cursis? Hope me miró y rodé los ojos, sosteniendo lo que sería una pesadilla para mí.
Buffy regresó corriendo a la habitación. – Me olvidé de darte una película – Dijo y me entregó una película con la que inmediatamente sonreí. Me había conseguido una película de terror, aunque ella las odiaba.
Ella puso los ojos en blanco. − Sé que las odio, pero pensé que nos podríamos sentar en el mismo sofá y tu nos protegerías a Hope y a mí. Ya sabes, tienes dos hombros tras los cuales escondernos. –dijo mi hermana.
Con una gran sonrisa en mi cara, me acerqué y puse la película. Me senté junto a Hope y me apoyé en ella. − ¿Te gustan las películas de miedo?
− En realidad sí. – Susurró.
− ¡Maldición Hope! Esperaba que pudieras esconderte en mi hombro.
Ella me devolvió la sonrisa. – Oh, eso se puede arreglar.
Buffy volvió a la sala con un bol gigante palomitas. Apagamos las luces y nos sentamos en el sofá, listos para ver la película. A la mitad de la misma, Hope cogió una manta y la envolvió a su alrededor. Deslicé mi mano y la metí bajo la manta sin que fuera obvio para mi hermana. Allí me encontré con los dedos de Hope esperando que se los sostuviera.
Buffy se quedó dormida, mientras Hope y yo seguíamos viendo la película. Su mano nunca dejó la mía, me encontré cómodo pudiendo hacer cosas tan mundanas con ella. Ella era muy especial para mí, y no podía dejar de amar el hecho de que le gustaran las películas de terror.
Cuando la película terminó, me acerqué a Hope. – Esto es lo que yo llamo una buena noche. −Susurré.
Ella levantó su barbilla y acarició sus labios sobre los míos. – Estuvo bien.
− ¿Vamos a la cocina? –Le pregunté en un tono tranquilo.
Ella asintió y me siguió hacia allí, con nuestros vasos en las manos. Me agaché y besé sus labios. Le froté el labio inferior. – Nos vemos por la mañana nena. – Dije mientras me dirigía a mi casa.
Me mató hacerlo.
Salí por la puerta y tomé el paquete de cigarros. Si no podía estar esa noche con Hope, iba a tener mi primer cigarrillo del día. Me desnudé en la sala de estar quedándome sólo con los boxers y me dirigí a la mesa de picnic, dónde Hope me había seducido hacía apenas unos días, y encendí uno. El humo me llenó los pulmones, y me di cuenta de lo solo que estaba. Era increíble cómo en tan sólo unas semanas había llegado a amar tanto a alguien que no quería estar lejos de ella.
Finalmente, después de tanto tiempo pensando que mi vida había terminado, ella estaba ahí, dándome ganas de volver a vivir. Ella no tenía ni idea de lo agradecido que estaba con ella.
Estaba el enorme problema de su padre advirtiéndome de que me alejara de su hija, y el hecho de que los policías locales estaban tras de mí esperando una coartada que no les podía dar.
Sé que Hope quería decir la verdad, pero no podía dejar que hiciera eso. Si ella le decía a la policía que habíamos estado juntos dejaría de tener problemas con ellos, pero tendría que lidiar con Mark. Era una situación de perder-perder.
Terminé mi cigarrillo y lo puse en una de las nuevas macetas de mi hermana. Tendría que acordarme de quitarlo por la mañana para que ella nunca supiera que lo había hecho.
Fui a la casa de la piscina e intenté encontrar algo que ver en la televisión, pero mi mente estaba en otra parte. No podía dejar de pensar en Hope. Me preguntaba que estaría haciendo y si también estaría pensando en mí.
Finalmente, me dirigí a mi cuarto y me acosté en la cama. Me estaba preparando para jugar en internet con el móvil cuando recibí un mensaje.
Era de un número desconocido, pero sólo había una persona de quién podría ser.
Hope
No podía soportar estar en mi habitación, así que bajé y busqué el número de Chance en la oficina de mi padre. Estaba tan emocionada que comencé a escribirle un mensaje antes de entrar en mi habitación.
Ya te echo de menos ~ Hope
Miré el teléfono y al no obtener respuesta me pregunté si Chance estaría despierto, o si éste seguía siendo su número. Agarré la rana de peluche que me había ganado en el paseo marítimo y la abracé.
Finalmente mi teléfono vibró.
¡Yo también! ~ C
Una gran sonrisa se dibujó en mi rostro.
Así que, ¿Cómo estás vestido? ~ Hope
Un par de pantalones de tela escocesa. Una camisa hawaiana abotonada hasta arriba y unos calcetines de rombo. ~ C
Lol. Apuesto a que se ve caliente en ti. ~ Hope
No puedo dormir. Hay algo mal en mi cama. ~ C
¿Qué? ¿La rompiste? ~ Hope
Que tú no estás en ella nena. ~ C
Sostuve el teléfono contra mi pecho y me eché a reír.
¿Qué harías si fuera? ~ Hope
Te sostendría durante toda la noche. ~ C
: ) ~ Hope
<3 Buenas noches nena ~ C
<3 Buenas noches ~ Hope
Me hubiera gustado poder hablar con él toda la noche, pero necesitaba descansar. Había sido un día emocionante para mí. Abracé mi rana de peluche y finalmente me quedé dormida.
Capítulo 24
CarpeDreams
Hope
Cuando me desperté, Buffy estaba sentada en el borde de mi cama. Ni siquiera tenía que abrir los ojos para saber que era ella, la parte superior de su pijama era de un rojo tan brillante que quemaba a la vista.
− Oh, hey Buff, ¿qué pasa? −, le pregunté.
− Siento venir a tu habitación tan temprano. En realidad tengo que hablar de algo contigo. –Explicó.
Intenté concentrarme y escuchar, pero yo no era una persona muy madrugadora. – Bien, ¿es sobre la boda?
− No, en realidad es de mi hermano. − Dijo.
Sus ojos estaban fijos en los míos, y yo no sabía qué hacer. Si cambiaba mi expresión, ella sabría que estaba ocultando algo. Me quedé tan tranquila como pude. − ¿Qué pasa con él?
− Bueno, me preguntaba si lo has visto con alguien, especialmente cuando hemos estado fuera. – me preguntó.
− Oh, um... no, no lo vi con nadie.
− Hope, me puedes contar si él te pidió que no me lo digas. Sé que él ha estado viendo a alguien. Está actuando diferente, y hace unas semanas lo encontré desnudo en su cama, después de haber dejado un bar al que habíamos ido. Conozco a mi hermano, él no duerme sin ropa. − Sonaba muy convencida.
− Te juro que no lo vi con nadie el fin de semana o cualquier otro momento.
Ella me dio una sonrisa rápida. − Mierda. ¿Alguna vez saliste y te alojaste en otro lugar durante la noche?
Negué con la cabeza. − ¡No! Lo vi todos los días por lo menos un par de veces. Si él fue a alguna parte, no me di cuenta.
Buffy se puso de pie y se dirigió hacia la puerta. – Supongo que valía la pena intentarlo. No quiere hablar conmigo al respecto. Tal vez sea mi imaginación. – Comenzó a salir de la habitación. – Siento haberte despertado. Quería hacer esto sin tu padre o Chance alrededor.
− Está bien. Te veré abajo.
Bueno, esto era muy malo. Agarré el móvil y le mandé un mensaje a Chance.
Buffy me preguntó si te vi con alguien durante su ausencia. Mencionó la mañana que te encontró desnudo cuando me escondí en la ducha. No le dije nada. Sólo quería que lo supieras. ~ Hope
Wow ¿ella no se dará por vencida? ¡Gracias! Nos vemos después nena. ~ C
¡Por supuesto! ~ Hope
Salí de la cama y me vestí. Hoy iba a visitar a mi madre. No la había visto en las últimas semanas y quería informarle sobre los planes de mi padre. Tal vez no debería ser yo quién le dijera, pero me mataría si se enterase por otra persona. Me puse unos pantalones cortos de chándal y la camiseta blanca que olía a Chance. Fui al baño, me lavé y finalmente me dirigí escaleras abajo. Buffy estaba haciendo lo que parecía ser Yoga. Mi padre estaba en su oficina hablando por teléfono.
Por último, Chance llegó a la cocina mientras yo abría la nevera.
Sentí la caricia de su mano sobre mi trasero. – Buenos días hermosa.
−Hola tú.
Él se estaba comiendo un plátano y no podía dejar de mirar sus labios mientras lo hacía. − ¿Qué vas a hacer hoy?
− Voy a ir a ver a mi madre. Ha pasado bastante tiempo, y necesito salir de esta casa.
Chance sabía que no era algo personal, y esperaba que así se lo tomara.
− Supongo que le vas a soltar la noticia. –Asumió Chance.
− Ese es el plan.
Escuché a mi padre entrando en la habitación. − ¿Cuál es el plan? −, preguntó.
− Yo, um, hoy voy a almorzar con mi madre.
− Hope, está bien. Eso está bien, ella necesita saberlo. – Me apretó el hombro. – No te preocupes cariño. Sé que tenías que decírselo antes o después.
− Gracias papá. Es sólo que no quiero que lo escuche de cualquier otra persona. –Dije pasando entre él y Chance y dirigiéndome hacia mi coche.
No podía permanecer en la casa con cualquiera de ellos. Estar cerca de Chance y no poder tocarlo me hacía desearlo más. Mi padre nos mantenía apartados, o eso pensaba él. Lo último que quería era que Chance tuviera que mudarse. Si no lo pudiera ver, me volvería loca.
Una vez que comencé a conducir hacia la casa de mi abuelo, me di cuenta de que no estaba preparada para enfrentarme a mi madre con la información que tenía sobre mi padre y Buffy.
Mi madre iba a enloquecer. No porque siguiera enamorada de él, de hecho, lo odiaba. Creo que se sentiría herida y probablemente celosa. Ella lo había perdido todo, mientras él vivía por todo lo alto, siendo ahora más rico de lo que lo era cuando estaban juntos.
Entré en la calzada detrás del coche de mi madre y respiré hondo. Iba a ser un día largo. De repente, quise volver a estar en la casa de la piscina, en los brazos de Chance.
Chance
Mi hermana estaba a mí alrededor intentando averiguar con quién estaba involucrado. No podía enfadarme con ella, sabía que estaba cuidando de mí. El problema era que no estaba seguro de que tan profundo iba a buscar. Tenía que empezar a ser más cuidadoso sobre estar cerca de Hope. Si Buffy sospechara que era ella, se volvería loca.
Por mucho que me preocupara por Hope, tenía que pensar a lo grande. En pocos meses ella tendría dieciocho y podría tomar sus propias decisiones sobre con quién quería estar. Yo era plenamente consciente de que ella quería estar conmigo, pero me pregunte si no sería mejor que simplemente esperáramos hasta entonces. Si lo hiciéramos, no nos meteríamos en problemas.
Encendí un cigarro y vi a mi hermana haciendo algunos ejercicios ridículos. – Te ves ridícula. ¿Se supone que eso te hace bajar de peso?
Buffy me lanzó una mirada asesina. − ¿Cuál es tu problema? − Preguntó ella.
− Sólo estaba bromeando. Relájate. ¿Qué vas a hacer hoy?
− Voy a terminar de ver la película y luego devolverla. Creo que hoy Mark tiene algunos invitados para hablar de negocios. ¿Crees que puedes encontrar otro lugar para cenar esta noche? ¿Tal vez con tu nuevo amorcito o algo así? – preguntó Buffy.
− Estás intentando encontrar algo que no existe Buff. – Intenté explicarle.
− Chance, eres mi hermano y te quiero, pero sé que estás viendo a alguien. Has tenido esa chispa en los ojos desde la mañana en que te encontré durmiendo desnudo.
Rodé los ojos. – Estás loca Buff.
Dejó de estirar y se acercó a mí. Tenía las manos en las caderas y los ojos entrecerrados, como si estuviera intentando leerme la mente. − No, no lo estoy, pero tu lo estás si crees que vas a poder esconderla de mí mucho tiempo. ¿Cuál es el problema? ¿Es fea o algo así?
Me di la vuelta y comencé a alejarme de ella. – No tengo tiempo para esto Buff.
− Teniendo en cuenta que soy algo así como tu jefa, yo diría que tienes todo el tiempo del mundo. Ahora dime la verdad, ¿por qué estás escondiendo esta relación de mí? ¿Está casada o algo así? – Siguió empujando.
− ¡Jesucristo Buffy!, por favor, déjalo ya. –La miré directamente a los ojos. − Fue una cosa de una vez ¿de acuerdo?
Fui un idiota.
− ¿Entonces por qué no podías decírmelo? – me preguntó.
−Porque no había nada que contar. Cogí a alguien en un bar y la llevé a casa conmigo. Nos lo pasamos muy bien y luego se fue. Eso es todo −, le expliqué.
− ¿Era la mujer que desapareció? –Preguntó Buffy.
− ¡Por supuesto que no! Nunca vi a esa mujer. Además, por las fotos del periódico parecía que tenía más de cuarenta años. ¿Por qué iba a traer a esa vieja conmigo Buff? Por favor, di que me crees.
Ella me agarró del brazo y tiró de mí para sentarme a su lado. − Siempre he creído en ti Chance, pero también se que estás actuando diferente. De repente te ves… no sé, como más feliz. No entiendo como una aventura de una sola noche puede hacer eso.
La miré directamente a los ojos. – Buscaré un lugar para cenar esta noche, y cuando vuelva me quedaré en la casa de la piscina. Realmente no es un gran problema.
Me levanté y me alejé de Buffy, mis nervios ahora estaban disparados. Entré, me cambié de ropa, subí a la moto y me dirigí al bar más cercano que estuviera abierto a las once de la mañana de un Martes.
El bar estaba vacío, tal como yo quería que estuviera. Saqué mi licencia y la deslicé por la barra antes de pedir mi primera cerveza.
− ¿Mal día chico? −, preguntó el camarero.
− Mala vida. –Contesté mientras le daba el dinero de la cerveza.
Una voz de mujer dijo algo justo antes de caer a mi lado. − ¿Me has oído? –preguntó.
− No. Lo siento.
− Te dije que mi nombre es Chelsea. –repitió.
− Chance, mi nombre es Chance. –Solté.
La mujer giró una pajita alrededor de su copa mientras me miraba de arriba abajo. – Me encantaría tener una Oportunidad contigo. –me dijo.
Tragué saliva. – No, realmente no te gustaría.
− No estoy de acuerdo. De hecho, estoy segura de que tú y yo podríamos encontrar algo mejor que hacer que estar aquí en un bar durante todo el día ahogando nuestras penas. ¿Qué te parece?
Le di una media sonrisa. Estaba bien constituida y tenía el pelo largo y rubio. Llevaba unos jeans cortos y una camisa deshilachada en la parte inferior, dejando al descubierto su ombligo. Sacó un trozo de hielo de su vaso y se lo pasó por los labios antes de meterlo en su boca.
− Gracias por la oferta, pero no puedo. −Admití.
− ¿No puedes o no quieres? Porque en mi libro eso son dos cosas diferentes. – Me preguntó mientras colocaba una mano en mi muslo.
Tomé su mano y la saqué de mi pierna. – Soy gay. – Le solté.
− ¡Bueno!, eso es algo por lo que llorar.
− Supongo que tenemos que pasar el rato aquí. – Le dije, a pesar de que quería reventar a carcajadas. No podía creer que le hubiera dicho eso. Tampoco podía creer que estuviera pasando de tener sexo sin compromiso con esta chica, pero lo estaba haciendo. Ella podía ser muy atractiva, pero no se podía comparar con Hope. Era inútil intentar hacer que mis sentimientos por ella se fueran. No iba a pasar, y yo no iba a ser ese hombre que se acuesta con una persona para olvidarse de otra.
Para el resto de la tarde tenía planeado sentarme en este bar, solo.
Capítulo 25
CarpeDreams
Hope
Después de notar el gran cartel de venta en el patio, me acerqué a la puerta de entrada de la casa de mi abuelo y respiré hondo. Tenía miedo de enfrentarme a mi madre y romperle el corazón. Creo que era la cosa más difícil que había tenido que hacer. Me mantuve firme y abrí la puerta.
− ¡Aquí cariño! –Gritó mi madre desde la cocina.
Caminé hacia la parte trasera de la casa para encontrar a mi madre lavando los platos. Cuando me di cuenta de cuántos platos había en el escurridor, tuve que preguntar. − ¿Hay alguien más?
− ¿Qué quieres decir cariño?
Al darme cuenta de lo que iba a decir cuando era obvio que yo tenía mis propias cosas, lo dejé estar. – Nada, no importa. – Le dije. Me acerqué y le di un fuerte abrazo.
− Te ves hermosa Hope. ¿Te has hecho algo diferente? Estás brillante. – Se fijó mi madre.
Yo sabía por qué estaba radiante. Caray, probablemente estaba irradiando felicidad. – Nada nuevo. Sólo he estado acomodándome con papá.
− Bien, te ves fantástica, ¿Qué has estado haciendo? – me preguntó.
− En realidad nada. Me gusta correr por la mañana. El barrio es muy tranquilo. Pinté mi habitación. He estado leyendo un poco y nadando un montón. – Admití.
Mi madre volvió a prestar atención a los platos sucios. − ¿Has visto a Rylee últimamente?
¡Oh mierda! No sabía si había hablado con los padres de Rylee. Esto era horrible. − Sí, la vi el otro día. Fuimos a la playa.
− Su madre me dijo que ella ha estado pasando mucho tiempo contigo en la nueva casa. Dijo que prácticamente está viviendo allí. ¿Tu padre y la, lo que sea, tiene algún problema con eso? –Me preguntó mi madre mientras se secaba las manos con el paño de cocina.
− Um, no, papá trabaja mucho y a Buffy no le importa. −Mentí.
− Todavía no puedo creer que tu padre esté liado con alguien llamado Buffy.
− En realidad su verdadero nombre es Matilda. Su madre le puso el nombre por su abuela muerta. –Eso era algo que Chance me había dicho una noche, durante una de nuestras conversaciones de almohadas.
Mi madre calmó su tono. − Bueno, creo que Buffy es mejor que ese. Así que... ¿Como es ella?
Me encogí de hombros. – Ella es realmente agradable. Mantiene a papá a raya. Cocina muy bien, su hermano me dijo que fue a la escuela de cocina después de graduarse, pero que nunca terminó la carrera.
Me di cuenta de lo que había dicho demasiado tarde. − ¿Su hermano?
− Se llama Chance. Vive en la casa de la piscina. – Confesé.
− No sabía nada de eso. ¿Es tan mayor como su hermana? – pregunto.
¡Mierda!
− No, él tiene veinte y algo, creo. En verdad nunca le he preguntado. Él trabaja en la casa. Sólo lo veo de pasada y en las comidas. – Wow, otra mentira.
− ¿Es guapo? ¿Mi niña tiene un enamoramiento con un hombre mayor? − bromeó.
Si ella supiera...
− No mamá. Geesh. − Dije a la defensiva.
− Bueno, sólo espero que tu padre haya tenido el sentido común de decirle lo joven que eres. No me gustaría que se pusiera a mirar por tu ventana como un mirón.
Rodé los ojos. – Entonces, ¿cómo has estado? – Le pregunté intentando cambiar de tema.
Mi madre me llevó a la sala de estar. Me fijé en el montón de cajas alrededor de la habitación.
− Ha estado agitado. Con el trabajo y el embalaje de las cosas no he tenido tiempo para hacer mucho más. Hay algo que quiero contarte antes de que te enteres por alguien más.
− Creo que ya sé lo que quieres decir − confesé.
Ella parecía sorprendida. − Oh, cariño, no quería que te enterases de esta manera. Quería decírtelo yo, pero no he tenido tiempo. ¿Así que estás de acuerdo con esto?
−Sí, me sorprendió, pero creo que está bien, siempre y cuando él sea feliz a mi no tiene que importarme ¿verdad?
Mi madre parecía completamente confundida. − Cariño ¿Quién es ÉL?
− Papá. ¿No es eso de lo que me estás hablando? −, le pregunté.
− ¡No! ¿Tienes algo que contarme sobre él?
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
− Bueno, no quería hacerlo de esta manera, pero él y Buffy están comprometidos.
Se paso las manos por la cara antes de mirarme. Tenía los ojos apretados y el ceño fruncido. – Por el amor de… eso. Dios. Mierda. ¡Hijo. De. Puta! ¿Cómo puede casarse con la primera zorra que encontró? Bueno, espero que se lleve todo lo que él tiene, le servirá de lección.
Negué con la cabeza y hundí mis manos en mi cara. – Mamá, ¡Por favor! – Me puse de pie y comencé a dar vueltas por la habitación.
− Lo siento Hope. Eso estuvo fuera de lugar. –Se disculpó mi madre
− Está bien. No es por cambiar de tema, pero ¿cuál era tu noticia? − le pregunté.
− Nada importante. –dijo.
− Mamá, vamos, ¿qué es?
− Conocí a alguien. Es un enfermero que trabaja en la residencia de ancianos. Sólo hemos tenido una cita, pero me trae el café cuando compartimos turno. Él es muy agradable Hope. Me gusta de verdad. Estuvo casado durante diez años con una mujer que no quería tener hijos. Le conté todo sobre ti. No puedo esperar a que lo conozcas. − Me confesó.
Le di una gran sonrisa y me incliné para abrazarla. − Eso es genial mamá. Estoy muy contenta de que seas feliz.
− Y ayer recibí una oferta por la casa. Ellos quieren tenerlo todo resuelto antes de que termine el mes. –Añadió.
Mi corazón se rompió, pero sabía que era algo que tenía que suceder. − Wow, que rápido, ¿Necesitas ayuda para mover las cosas? Oh, Dios mío, ¿Ya conseguiste un lugar?
− De hecho, sí. Noah tiene un par de propiedades en alquiler y una de ellas está disponible. Te va a encantar cariño. Cuenta con alfombras y electrodomésticos nuevos.
− ¿Quién es Noah? – Le pregunté.
− Oh, lo siento. Es el chico nuevo al que estoy viendo. − Explicó − ¿Por qué no vienes a la cocina y hacemos algo de comer mientras te cuento todo sobre él?
Durante las siguientes tres horas mi madre no dejó de hablar sobre el hombre de su vida. Una parte de mí se preguntaba si siquiera recordaba la noticia sobre mi padre y Buffy.
Cuando llegó el momento de empezar a prepararse para su trabajo, me marché. Después de la conmoción, todo había ido mejor de lo que había esperado. Aunque ella se había impresionado de manera negativa con el asunto de mi padre, se olvidó pronto.
Parecía que mi madre iba a comenzar de nuevo. Realmente esperaba que no preguntar más sobre lo del hermano de Buffy. Si me pedía que volviese con ella, me afectaría mucho.
Echaba mucho de menos a Chance y sería imposible tener tiempo a solas si no era en público, y eso no era mi idea de tranquilidad.
Capítulo 26
CarpeDreams
Hope
Antes de salir de mi antiguo barrio, me detuve y le mandé un mensaje a Chance. Una parte de mí quería que supiera que estaba pensando en él.
Hola ~ Hope
Inmediatamente recibí una respuesta.
Hola nena. ¿Dónde estás? ~ C
Me disponía a responder al mensaje y mi teléfono empezó a sonar.
− ¿Hola?
− Hey bebé. ¿Qué estás haciendo?
Música alta se escuchó desde el teléfono. No podía imaginármelo de juerga en casa.
− ¿Dónde estás?
−En el bar. Intentando luchar contra esta mujer sexy a mi lado.
Mis mejillas se pusieron rojas y sentí celos. No podía creer que hubiera dicho eso.
− Hey, ¿sigues ahí?
Tenía ganas de colgar…
− Sí.
− Me pidió que me liara con ella, pero le dije que soy gay. Ella me está cuidando por ti nena.
− ¿Estás borracho Chance? ¿Por qué le dijiste que eras gay?
− Porque nadie puede saber que estamos juntos.
− Pero ella no sabe quién soy.
− Hope, no pelees conmigo. Te echo de menos.
Estaba borracho...
− Chance, ¿Dónde estás?
− No lo sé. Conduje hacia el parque y vi un bar. He estado aquí desde que Buffy me preguntó con quién me estoy acostando.
− ¡¿Ella qué?!
− ¡Sip! Le dijo que solo había sido una noche. Bueno, no le he dicho que eras tú. ¡Ella no sabe nada de eso!
− Voy de camino a buscarte Chance, ¿puedes salir?
− ¿Por qué no entras y te tomas una copa conmigo? Eres el mejor novio gay que nunca haya tenido.
Chance se rió de sí mismo, pero a mí no me hizo gracia. Sonaba horrible.
−Chance, no voy a entrar.
−Eres tan hermosa Hope. Eres la persona más hermosa de todo el mundo, no, de todo el universo.
− Gracias Chance. Creo que tú también estás bastante bien. Deberías salir fuera. Estaré allí en cinco minutos.
− ¿Vienes a verme nena?
− Oh, Dios mío Chance. Por favor, sal y esperarme. No te atrevas a coger esa moto.
− Vale nena. Te veré fuera en Friday.
Antes de que pudiera decir nada más, la línea se cortó. Intenté volver a llamarlo, pero no respondió. Apreté el acelerador hasta el fondo y fui tan rápido como pude. Cuando llegué al bar, lo primero que vi fue su moto. Una oleada de alivio me golpeó al saber que todavía estaba allí. Salté del coche y empecé a entrar, pero en el último segundo escuché a alguien vomitando.
Giré en la esquina y vi a Chance de rodillas. Apestaba a alcohol y a vomito. Me agaché y le agarré el hombro. – ¡Chance!
Estiró sus brazos y me abrazó. – Hola nena, ¿qué estás haciendo aquí?
− Chance, tienes que levantarte. –Insistí. Había usado su brazo para limpiarse la cara. Su equilibro era inexistente.
− No puedo. ¿Sabes que acabo de vomitar? Sip, eso es lo que pasa cuando se bebe demasiado.
Arrastraba las palabras, y lo que decía casi no tenía sentido. Me entraron ganas de reír, pero estaba más preocupada de cómo iba a meterlo en el coche sin que se resistiera.
− ¿Puedes levantarte? − le pregunté.
− Haría cualquier cosa por ti Hope. – Dijo intentando levantarse por sí mismo. Empezó a caer de nuevo, pero le agarré del brazo y pude sostenerlo. Le acompañé a mi coche y conseguí sentarlo en el lado del pasajero.
Chance comenzó a abrir la guantera y a hurgar en el coche. − ¿Qué estás haciendo?
− Estoy buscando mis pantalones. Hope, ¿has visto mis pantalones?
Me eché a reír. − Sí. Están sobre tu trasero.
− Oh, sí, los veo. Eres tan inteligente y tan bonita. −Dijo mientras me tocaba la cara. − También tienes unos pechos bonitos. Me fije en ellos desde la primera vez que te vi.
− Tal vez deberías dejar de hablar. – Le sugerí.
Puso la mano sobre el volante, haciéndome retroceder. –Espera, no podemos volver a casa. Mark tiene una reunión allí. Buffy me dijo que me valiera por mi mismo esta noche.
− Entonces, ¿A dónde vamos? – le pregunté.
− Tal vez podríamos ir a casa. Si no están en la parte trasera de la casa, puedes colarte en la casa de la piscina. Entonces, tal vez podrías enseñarme tus tetas. Me gustan de verdad.
Rodé mis ojos y empecé a dar marcha atrás. – Como digas.
− No, de verdad que me gustan mucho Hope. Quiero casarme con tus pechos. Con ambos.
Seguí riéndome de sus comentarios de borracho hasta que llegamos a casa. Por suerte, eran sólo unos diez minutos en coche. Cuando llegamos a la casa me fijé en los coches en la calzada. Pasé de largo por un lado. En cierto modo, escondí mi coche para ir caminando hasta la casa de la piscina.
− Quédate aquí mientras yo entro por detrás. – Le dije mientras bajaba del coche.
Miré hacia atrás, todo estaba oscuro. Podía escuchar la conmoción en la casa, pero venía del comedor. Necesitaba meter a Chance por el lado donde se fumaba sus cigarrillos a hurtadillas. Había un montón de plantas altas por todas partes, y con la oscuridad no sería detectado.
Cuando volví al coche, Chance estaba casi desmayado. Tuve que tirar, literalmente, para sacarlo del coche. Intentó hablar, pero puse la mano sobre su boca mientras pasábamos por la ventana donde se estaba celebrando la fiesta. Una vez que me las arreglé para llegar a la casa de la piscina, metí la mano en su bolsillo y cogí las llaves. Cuando abrí la puerta, él se derrumbó inmediatamente dentro. Cerré la puerta detrás de nosotros y mantuve las luces apagadas.
Chance estaba tirado en el piso, riendo. No sabía si estar enfadada con él o sentir lástima. – Levántate, tienes que darte una ducha. – Le sugerí.
− ¿Vas a entrar conmigo? −, me preguntó.
− No puedo Chance. Mi padre está justo al otro lado del patio −, le expliqué.
− Por favor, nena. ¿No quieres?
− Chance, por favor, no supliques. Sabes que no puedo. – Intentó agarrarme, pero me aparté lo suficiente como para poder empujarlo hacia el cuarto de baño.
Olía a vodka y vómito, con un toque de colonia. Era horrible.
Cuando finalmente entró empezó a orinar en el inodoro sin tener en cuenta que yo estaba en la habitación. Abrí el grifo y lo ayudé a salir de su ropa. Cuando intenté meterlo, no se movió.
− Chance, por favor. Estás cubierto de vomito. Sólo entra y báñate. – le pedí.
− Por favor, ven conmigo. – Dijo mientras tiraba de mí. Él era mucho más fuerte que yo, aunque intenté mantenerme fuera, terminé cayendo sobre él. La cortina y el palo de la ducha cayeron sobre nosotros. Cuando por fin me levanté y arreglé la cortina lo mejor que pude, lo ayudé a levantarse. Intentó volver a tirar de mí. − Por favor, nena. Te necesito. Sólo quiero sentir tu piel contra la mía. Por favor, Hope.
− No puedo Chance. Quiero, pero no puedo. – En cambio, me incliné y empecé a lavarlo. Después de girar a su alrededor un par de veces, decidí que estaba lo suficientemente limpio como para salir.
Le tendí una toalla y esperé a que diera un paso fuera de la bañera antes de envolverla a su alrededor. Decidió cepillarse los dientes durante al menos diez minutos, aunque le dije que ya estaban limpias como cinco veces, él continuó cepillándolos. Finalmente, me siguió hasta al dormitorio y me tiró sobre la cama.
Su cuerpo se inclinó sobre el mío y sus manos jugaron con mis mejillas. – Eres perfecta Hope. Haces que me den ganas de vivir. Eres todo lo que quiero, todo lo que necesito. Tú lo eres todo. Dios, te amo tanto.
Lágrimas llenaron mis ojos. Yo sabía cómo se sentía, pero escucharle decir esas cosas era increíble.
Me limpió las lágrimas. − ¿Por qué lloras?
− Nunca me han dicho algo así. – Confesé.
− Es la verdad. Estoy muy enamorado de ti. Sé que piensas que estoy borracho, pero te juro que es la verdad. Me haces feliz Hope.
− Chance. –Susurré mientras sus labios tocaban los míos.
Se apartó. − ¿Sí nena?
− Yo también te quiero. – No esperé a que me respondiera. Sus labios se encontraron con los míos otra vez, y nos atrapamos el uno el otro como para discutir nada más.

Tanis, perdona que pregunte aquí...pero, ¿dónde ha ido a parar "Fated"?
ResponderEliminarMe he quedado esperando los últimos capítulos...¿no eran 27?
soy tanis, eso dos capítulos los tuvimos una semana en traducciones y los quite cuando comenzamos a hacerle la corrección final. En un par de horas, cuando llegue del trabajo intentaré subir el libro, si no quieres estar bajandolo ya que lo tienes leído casi entero, dejanos por aquí o en el correo tu dirección y te lo mandamos por e-mail. siento las molestias guapa.
ResponderEliminarGracias Tanis, llegué tarde a leer tu mensaje. Ya está en casa, gracias, esta noche lo terminaré.
ResponderEliminarEntonces, ya no hagas caso del mensaje que he dejado en los comentarios del libro.
Estaba un poco "mosca"...Lo siento.